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Cuba: Emprendedoras juntan voluntades para crecer

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  • A nosotras vivimos desigualdades y cuesta más trabajo emprender
  • De los 14 proyectos de desarrollo local aprobados en Habana del Este, nueve son liderados por mujeres

Redacción

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 18 de abril, 2022. – Emprendedoras cubanas apuestan por el trabajo en red para sortear obstáculos y ganar en conocimientos. Resultado de la primera edición del evento Ellas emprenden, la red que lleva el nombre «Juntas emprendemos» y reúne a dueñas de emprendimientos en diversas actividades de la economía privada y lideresas de proyectos sociales.


Ellas emprenden es una iniciativa conjunta del proyecto de desarrollo local Enlaces y el proyecto Con tus Propias Manos de la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Cámara de Comercio de la República de Cuba y el Gobierno Provincial de La Habana.


Los días 14 y 15 de abril se reunieron en la capital cubana unas 50 mujeres líderes de negocios especializados en servicios de construcción, organización de eventos, asesoría de negocios, producción de alimentos, confecciones y útiles decorativos, además de proyectos comunitarios.


Las dos jornadas de trabajo incluyeron conferencias de especialistas, trabajo en comisiones, una expoferia y cerraron con la creación de la red «Juntas emprendemos», que busca articular a emprendedoras, ofrecer espacios para la formación, el asesoramiento y para apoyar a otras mujeres.


«Este espacio ha sido muy importante porque nosotras vivimos desigualdades y cuesta más trabajo emprender, por toda la carga familiar y social; por eso articularnos significa un escalón de apoyos para llegar al empoderamiento que deseamos», comenta a SEMlac Yulieta Hernández Díaz, presidenta de Pilares Construcciones, una de las primeras medianas y pequeñas empresas (MYPIMES) aprobadas en 2021.


El evento resultó un espacio para poner en común desafíos, experiencias, propuestas y miradas emancipadoras sobre el emprendimiento, el trabajo de cuidados y la economía feminista.


«Ha superado mis expectativas; vuelvo con más fuerza a mi taller, con deseos de crecer y asociarme con más emprendedoras», opina Dayamí Verdecia, dueña de Costureando.cu, un taller de confecciones que se especializa en tallas grandes.
Maritza Fortún González, presidenta de la empresa Innovación y Soluciones Ambientales (Isla), también celebra la diversidad de líneas de trabajo reunidas y le maravilla «la calidad y belleza de lo que hacen, lo innovador y, sobre todo, el optimismo para avanzar».


Pero la perseverancia y fuerza que distingue el liderazgo de estas cubanas encuentra brechas, necesidades y frenos en muchos espacios.


«Lo primero es tener el deseo de emprender y después creo que se necesita acompañamiento en la capacitación y el conocimiento de las normas jurídicas, para saber qué forma de emprendimiento se ajusta más a nuestra visión y condiciones. La otra parte es la económica: necesitamos asesoría para hacer estudios de factibilidad, conocer a qué nos enfrentamos y así no dar pasos en falso», explica Fortún González.


Esta física de profesión destaca que la existencia de proyectos de cooperación y el trabajo del Taller de Transformación Integral del Barrio en su municipio, Habana del Este, han sido fundamentales para el empoderamiento femenino.


«De los 14 proyectos de desarrollo local aprobados en Habana del Este, nueve son liderados por mujeres. No es casual que seamos mujeres al frente del 64 por ciento de los proyectos de desarrollo local; la razón es que hemos aprovechado los espacios de formación», compartió Fortún González en el encuentro.


En las sesiones de trabajo emergió con fuerza la necesidad de capacitación en derecho mercantil, laboral y tributario, sobre comunicación y marketing, desarrollo personal y responsabilidad empresarial, entre otros temas.


La asesoría legal y financiera fue otro de los puntos más reiterados. Esos acompañamientos resultan cruciales ante el desconocimiento y procesos burocráticos a los cuales se enfrentan.


Entre los reclamos se incluyó también la flexibilización del sistema tributario y una mirada de género en la política bancaria y de préstamos.


«El acceso al crédito es difícil. Una mujer emprende con tremendo corazón, pero sin un peso en el bolsillo. Esto es algo que se debiera tener en cuenta en el sistema bancario, que existiera una ayuda diferenciada y no nos pidieran tantas garantías, porque no las tenemos», insistió Fortún González.


Expertas cubanas han señalado que las mujeres cuentan con menos capital económico para emprender. Ellas no son, en su mayoría, dueñas de inmuebles, autos u otros bienes, de los cuales pueden disponer para impulsar un negocio.

Cooperación y empoderamiento integral


Según datos oficiales, en 2020 las mujeres representaban apenas 26,1 por ciento del sector no estatal, 21,1 por ciento en el cooperativo y 28,7 por ciento en el privado. Ese comportamiento desigual también aparece en la creación de las pequeñas y medianas empresas (MYPIMES).


Natacha Mesa Tejeda, abogada y profesora universitaria, agregó que solo el 25 por ciento de esas formas productivas están lideradas por mujeres. Según la experta, se puede hacer mucho más para que las cubanas aprovechen sus capacidades, creatividad y formación educacional.


Entre las posibles acciones, mencionó la posibilidad de flexibilizar las operaciones de comercio exterior y adaptar la política impositiva, teniendo en cuenta las brechas de género; redactar y poner en vigor una norma para la responsabilidad social, que beneficiaría a proyectos con un compromiso social; fortalecer el asesoramiento a las mujeres que emprenden y revisar el listado de actividades que están prohibidas para el ejercicio privado.


Para Georgina Alfonso, directora del Instituto de Filosofía e integrante del Espacio Feminista «Berta Cáceres», existen muchas razones para impulsar el empoderamiento integral de las mujeres, pues este contribuye a su liberación plena.


Se pronunció, además, por ampliar los espacios económicos con perspectiva de género, más allá del mercado; desarrollar una conciencia crítica para transformar las relaciones de poder y a favor de la sostenibilidad productiva y reproductiva de la vida; así como validar los cuidados como trabajo, garantizando la corresponsabilidad familiar y laboral.


Sara Hernández Valdés sabe de la importancia de ese empoderamiento. Ella llevó al encuentro el proyecto «Yo puedo emprender», que desarrolla en la Prisión de Mujeres de La Habana. Opina que esta apuesta puede ser una forma de reinserción social para las mujeres privadas de libertad.


«Cuando una mujer se decide a emprender demuestra que está dando pasos hacia su independencia. Una mujer que emprende es capaz de enfrentarse a muchos retos y dificultades, de saltar los obstáculos», concluye Hernández Valdés.
Esa visión amplia sobre las diversas formas y espacios de producción y reproducción de la vida estuvo presente en el intercambio.


La economista y académica Ileana Díaz Fernández resaltó que el emprendimiento es transversal y no es privativo de lo privado; puede estar en cualquier espacio social. También alertó que una mirada de género no se reduce a la presencia de las mujeres.

SEM-SEMlac

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