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Cristina Fernández deja sus memorias en La Habana

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De la Redacción

SemMéxico/Semlac.  La Habana, Cuba. 10 de febrero 2020.-  A la misma ciudad donde escribió parte de su libro “Sinceramente” regresó una vez más Cristina Fernández de Kirchner, la actual vicepresidenta argentina, para presentar el volumen ante un público expectante, incluido el presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

Esta presentación, la primera que hace luego de ser electa y asumir como vicepresidenta en Argentina, tuvo lugar el sábado 8 de febrero, durante la 29 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, que se celebra del 6 al 16 de febrero en la capital cubana.

«Lo que se supone sería la presentación de un libro era lo más parecido a un concierto de los Rolling Stones», dijo su coterráneo, el periodista Marcelo Figueras, al describir lo que fue cada encuentro de la autora el pasado año, en su país, para mostrar la obra. Una reflexión que lo llevó a decir, jocosamente: «Hoy toca Cristina en La Habana».

La salida del volumen ha sido, en realidad, «un fenómeno político y también editorial», remarcó Figueras durante el diálogo con Fernández ante el público asistente a la feria.

El primer capítulo de Sinceramente, que fue el último que escribió, contó ella que lo hizo en La Habana, donde hace casi un año su hija Florencia fue diagnosticada y desde entonces recibe atención y tratamiento médico por estrés postraumático y un lindefema en las piernas.

«Por eso lo terminé de escribir aquí», dijo y agradeció a las autoridades cubanas y los profesionales médicos por la recuperación y mejoría de su hija.

«Esta primera experiencia como escritora me hizo comprobar que en realidad los libros terminan independizándose de quien los escribe», reconoció la vicepresidenta argentina.

Fernández reveló que su idea no era escribir un libro autobiográfico, algo que hará más adelante. «Pero sí quería contar lo que había pasado, no solamente a mí, sino a mi país y a los argentinos, después de aquel 9 de diciembre de 2015, casi mágico, de 2015, el último día de gobierno en que nos despedimos en aquella Plaza de Mayo repleta de gratitud recíproca», evocó.

Es por ello que, en Sinceramente, ofrece su visión sobre lo que llamó «el componente mafioso» de la persecución judicial que sufrieron ella y su familia, especialmente su hija Florencia.

Si durante las dictaduras militares que asolaron al continente se utilizó a las fuerzas armadas para reprimir gobiernos populares y militantes políticos, y se apeló a su desaparición física, en la historia posmoderna más reciente emergió el lawfear (guerra judicial), que invalida primero mediante la condena mediática y luego, la confirmación judicial, precisó.

«Se sustituyó la desaparición física por la supresión mediática y la estigmatización. Eso fue lo que intentaron hacer conmigo, claramente: condenarme socialmente, aislarme, para que no fuera un peligro para lo que venían a hacer», sostuvo.

Abundó sobre la actual situación económica de su país, donde el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional se ha triplicado en cuatro años de macrismo, «en un plan de sometimientos a intereses que no son los nuestros».

El endeudamiento, reiteró, es el problema estructural más grave de Argentina y no será posible salir de la recesión sin una gran inversión del Estado, dijo.

Fernández reconoció que hace unos años, con los gobiernos de izquierda en la región, se alcanzó integración política y hubo actuación en términos de políticas democráticas. «Pero esa integración política no se tradujo en una integración económica, ni logramos generar un mercado común que nos fortaleciera», comentó.

A su juicio, la gran disputa de hoy estriba en la conducción del proceso capitalista de producción y servicios por el mercado, que no le interesa el destino de la gente, o el Estado, que sí tiene una responsabilidad con la ciudadanía.

Tras esa reflexión, la vicepresidenta argentina abogó por repensar un modelo organizacional donde los nuevos y verdaderos poderes, sobre todo económicos, tengan representación y regulación.

La política y escritora comentó también, entre otros temas, la expresión de su rostro al saludar a Macri en la toma de posesión de Alberto Fernández que tanto explotaron los medios de comunicación en su país.

«No soy hipócrita, no me gusta fingir. Tenemos que asumir lo que somos, lo que sentimos y sentirnos orgullosos por eso», expresó en animado diálogo que finalmente cerró con la firma de sus libros.

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