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En las denuncias, anónimas o no, existe la imperiosa necesidad de hacerse escuchar

Yo también: #MeToo

Lupita Ramos

SemMéxico. 25 de abril 2019.- El #MeToo es un gran movimiento de denuncia pública respecto de las violencias que viven las mujeres en diversos espacios. Por lo menos tenemos dos momentos visibles a nivel internacional respecto de esta movilización. La primera es en 2006 en que la activista social norteamericana Tarana Burke usó la frase Me Too (Yo también) en la red social Myspace formando parte de una campaña  para promover el empoderamiento a través de empatía entre mujeres negras que habían experimentado abuso sexual,​ Burke ha explicado que se inspiró en utilizar la frase después de ser incapaz de responder a una chica de 13 años que le confió que había sufrido una agresión sexual y ella simplemente quiso decirle a la niña “Yo también”. Posteriormente, en octubre de 2017 se populariza  este hashtag  después de la denuncia pública en contra del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein. En ese entonces, la actriz Alyssa Milano animó a las mujeres a denunciar sus experiencias para demostrar la naturaleza extendida del comportamiento violento y misógino: “Si todas las mujeres que han sido acosadas o agredidas sexualmente hicieran un tuit con las palabras “Me too” podríamos mostrar a la gente la magnitud del problema” y así fue, la frase fue utilizada más de 200 000 veces el 15 de octubre de ese año y tuiteada más de 500 000 veces el 16 de octubre. En la red social Facebook, el hashtag fue utilizado por más de 4.7 millones de personas en 12 millones de entradas durante las primeras 24 horas. La plataforma informó que el 45% de los usuarios en los Estados Unidos tenían un amigo que había realizado una publicación usando el término Me Too.

El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres, CLADEM manifiesta su total respaldo al movimiento detonado en recientes semanas en México bajo el #MeToo, evidenciando en diversas plataformas en redes sociales los graves niveles de violencias que enfrentan las mujeres en distintos ámbitos, incluso en aquellos en donde se busca proteger y promover los derechos humanos. Los actos de violencia impactan en la autonomía de las mujeres, se traducen en acoso, hostigamiento, abuso, violación y otras conductas inapropiadas, sean estas físicas, verbales, psicológicas o virtuales; amenazan la dignidad, integridad y seguridad de las mujeres en distintas etapas y esferas de su vida, vulnerando el ejercicio y goce pleno de sus derechos humanos. En una región donde los índices de violencia sexual, feminicidio e impunidad son altos, las reivindicaciones cotidianas y laborales de las mujeres contra del acoso cobran otra dimensión y no deben ser banalizadas. Para el CLADEM es motivo de preocupación las reacciones agresivas, que dan muestra de la normalización de la violencia estructural que, al reproducirse y mantenerse en silencio, perpetúa la desigualdad. En las denuncias, anónimas o no, existe la imperiosa necesidad de hacerse escuchar, de evidenciar, de sanar y de acompañarse colectivamente, de mostrar dolorosamente cómo la violencia más sutil marca la vida de las mujeres para siempre.  Como parte de CLADEM y de una red feminista amplia que trabaja por la eliminación de la violencia basada en el género, me solidarizo con las víctimas que han denunciado, y me uno a las voces que exigen un cambio cultural y una respuesta estatal contundente.

lupitaramosponce@gmail.com

@lupitaramosponc

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