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Cuba: Moda con conciencia medioambiental

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  • Se permuta mi closet, la propuesta de Salanch Almanza
  • Una buena alternativa para encontrar ropa en buen estado y estrenar atuendo nuevo

Lisandra Fariñas

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 4 de abril, 2022.- Vestir ropa nueva, cambiar de imagen y hacerlo con pocos recursos y sin dañar el medioambiente pudiera parecer una utopía, pero Solanch Almanza Valdés encontró una fórmula con su proyecto «Se permuta mi clóset».


Mediante las redes sociales, sobre todo Instagram, esta joven ingeniera civil de 28 años logró nuclear a un público cautivado por su propuesta singular: brindar educación ambiental en materia de moda, mostrar lo que es la moda circular, ofrecer consejos sobre el cuidado de la ropa, qué comprar y cómo elegir mejor a la hora de hacerlo. En definitiva, cómo convertirse en una persona consumidora consciente.


Ello se complementa con la realización de eventos de intercambio de prendas, para los cuales previamente las personas traen las suyas. Un equipo de muchachas colaboradoras del proyecto las clasifica, les confiere una puntuación de acuerdo con su calidad y esos puntos les permiten a sus propietarios adquirir nuevas piezas.


«El día del evento, colgamos los clósets con todas las ropas y los participantes llegan y pueden llevarse prendas nuevas con esos puntos que obtuvieron», explica Almanza Valdés a SEMlac.


«Se permuta mi closet» nació en enero de 2021 y comenzó con una etapa educativa, recuerda la creadora. «Fue un momento en que me encontraba fuera de Cuba y veía el estilo de vida en países desarrollados, las muchas cosas que tiran a la basura y podían reutilizarse. Entonces comencé a acercarme a contenidos relacionados con el impacto del consumismo en la naturaleza y me preocupé por lo que pudiera hacer».


Vinculada al mundo de la moda por interés personal y por haber sido modelo durante sus estudios universitarios, Almanza encontró un camino en los mensajes educativos sobre esta materia y en las experiencias de trueques de moda y fiestas de intercambio que se realizan en otros países y sobre las que conoció en internet.


«Me pareció muy interesante porque no lo había visto en Cuba y es como un sistema nuevo que, además de ser ecológico, contribuye a la economía circular y genera un impacto positivo en la situación climática; es un modelo que también suple una necesidad, que es la necesidad de vestirse», comenta.


Adquirir vestuario es un aspecto de la vida que se ha encarecido en la nación caribeña, de manera que la joven pensó que podría ser una buena alternativa para encontrar ropa en buen estado y estrenar atuendo nuevo, sin tener que gastar gran cantidad de dinero.


De acuerdo con Almanza Valdés, «Se permuta…» no es un emprendimiento para obtener ganancias, pero su funcionamiento requiere gastos mínimos para los cuales cobran una cuota a quienes desean participar de los eventos de intercambio.


Organizar estos encuentros lleva mucho trabajo en las redes sociales, lo que implica conexión a internet; además del espacio que se utiliza, el café y los dulces que comparten, todo lo cual requiere gastos, señala.


«Nosotras no vivimos de ‘Se permuta’, obviamente, pero sí necesitamos ser autosustentables. El cover nos permite potenciar el proyecto, preparar los eventos, pagar internet para manejar las redes sociales, pero no lo hacemos con la intención de convertirlo en un negocio o un emprendimiento que tenga ganancia material más allá», afirma.


También asegura que ninguna de las organizadoras se queda con la ropa, «es bueno que la gente lo sepa», enfatiza.

Emprender y cambiar el mundo


«Lo que hacemos es algo más social, para crear conciencia, para que la gente se dé cuenta de que no es solamente ir a intercambiar tu ropa, sino que conoces gente nueva, que se identifica con la situación del planeta», agrega.


En su opinión, iniciativas como esta tienen un impacto, pues logran cambiar la forma de pensar de las personas, aunque no sea algo que se vea en el momento.Son proyectos que sí contribuyen, sostiene.


La joven emprendedora comentó que ha visto cómo quienes llegan hasta ellos aprenden, además, porque conocen los datos de lo que significa para el medioambiente no producir nueva ropa: se ahorra agua, se deja de gastar combustible y, por tanto, hay menos dióxido de carbono liberado a la atmósfera, así como se generan menos desechos.


«Nosotros hablamos mucho del fast fashion, que son todas estas marcas que venden ropa sumamente barata, pero de mala calidad, hechas con malas prácticas como la explotación o nuevas formas de esclavitud, y tejidos que no son sostenibles. La industria de la moda es la segunda industria más contaminante después de la del petróleo», precisa.


A todos estos elementos se refieren en las plataformas de «Se permuta…» y destacan que mientras esté circulando ropa que ya está hecha, son pequeñas acciones que pueden ayudar a frenar el consumo desmedido. «Cuando varias personas estén haciendo estas iniciativas en Cuba y en otros países, se estará logrando algo», considera Almanza Valdés.


Para ella, la experiencia ha sido muy buena hasta ahora, debido a que han logrado circular entre dos mil y tres mil prendas desde marzo de 2021, cuando comenzaron con los eventos.


«Es un proyecto muy lindo, que resuelve muchas necesidades, que enseña muchísimo y si hay otras personas que pueden hacerlo, pues sería lo ideal. Nosotras sentimos que realmente hacemos un aporte. Es algo muy novedoso e imagino que, con el tiempo, surgirán otras personas que lo hagan a su forma», dice.


Habla en femenino, pues todas sus colaboradoras y las personas que se han acercado a los eventos de intercambio de prendas son, fundamentalmente, mujeres.


«Todas somos amigas», apunta y menciona nombres como Dayma, Alison, Carla… cada una con sus responsabilidades en el proyecto, pero con su propio trabajo e incluso sus emprendimientos personales.


«Pienso que todos los proyectos que ahora mismo en Cuba trabajan la arista ecológica somos una red y por unos se llega a otros», acota, aunque en este caso particular todas son amigas y colegas, además de otras personas que se han acercado a colaborar», comenta la entrevistada.


El público que mayormente asiste a los eventos son muchachas universitarias y, en criterio de la joven emprendedora, «Se permuta» es realmente un proyecto más enfocado para mujeres.


«Nosotras muchas veces compramos una prenda por gusto, porque la vimos bonita y luego nos la probamos y no nos gusta cómo nos queda. O la compramos para una ocasión especial y después ya no la usamos más. Los hombres no, por lo general tienen prendas muy básicas y las usan todo el tiempo», argumenta.
La pandemia de covid-19 ha sido el espacio de desarrollo y crecimiento de este emprendimiento, de ahí que vean el escenario actual como una oportunidad. Otro tanto sucede con la aprobación el pasado año de las ventas de garaje y las casas comisionistas en Cuba, las cuales no son consideradas por Almanza Valdés como la competencia.


«Hay muchachas que han traído lo que les ha quedado de una venta de garaje porque es como un alivio. No todo el mundo tiene dinero para comprarse un pantalón en mil pesos, y aquí hay personas que se han ido con mucha ropa por un precio mínimo, 75 pesos en el mayor de los casos», relata.


«Nunca me preocupó mucho ese aspecto, como potencial competencia, porque nuestro proyecto es diferente, único y, realmente, lo que estamos haciendo se distingue. Estoy satisfecha porque pensaba que iba a tener menos impacto y ha sido todo lo contrario», añade.


«Se permuta mi clóset» prepara un descanso en la realización de los eventos, hasta ahora casi mensuales. La idea es tomar más tiempo para planificarlos mejor y que participen más personas.


«Nosotros por lo general no recibimos tantas muchachas, pero nos gustaría tener un espacio más grande o durante más horas al día y con bastantes propuestas. Por eso decidimos hacer solo cuatro eventos en el año, con las estaciones, que los iremos anunciando y nos permitirán prepararnos mejor», comenta.


Un sueño para este proyecto es poder llevarlo a otras provincias, algo que aspiran hacer este año, cuando la pandemia lo permita. No obstante, Almanza Valdés afirma sentirse feliz de lo alcanzado hasta el momento.


«He conocido gente muy linda gracias a «Se permuta», con ideas muy buenas, muchas emprendedoras. Me siento muy bien porque sé que estoy haciendo algo que resulta beneficioso para las personas y el planeta que habitamos. Eso me reconforta muchísimo».

SEM-SEMLAC/lf

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