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Cuba: Articular miradas para una atención integral a las violencias

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Redacción

SemMéxico/SEMlac. Matanzas, noviembre. 29 de noviembre de 2021.- La respuesta integral a la violencia basada en género requiere pasar de la atención de los episodios violentos, a transformar las causas y condiciones que los generan, señalaron especialistas en la IV Reunión de Investigadores/as “Construyendo políticas basadas en evidencias científicas”, realizada del 22 al 26 de noviembre en Matanzas, a unos 100 kilómetros de la capital.

También abogaron por colocar la mirada en la prevención, con especial énfasis en la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y articular esfuerzos en los entornos comunitarios.

Tanto las investigaciones como las experiencias sistematizadas de proyectos comunitarios y de servicios presentados en el encuentro, destacaron la prevalencia y la permanencia de la violencia de género en los diferentes ámbitos de la vida.

Participantes en el intercambio identificaron como nodos críticos la necesidad de llegar a consensos relacionados con las principales conceptualizaciones de violencia de género.

“Se impone que en Cuba arribemos, o al menos nos aproximemos, a consensos epistémicos de qué estamos entendiendo por violencia basada en género”, consideró el jurista Manuel Vázquez Seijido, subdirector del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), una de las instituciones convocantes a la cita, junto al Centro Oscar Arnulfo Romero y la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes).

“Este no es un tema eminentemente académico, porque va a depender de cómo dibujemos el fenómeno y las estrategias de atención. Si yo tengo una visión limitada, voy a impulsar una respuesta limitada a la problemática”, precisó Vázquez Seijido

Para la socióloga Clotilde Proveyer Cerates, si bien aproximarse a definiciones más integrales del fenómeno es un reto, “no hay duda de que la violencia de género es una violencia patriarcal, sexista y que se ejerce hacia todo aquello que atenta contra esa dominación patriarcal”, dijo.

De acuerdo con la experta, es necesario profundizar en los enfoques intersectoriales e interseccionales, para lograr análisis propicios sobre las desigualdades como origen de estas violencias basadas en género.

“Estamos hablando de un fenómeno que tiene que ver, sobre todo, con las desigualdades de poder. Por lo tanto, es importante tener en cuenta  la violencia estructural y la simbólica, que es la que objetiviza esa violencia estructural, para poder identificar las diferentes desigualdades y los sistemas de opresión que transversalizan el ejercicio de la violencia basada en género”, consideró la socióloga Iyamira Hernández Pita.

Igualmente, dijo, no se pueden perder de vista todos los elementos que están alrededor del control -sobre los cuerpos- y en particular los aspectos que tienen que ver con la interseccionalidad, un enfoque que nos ayuda también a ubicar esos sistemas de desigualdades y las capas de vulnerabilidades que ellos generan, asociadas al color de la piel, la territorialidad, el sexo, la edad, las migraciones, la feminización de la pobreza, entre otros determinantes, dijo la especialista.

Conocer la realidad para cambiarla

A juicio de la pedagoga Yoanka Rodney Rodríguez, “visibilizar el fenómeno de manera consciente y activa es un desafío. Hay una brecha entre los altos decisores y la voluntad política, y la base, pues en el intermedio hay otro grupo que no es consciente de la necesidad de la transformación y de aceptar que es una realidad que existe.

La integración de aristas y miradas que permitan conocer mejor el fenómeno desde las diferentes áreas de investigación es todavía una deuda en la investigación de esta temática, consideró.

Para la jurista Ivón Calaña Pérez, la carencia de estadísticas oficiales sobre esta problemática contribuye a que no se advierta toda su magnitud y que los análisis sean limitados.

La socióloga Raida Semanat Trutié llamó la atención sobre la urgencia de miradas intencionadas al tema desde las poblaciones infantiles, de adolescentes y jóvenes como víctimas, pero también como potenciales reproductores de conductas aprendidas y aprehendidas en las interacciones que establecen con figuras adultas, que reproducen estereotipos y violencia.

“Se debe poner énfasis en la significación de las familias en la educación de sus integrantes y también en las dinámicas que tienen lugar en las relaciones de pareja que establecen adolescentes y jóvenes en la actualidad, en las que se reproducen interacciones violentas”, sostuvo.

Las y los especialistas concordaron en que los servicios de orientación jurídica son escenarios y propicios para el asesoramiento y acompañamiento de las víctimas de violencia de género; en tanto la articulación de los actores académicos y de la sociedad civil es una buena práctica en la formación de recursos humanos locales y comunitarios, y en el diseño e implementación de metodologías para el diagnóstico, atención y acompañamiento de las víctimas de violencia de género.

Yailyn Rosales, socióloga del Cenesex, insistió en velar por la calidad de los servicios que se brindan en este acompañamiento y la inclusión de otras poblaciones o grupos sociales, como es el caso de los hombres, niñas, niños y adolescentes y personas con sexualidades no heteronormativas.

De igual modo, explicó la jurista Ivón Calaña, las rutas hacia la atención integral de la violencia de género tienen que pasar por la sensibilización y capacitación de operadores del Derecho, agentes del orden público, personal de salud, trabajadores sociales y demás actores sociales que deben formar parte del engranaje necesario para la atención y acompañamiento a las víctimas, y que redunde en la reivindicación de sus derechos.

“Es preciso potenciar en las personas patrones generadores de bienestar e incentivar debates en torno al cuidado de los cuerpos desde edades tempranas”, añadió.

En el encuentro se habló de la relevancia de actualizar y perfeccionar las normas jurídicas para el tratamiento efectivo de las violencias y formas de violencias en los escenarios donde se producen y reproducen.

“Los procesos que se están realizando en torno al nuevo Código de las Familias, las leyes de proceso penal y la ejecución de sanciones van a ayudar a prevenir la violencia y a atender no solo a las víctimas y sobrevivientes, sino también a los hombres, otro reto grande que tenemos”, apuntó Hernández Pita.

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