Internacional

De Beijing a Valparaíso

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Por: Fabiola Llanos/La Independent

SemMéxico/ La Independent . Barcelona. España. 20 de diciembre 2019.-«Necesitamos medidas reales. Necesitamos que se cumpla la Ley de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Necesitamos que se haga efectiva la Ley de Derechos de las Mujeres para  Erradicar la Violencia Machista de una vez», afirmó Montse Pineda en el atril del Parlamento de Cataluña.


Relato de un debate monográfico sobre el reconocimiento y  la satisfacción real delsdrets de les dones

– Llegamos tarde ¿Dónde está la Ita?
– Reunida con Lucie. Un caso muy complicado
– Le esperamos.

Salimos de la oficina con minutos de retraso, pero contentas y nerviosas por la Intervención de Montse Pineda. Dejábamos al resto de compañeras, lidiando con presupuestos, proyectos y licitaciones que muchas vemos como una más de las violencias institucionales a las que tenemos que hacer frente desde el tercer sector.

Caminando hacia el Parlament, nos fuimos hablando de lo más trivial: de que, si no hacía frío, que cual era la mejor ruta… y hablando de rutas, como vivíamos con temor nuestras calles y ciudades, cuando era de día o de noche.

¿Es idea mía o tenemos una sensación de miedo mayor que antes? Veo en todo peligro, por todo tengo temor, voy a la defensiva y las agresiones son cada vez más gratuitas. Si a esto sumamos a la policía…
Me pasa lo mismo. Pero puede que estos peligros siempre hayan estado y que sólo ahora nos demos cuenta – me responde Nieves.
Y nos vamos hablando de lo poco que se diferencian nuestras sensaciones y vivencias. Todo el tema está en carne viva. Desde la coreografía y canto de LasTesis el pasado 18N en Valparaíso, Chile, ha habido una especie de convulsión global que nos ha dejado ligadas para hacerle frente al dolor de haber sido y ser víctimas de violencias machistas, de las policías, de violadores, de asesinos, que nos violentan en lo privado y en lo público por el sólo hecho de ser mujeres. Y de la evidencia de que, aunque algunas piensen que estamos mejor que antes, nos siguen pagando menos, maltratando, violando, asesinando y desapareciendo sólo porque somos mujeres.

También hablamos de como a ellos, a los otros, a algunos otros, les está invadiendo un inmenso odio, mezclado con miedo y desprecio ante lo que se vislumbra como la liberación en bloque de quienes siempre hemos estado oprimidas.
Así hablando, a las 14:45 estábamos a la entrada del Parlament de Catalunya. Nos esperaba la sobrina de Montse. La reconocimos por los ojos.

Entramos, nos identificamos y subiendo por esas escalas espléndidas del Parlament, nos encontramos con una Montse sonriente y nerviosa. Nos abrazó a cada una con esos abrazos suyos que te hacen sentir en casa y luego se fue rápida a hablar con diversas parlamentarias que la querían saludar. Tania Verge y otras compañeras del Consell Nacional de les Dones de Catalunya también estaban ahí, para dar soporte al único discurso que se haría por parte del Consell y que abriría el pleno Monográfico.

Nombrar y visibilizar

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Pasan los minutos y comienzan a entrar parlamentarias y parlamentarios. Por fin, se hace un silencio y el President del Parlament Roger Torrent abre la sesión. La primera convidada a la palestra es Montse, quien después de los saludos protocolarios dice:
«Es un honor y uno reto colectivo presentarme ante ustedes representando al Consell Nacional de les Dones de Catalunya (CNDC) y hacerlo abriendo el debate monográfico sobre el reconocimiento y la garantía de los derechos de las mujeres. Es un honor; pero sobre todo es un privilegio».
El privilegio de la hija de la portera del Eixample, tal como ella siempre lo señala y remarca, que comienza rescatando la memoria cercana del Parlament de les Dones, el 1 de julio del 2019. «Estaba a punto de empezar el Parlamento de las Mujeres; nos saludamos con AdrianaNoemíAnnaJenn, BeaSusannaNatàlia y Esperanza. Eran las diputadas que lo habían hecho posible. Me abracé con las coordinadoras de los grupos del Consell, que habían trabajado junto a las entidades en aquel Parlament de las Dones, unos documentos dignos y llenos de reivindicaciones. Miré el hemiciclo, como lo miro ahora y sentí un orgullo infinito al ver tantas mujeres reescribiendo la historia. Era un pleno simbólico, pero a la vez, tangible en sus propuestas. Éramos centenares de cuerpos subversivos en un espacio que no es el nuestro, simbólicamente.»

Una de las mejores costumbres de feministas y activistas como Pineda es la de nombrar. Llamar por su nombre a todas las personas que hacen parte de algo, para hacerlas evidentes, para no invisibilizar sus aportes, porque feministas como ella siempre dejan de manifiesto que están donde están para representarse no sólo a si mismas, sino a todas las que luchamos día a día por el cambio, aunque no concordemos en todo.
Para la Montse ese Parlament no era el más representativo: muy blancas, muy «normales». Demasiados privilegios, pero para ella también reflejaban nuestra sociedad: racista, clasista y machista, lo que no significa más que un ‘tenemos mucho por hacer»

4 meses después, el CNDC volvía al Parlament sin haber marchado y con su vicepresidenta segunda como punta de lanza «Hemos continuado trabajando para hacer posible este monográfico con todos y todas vosotros. Ya os lo dijimos: hemos venido a quedarnos. Y os lo volveremos a decir: no haremos ni un paso atrás. Porque el patriarcado nos discrimina, hace que cobramos menos para hacer el mismo; hace que no podamos parir ni abortar cómo y cuándo queremos; hace que no tengamos las mismas posibilidades. Genera modelos de pareja y de familia que nos oprimen, nos viola, nos deja arrinconadas en la pobreza. Nos mata».

Para Pineda es imprescindible transformar todas y cada una de las instituciones y el Parlament catalán es una más, para poder hacer frente al sistema heteropatriarcal, la estructura sociopolítica que más sufrimiento, dolor, desigualdad y discriminaciones genera a las mujeres y en las sociedades. «Encontramos una pequeña hendidura de esperanza, que nos permitió trabajar unidas, creando nuevos marcos interpretativos, para cambiar las normas patriarcales. Intentamos crear co-liderazgos más colectivos. De allá salió la Declaración Institucional aprobada por todas vosotras el 24 de julio y que se ha convertido en una propuesta de resolución trabajada conjuntamente y que, tal como parece, será aprobada por unanimidad por todas vosotros este jueves.»
Cuando ya recuperaba el aplomo con que siempre se dirige a quienes ostentan cargos «superiores» y la luz amarilla del hemiciclo no lograba mimetizarla con su entorno, Pineda nombra, recuerda, usa la memoria colectiva: «La Presidenta Carme Forcadell escribió un mensaje desde la prisión que decía: ‘Celebro enormemente esta iniciativa del Parlamento de las Mujeres, espero que no sea solo un acto fruto de una oportunidad política y que tenga continuidad de decisión y de acción, porque en estos momentos es más necesario que nunca que las mujeres con ideologías diferentes, con opiniones diferentes y con proyectos de vida diferentes, nos unamos y trabajemos juntas».

Y estaba claro que el llamado de la activista a parlamentarias y parlamentarios era que, pese Principio del formulario a las diferencias, se pudiesen construir unos mínimos comunes para hacer un mundo más igualitario. «No utilicéis este monográfico como moneda partidista […] Haced propuestas. No necesitamos más titulares sobre cómo fracasamos como sociedad. Necesitamos medidas reales. Necesitamos que se cumpla la Ley de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres.

[…] Necesitamos que se haga efectiva la Ley de Derechos de las Mujeres para erradicar la violencia machista de una vez. Llevamos ya once años esperando a que se haga un verdadero despliegue y que esté dotada económicamente con dignidad y que se inicie de esta una actuación, incluyendo las violencias institucionales […]

Mi discurso tiene carga política, no es técnica. Si ustedes querían recoger cuestiones técnicas, me consta que ya han sido trabajando con sus posiciones de resolución, que hoy debatirán y que votarán jueves. Tienen todo nuestro material, que os regalamos con toda nuestra buena voluntad en el Parlamento de las Mujeres. Allá tienen todo lo que nosotros los podemos decir técnicamente.»
Y es aquí cuando reconoces a la mujer que necesita clavar la mirada en las personas a quienes se dirige. Cuando interpela directamente a todo el Govern, al Parlament y les centra y les dice que tenemos una emergencia: son las desigualdades, provocadas por el patriarcado, y que nos afectan mayoritariamente a las mujeres. «Señoras diputadas, diputados: señalen todo lo que está mal, todo. No se dejen ni una cosa, por favor, porque si no nosotras les recordaremos que no lo han hecho. No dejen de señalar nada del actual Govern, pero tampoco de los futuros gobiernos, porque esto es una emergencia. Hay demasiado sufrimiento para que hagáis retórica. Afróntadlo desde la dignidad que ustedes tienen como representantes de partidos, que por eso os hemos votado.»

Su discurso dejó muy claro que no estaba pidiendo absolutamente nada desde la ingenuidad, sino desde la conciencia política, desde la práctica de las feministas que creemos en la igualdad, que tiene que ser no sólo un valor de futuro sino una prioridad, una práctica política. Ante el Govern y el Parlament, pidió medidas reales para cambios reales; presupuestos sociales que tengan en el ADN la perspectiva de género. Así, interpelando directamente al President Torra, Pineda repite: «necesitamos presupuestos reales, que tengan perspectiva de género. Necesitamos construir un presupuesto que no legitime la desigualdad. Y esto significa que hemos de ir a las raíces de las problemáticas.

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 El camino hacia la igualdad no puede ser mirado como un “gasto” cuando -en realidad- las políticas de igualdad son las mejores inversiones que tenemos. “El Consell Nacional de Dones de Catalunya exigimos que este requisito formal se convierta en un hecho tangible que signifique necesariamente que las leyes que acompañen los presupuestos estén realmente evaluadas desde la perspectiva de género. No es una cuestión técnica. Es una cuestión política.”

Pineda hace referencia al CNDC como un órgano consultivo y participativo que aglutina mujeres de todo el territorio, donde participan 425 entidades diversas y que en su agenda política, contempla la posibilidad de convertirse en una entidad autónoma del Institut Català de les Dones para convertirse en un verdadero órgano de rendición de cuentas. “Estamos en pleno debate de cómo lo haremos, y esperamos que nos apoyéis para garantizar que las voces de las entidades de mujeres estén donde las entidades de mujeres queremos que estén.
Reconocer y garantizar los derechos de las mujeres significa generar propuestas dentro del marco internacional de defensa de los derechos humanos de las mujeres, comenzando por la CEDAW y acabando por el Convenio de Estambul, generando mecanismos de rendición de cuentas autónomas.

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Mirad, allá está mi sobrina Lucía. Yo no quiero más policía para que ella pueda volver a casa. Yo no quiero esto para ella. Yo quiero que tenga el que muchas de nosotras no hemos tenido: un mundo sin machismo, que el machismo sea destronado. Y, ¿cómo lo podemos hacer? Con educación. Con medidas reales de educación que acaben con los estereotipos.

Nuestra educación es un fracaso. Lucía necesita ir a los servicios sanitarios con la garantía de que sus derechos sexuales y reproductivos sean garantizados. Necesita que si quiere ser una mujer autónoma podamos hacerlo y que las políticas realmente se lo garanticen.
Miradla, porque sois vosotros (v o s o t r o s) quienes lo tenéis que hacer. La calle lo hará también, pero sois vosotros quienes tenéis que legislar para que esto sea posible.»

Al final, Montse Pineda recuerda que Beijing nos dio un marco imprescindible para recuperar la transversalidad de género, para tener instrumentos técnicos como los que tenemos, pero no quiso dejar de acabar su discurso a su manera. “quiero explicaros una pequeña historia, una historia que dice lo siguiente: ‘El patriarcado es un sistema que nos ataca la existencia, y nuestro castigo es la violencia que no ves. El patriarcado es un sistema que nos ataca la existencia. (Quizás con un poco de ritmo os suena más) y nuestro castigo es la violencia, ya lo ves. Es femicidio. Impunidad para el asesino. Es la desaparición. Es la violación. Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía –y la culpa no era mía, ni donde estaba, ni cómo vestía-. El violador eras tú. El violador eres tú. De vosotros depende”

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Después de ese bramido global por el que aprendimos a vomitar miedo en todas las calles de todo lo mundo, mujeres jóvenes, mayores, pobres, ricas, negras, orientales, de pueblos originarios, en quechua, sueco, alemán, chileno o catalán, del norte, del sur, del este o del occidente y que recitó con vehemencia la activista, vinieron los discursos de partidos políticos, las promesas del gobierno, la promesa de los millones a invertir y poco debate, la verdad. Supongo que es porque estaban todas de acuerdo.

Como bien dijo Montse Pineda “el feminismo no es fácil y cambiar la lógica patriarcal todavía menos”, pero estamos cada vez más cerca del horizonte, que comenzó a fraguarse en Beijing hace casi 25 años y que recaló en Valparaíso, frente a una comisaría de carabineros este 18 de noviembre para que todas nos pudiésemos reconocer en los cuerpos y las bocas de otras, y gritásemos juntas nuestra sed de justicia y hambre de una vida sin miedo.

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