COLUMNASDesobedienciaOlimpia Flores Ortiz

Decepción de la vida en la pandemia

700 Vistas

Desobediencia

Olimpia Flores Ortiz

SemMéxico. Zaachila, Oaxaca. 22 de marzo de 2021.- Dédalo, el padre de Ícaro le ha preparado unas alas de plumas trenzadas con cera para que pueda escapar del laberinto y le aconseja: “No vueles muy alto porque el sol derretirá la cera, ni muy bajo porque el mar empapará las alas.”

Bruegel El Viejo. La caída de Ícaro

Busquemos en la imagen, el lugar de la caída de Ícaro por volar demasiado cerca del sol. Hemos caído y no sabemos ni a dónde.

Mi maestro Alí Gómez Lunagómez de Casa Alef [i] se explica a la pandemia como una caída, o más bien como el bochorno que sigue a una caída. Nos da vergüenza haber perdido la compostura de esa imagen que representamos y nos desconcierta el súbito ridículo. La decepción en pandemia se refiere al derrumbe de las expectativas- Ya nada es igual y no volverá a ser igual, porque las aguas de un río que fluye no regresan jamás.

Se ha caído el modo de vivir; nuestras bases afectivas: como vivíamos en familia, resolvíamos la presencia social, configurábamos un modo de vida, concebíamos el éxito.  

Esta es la decepción que nos ha traído la caída; el derrumbe de todo lo que pensábamos que era la base de la existencia: tocar y constatar, moverse, percibir…

Seres interdependientes que somos en la construcción de la propia existencia, compartimos la amenaza de la zozobra colectiva, la incertidumbre total frente al futuro.

¿Qué hace hoy que la vida sea digna de ser vivida? Y ¿Cuál es el propósito de la vida, de mi vida?  Son las preguntas del ánimo, mientras hurgamos en el presente dónde ha quedado lo valioso. Sentimiento de pérdida compartida que no asimilamos, que no es sólo por las muertes, sino por la desaparición de la vida como la vivíamos.

Este duelo provoca desazón, lo que iba a ser no será más; más o menos, de una o de otra manera hemos perdido y aquél lapso que suponíamos sería el tránsito de la pandemia, perdió el carácter transitorio para traernos un nuevo tiempo que está aún lejos de que podamos configurarlo. No ha habido tiempo para el aprendizaje y menos para la transformación.    

Tenemos prisa en esta temporalidad de la decepción no asimilada que nos harta, nos impacienta y nos desespera. No sabemos cómo ni con qué afrontar la desesperación, que redunda en ansiedad, porque no sabemos dónde nos ha quedado el propósito de la vida ni cuál es el destino que nos persigue, cuando es huyendo de él que construimos la vida.

Sufrimos. El sufrimiento es un castigo, ahora ya no tenemos reconocimiento, todos estamos ausentes. ¿Cómo me constato si la convivencia está en suspenso? ¿Dónde busco mi gratificación?

Y la gran pregunta que nos hacemos es: ¿Así va a ser el resto de la vida? ¿Cómo trascendemos el duelo y aceptamos la pérdida como parte de la vida en la que no siempre se gana?

Ante la practicidad de la caída de los planes y de la cotidianidad,  hay que conjurar el estado de pérdida fantasmal y de frustración frente a la nueva realidad que no va acorde con nuestros deseos.

Si el siempre y el nunca son categorías que nos están en realidad negadas, no nos asfixiemos en la añoranza y emerjamos del pasado que ya no va a ser más.

En pandemia, sólo se han hecho patentes dos características determinantes de la vida: la transitoriedad y la incertidumbre. En esa contundencia venimos a caer develando la ilusión de una forma de existencia que se saturó a sí misma. Crisis total que nos ha venido a mostrar con crueldad implacable la fragilidad de la vida y nuestro temor al otro. No es poca cosa. La pandemia nos desanudó. Ahora, ¿Cómo nos sujetamos?

No hay más que encontrar resignificación en el propio quehacer que nos dignifica. La dignidad pauta devenires siempre, donde quiera que nos situemos.

No hay peor sensación que la desesperación de la que Soren Kierkeggard dice: “…el tormento de la desesperación consiste exactamente en no poder morirse” “…un estar muriendo eternamente, muriendo y no muriendo, muriendo la muerte, pero morir la muerte significa que se vive el mismo morir”.

https://www.facebook.com/OlimpiaFloresMirabilia

Twitter: @euphrasina (amor por la elocuencia)


[i]    https://www.facebook.com/casaAlefToluca   Ciclo de Conferencias Estragos de la Pandemia   

Comment here

Accesibilidad