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CUNDE EL FEMINICIDIO CON ARMAS DE FUEGO

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CUNDE EL FEMINICIDIO CON ARMAS DE FUEGO

Olimpia Flores Ortiz

SemMéxico, Zaachila, Oaxaca, 12 de julio  2021. -Quiero hacer notar el llamado de atención que hace Estefanía Vela Barba ante el hecho de que seis de cada diez mujeres asesinadas en México, ya lo son con un arma de fuego. Directora Ejecutiva de Intersecta 

El estudio le da sustento al necesario redimensionamiento de la complejidad de la violencia hacia las mujeres como fenómeno social a que está obligado el feminismo como movimiento social y expresión cultural; y así la competencia de la responsabilidad de Estado. Y por esa razón el consecuente reacomodo de los enunciados macro de la estrategia. 

Se publicó el emblemático 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) de 2019 refiriendo datos de homicidios del INEGI de 2018 en el Portal Animal Político Pero yo vi recién una entrevista por televisión a Estefanía Vela, ella tan diáfana y concisa en sus explicaciones. 

“Por eso, como cada vez se insiste más, si queremos reducir la violencia en el país —incluida la que afecta desproporcionadamente a las mujeres—, es urgente hablar de la violencia armada y del control de armas.”

Cerraría el círculo del argumento de Estefanía, añadiendo que la reducción de la violencia a la que sirve el tráfico de armas exige necesariamente que el Estado y la sociedad comprendan que la violencia hacia las mujeres subyace en la génesis de la violencia generalizada en sus diferentes dimensiones y manifestaciones. Somos esta sociedad violenta y sin escrúpulos que produce la violencia hacia las mujeres en el seno del hogar hoy asesinadas a balazos en la calle y en sus casas.

La agenda del feminismo no es estática, está en continua adaptación dialéctica entre su universalidad y los espacios en los que prolifera y sus causales; y en los tiempos específicos en los que este movimiento se va dando. 

Para poner al día el diagnóstico del feminismo, la letalidad con armas de fuego en contra de las mujeres exige que la cuestión se aborde también por sus efectos: La sociedad que es violenta en tanto los hogares están atravesados por la violencia hacia las mujeres, trafica progresivamente más armas ilegales, las cuales, entre otros usos, sirven para asesinar con ellas a las mujeres.

“En el 2018, ya 6 de cada 10 mujeres asesinadas lo fueron con un arma de fuego. En promedio, estamos hablando de 5 mujeres al día privadas de sus vidas a balazos. La tendencia identificada en el informe Claves para entender y prevenir los asesinatos de mujeres en México, con datos hasta el 2017, no solo se confirma en el 2018: se agudiza. Si bien las armas siguen impactando desproporcionadamente a los hombres, justo lo que llama la atención del 2018 es que es el año con la menor diferencia entre lo que representan las armas en los homicidios de los hombres y de las mujeres.”

El tráfico de armas es definitivamente un componente del fenómeno de la violencia hacia las mujeres. Además de que se sustituyen los métodos como la muerte por arma blanca, objetos, asfixia, la cantidad de mujeres asesinadas también crece y los escenarios se diversifican. 

Y aunque los asesinatos de mujeres por arma de fuego no sean una novedad, su crecimiento ha sido notable “Ya en el 2000, los homicidios con arma de fuego representaban más del 50% de los homicidios de los hombres y casi el 30% de los de las mujeres. Pero con el paso de los años y, particularmente a partir del 2007, este es el modo de homicidio que más ha aumentado, no solo en hombres (de nuevo), sino en mujeres también.”

El hecho de que la letalidad por asesinato por arma de fuego sea mucho mayor en los hombres que en las mujeres, nos orilla a observar que el crecimiento proporcional ha sido mayor en cuanto a las mujeres. “En el caso de las mujeres, pasó de ser 0.7 por cada 100,000 a 3.2. En proporción, en este mismo periodo, creció 357% —aún más que la de los hombres—.”

Para los años noventa, el feminicidio obedecía a la incursión de las mujeres en la industria maquiladora como fuerza de trabajo mayoritaria, desplazando a la mano de obra masculina, como resultado del Tratado de Libre Comercio en América del Norte. Les cuento que cierto día que manejaba por aquellos rumbos, veo un camión materialista delante de mí con un letrero que decía: “Mujer que trabaja de pendejo no te baja”. Mover el polo económico de la familia de los hombres como proveedores hacia las mujeres, desde su masculinidad hegemónica, no es asimilable. Hoy día y en tendencia creciente a partir de 2007, la letalidad que se da en las calles se enmarca en la criminalidad y la violencia generalizada, que por supuesto tienen sesgo de género y es multifactorial. ¿A qué mujeres se asesina con mayor frecuencia y por qué razones?  

“Cuando se analizan los homicidios por lugar de ocurrencia, queda claro que el impacto de la violencia armada ha sido principalmente en la calle. La tasa de homicidio con arma de fuego en el espacio público para los hombres aumentó 347% entre el 2007 y el 2018. En el caso de las mujeres, aumentó 500%. Quinientos por ciento. Seis veces más.”

 1.-Los datos que se exponen se refieren a homicidios de mujeres, porque los registros de no permiten diferenciar cuáles son feminicidios penalmente hablando. 

Pero ese crecimiento de letalidad en la calle no significa que haya disminuido o permanecido estable la variante de homicidios por arma de fuego en las viviendas. 

“Para dimensionarlo: en el 2018, si bien 7 de cada 10 homicidios cometidos en la calle contra mujeres fueron perpetrados con un arma de fuego, 4.5 de cada 10 de los cometidos en la casa fueron perpetrados con un arma de fuego. ¿Qué implica esto? Entre otras cosas, que no se puede abordar la violencia familiar —una violencia que afecta desproporcionadamente a las mujeres, como muestra la ENVIPE— sin considerar el papel que pueden jugar las armas en su escalada.” 

 2.-Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE)

 

 

No sólo se asesina con armas de fuego a las mujeres adultas en edad reproductiva y productiva, sino también a niños y niñas menores de 11 años a quienes en 2018 ya se asesinaba a balazos como el medio más recurrente.

El estudio muestra también cómo se ha movido las tasas de letalidad por entidad federativa. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que a ciencia cierta no puede saberse con exactitud las cifras, porque no hay una metodología homogénea con la que las instancias de seguridad y justicia puedan dar cuenta para el registro. Recuerdo que, trabajando en Nayarit para el gobierno del Estado en el segundo lustro de los años 2000, Marcela Lagarde en su calidad de Diputada Presidenta de la Comisión Especial de Feminicidios, giró un oficio a las procuradurías estatales pidiendo datos. Las procuradurías le enviaron sus registros de toda mujer matada incluso por atropellamiento. Se dio lugar a inferir que Nayarit había desplazado en letalidad de mujeres por homicidio a Ciudad Juárez. Tal inconsistencia metodológica que por supuesto generó resistencia. 

Si para 2011 se afirmaba que Chihuahua encabezaba la lista, para los últimos años esta letalidad es más intensa en Colima, Guanajuato, Guerrero, Baja California y Baja California Sur. ¿Qué hizo que se moviera?

El estudio de marras es importante porque muestra que la letalidad de las mujeres por homicidio es creciente, es variable en las regiones y es multifactorial. Ese mapa es necesario para la pertinencia de la política pública y la estrategia del movimiento feminista, su pedagogía y su presión.

“La crisis de violencia que hemos visto en estos años, en otras palabras, no puede desasociarse de la violencia armada.”

 

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Twitter: @euphrasina (amor por la elocuencia)

 

 

 

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