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¡Cuidado!, el Machismo Mata

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Mujer y Poder

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico. Hermosillo, Sonora. 25 de noviembre 2020.- En una negra efeméride, la noche del 25 de Noviembre de 1960, hace precisamente 60 años, las hermanas Mirabal Patria ( Patria, Minerva y María Teresa), las tres jóvenes activistas sociales de clase acomodada, casadas y con hijos, fueron asesinadas a golpes tras visitar a sus esposos presos políticos en una cárcel de la República Dominicana en la época del dictador Leónidas Trujillo, en un crimen, que, desde luego, quedó impune.

Sin embargo ese hecho provocó todo un movimiento feminista en Latinoamérica, que en 1981 convocó a conmemorar la fecha y de ahí que la ONU la estableciera, desde 1999, como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con dos propósitos cardinales: visibilizar la dimensión del problema, y reclamar políticas públicas en todos los países para su erradicación.

El primero de ellos se ha logrado parcialmente ( sobre todo al darse a conocer en los medios el recuento cotidiano de toda clase de agresiones de género), pero el segundo ha dejado mucho que desear en materia de interés de las autoridades por atenderlo, si nos atenemos a los enormes índices de impunidad; y, como consecuencia, que su erradicación sea una entelequia y lo que existe sea la proliferación y aun la sofisticación del problema con agresiones en todos los ámbitos y circunstancias.

Efectiva y tradicionalmente la violencia física y sexual se propinaba al interior de los hogares hasta hace relativamente poco tiempo en que se amplió a la vía pública, sin dejar de lado que a aquellas agresiones se sumó la desigualdad y la discriminación laboral y política al entrar las mujeres al mercado del trabajo y a la actividad gubernamental; así como también a ejercerse mayores agresiones sicológicas, económicas y patrimoniales en sus contras.

Cierto, se ha avanzado en materia de expedición de leyes de prevención, de promoción, de igualdad y de protección a favor de las mujeres, pero no suelen acompañarse ni de presupuesto ni de mayores instrumentos para hacerlas efectivas, ni han servido para modificar conductas culturales de machismo, salvo en el terreno de la paridad de género en materia política donde se ha avanzado significativamente ( aunque persisten las inercias del rol tradicional de la mujer y su doble jornada laboral: en el hogar y fuera de casa).

Aterrizando en México, la violencia contra las mujeres arrecia o cede en algunos renglones pero solo para aumentar en otros: hace un par de días las autoridades de la CDMX dieron cuenta de la diminución de los feminicidios en la capital del país y de las agresiones en la vía pública…pero, por otro lado, reconocieron el incremento de la violencia intrafamiliar, del acoso y de las violaciones, sucediendo que en realidad no se avanza ante la constante del problema que solo cambia de escenario.

Y en la conmemoración de este miércoles, durante la conferencia matutina en el Palacio Nacional, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero precisó que “el machismo mata, destruye las vidas de las mujeres y limita el desarrollo de nuestro país”, tras referirse al incremento de los casos a nivel nacional; y viéndose obligada a corregirle la plana al Presidente López Obrador quien equiparó las causas de los homicidios con los feminicidios, señalando la Secretaría sus puntuales diferencias ( será porque AMLO es Licenciado en Ciencias Políticas, y Sánchez Cordero es una afamada jurisconsulta).

Para no quedarse atrás, el Presidente le achacó la violencia en contra de las mujeres también al neoliberalismo como un “fruto podrido” que dejó ese régimen, cuando en realidad esa especie viene acompañando a la Humanidad en toda clase de gobiernos; sin olvidar que fue precisamente en los sexenios pasados cuando en México se dispuso, al menos, la paridad político-electoral de las mujeres y que hoy es una realidad.

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