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Cuba: Coloquio visibiliza brechas en derechos e integración social de las personas trans

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Lisandra Fariñas*

SemMéxico/SEMlac, La Habana, Cuba, 5 de diciembre del 2022.- Las personas con identidades no binarias viven fuertes experiencias de opresión social múltiple, con altos costos para su bienestar. A menudo, los prejuicios y estigmas a los que se enfrentan dificultan el acceso a oportunidades y al ejercicio de sus derechos en los diferentes ámbitos sociales.

En ello coincidieron activistas e investigadores durante los debates propiciados en el “Primer coloquio transidentidades, violencia de género y derechos humanos”, desarrollado el 29 de noviembre como parte de la Jornada contra la violencia de género y por los derechos humanos, que contó con la participación de activistas de las redes del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y TransCuba, en la capital.

La doctora Mariela Castro Espín, directora del CENESEX, apuntó que las diferentes brechas de equidad existentes aún constituyen una barrera del desarrollo, entre las que se incluyen los temas relacionados con el género y las identidades de género.

“Muchas personas con identidades no heteronormativas se han visto imposibilitadas de alcanzar logros en el desarrollo de sus metas y planes de vida, al ser discriminadas”, señaló.

¿Cómo propiciar la integración social de las personas trans en el contexto actual de la sociedad cubana?, reflexionó la sexóloga, quien insistió en que este es un asunto que sigue necesitando de sensibilización, formación y capacitación.

Dijo que las investigaciones dan cuenta de que en Cuba prevalecen prácticas discriminatorias -también por decisores y decisoras-, como el rechazo y las burlas en ámbitos como la educación, servicios de salud, la comunidad y laborales; donde los actores sociales no cuentan con conocimientos necesarios para facilitar la integración social de las personas trans.

Muchas veces consideran que la mejor vía es que estas personas gestionen sus propios espacios de convivencia, pero que permanezcan apartadas y diferenciadas, una evidencia de las brechas existentes, apuntó Castro Espín.

Proteger y restaurar derechos

Familia, escuela, colectivo laboral, espacios de cultura, participación social y normas jurídicas funcionan como ámbitos con un fuerte peso desintegrador, por la falta de preparación de la familia y carencia de recursos y herramientas para atender los conflictos que surgen, explicó la directora del CENESEX.

Las experiencias de vida de personas trans -algunas de ellas contadas en el espacio por sus protagonistas, en paneles dedicados a los ámbitos penal y laboral- dan cuenta de las disímiles condiciones que favorecen y obstaculizan su integración social.

De acuerdo con Castro Espín, entre las brechas identificadas aparecen el rechazo por parte de sus coetáneos y del profesorado, las limitadas oportunidades laborales, por su forma de vestir, el irrespeto a sus identidades de género, las vicisitudes con el uso del carné de identidad -que consideran su “peor enemigo”- y la asimilación de productos artísticos y recreativos que limitan sus posibilidades de desarrollo cultural a espectáculos de transformismo.

Asimismo, las contradicciones entre las normas jurídicas y los intereses de las personas trans, y el hecho de que en numerosas ocasiones son requeridas y/o acosadas por la policía desde la incomprensión de sus identidades de género, agregó la especialista.

Para la jurista Ivón Calaña, subdirectora de la institución, es medular tener en cuenta que el nombre es un factor de identidad de toda persona, que obedece a patrones culturales que lo asocian a lo femenino o masculino. Es debido a ello que, en el proceso de transición de género de las personas trans, rechazan en la mayoría de los casos su nombre legal y se auto identifican socialmente con otro de su elección.

El respeto al nombre social de las personas trans es expresión de respecto a la dignidad humana y al libre desarrollo de su personalidad”, dijo.

“Es un tema que reclama mayor visibilidad y profundidad. Muchas veces se alude a una generalización de las vulneraciones de los derechos de las poblaciones LGBTIQ+ y de sus principales demandas en el ámbito jurídico, desde una mirada reduccionista que se concentra, mayoritariamente, en los derechos al matrimonio y a tener hijos/as, por citar algunos ejemplos”, refirió.

Sin embargo, sostuvo Calaña, el ámbito laboral es un espacio donde las personas trans son víctimas de vulneraciones por la falta de reconocimiento de su identidad de género, y los resultados científicos y la praxis del Servicio de Orientación Jurídica del CENESEX, que desde el 2007 brinda asesoramiento y acompañamiento a personas trans, así lo evidencian.

La psiquiatra Ada Alfonso, también del CENESEX, señaló que todavía las instituciones piensan los cuerpos y la sexualidad en binario, en ese género masculino o femenino que se le asigna a una persona al nacer, una mediación que está presente en el tratamiento penal que muchas veces se le da a una persona trans, cuando es enviada a una institución penitenciaria “para hombre o mujer”.

“Mover esos resortes institucionales es extremadamente complejo, porque ni siquiera está totalmente resuelto cuando existe una resolución o norma, pues todos somos personas que nos hemos subjetivado y construido como seres sociales para determinados imaginarios”, dijo.

De ahí que, subrayó Castro Espín, la Estrategia de Atención Integral de las Personas Trans que se impulsa desde el CENESEX tiene como principal enfoque el de acciones de protección y restauración de derechos, en las que, además del rol que corresponde al Estado en el diseño de las políticas públicas, se promueve la participación consciente de las personas trans en la creación de condiciones favorables a su integración social.

lisycolor5@gmail.com *

SEM/MG

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