Internacional

Décimo aniversario del Convenio de Estambul

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  • El histórico acuerdo de lucha contra la violencia contra las mujeres, considerada desde entonces una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación, cumple diez años enfrentando la oposición y rechazo de algunos gobiernos europeos

Por Redacción AmecoPress

SemMéxico/AmecoPress. Madrid, España. 12 de mayo 2021.- Hoy se cumple el décimo aniversario de la apertura a la firma del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, que se firmó en Estambul en 2011, entró en vigor el 1 de agosto de 2014 y fue resultado de una serie de iniciativas europeas que comenzaron en los años 90. A día de hoy, 33 países han firmado, ratificado y aplicado –con matices- el que se conoce como Convenio de Estambul. Otros 11 lo han firmado sin ratificarlo todavía. Un país, Turquía, se ha retirado recientemente. España lo ratificó en 2014.

El Convenio de Estambul es uno de los tratados internacionales de Derechos Humanos más importantes. Está inspirado en la Convención para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) o la Convención de Belem do Para (1994), y fortalece la agenda internacional de la igualdad de las mujeres. Hasta su aprobación en 2011, el sistema regional europeo carecía de instrumentos específicos para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres. Es jurídicamente vinculante y establece las obligaciones de los estados en materia de prevención y erradicación de todas las formas de violencias contra las mujeres.

El Convenio que hoy cumple 10 años crea «un marco jurídico y un enfoque amplios para combatir la violencia contra la mujer» y se centra en la prevención de la violencia doméstica, la protección de las víctimas y el enjuiciamiento de los agresores acusados.

También establece que la violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación. Esto significa que se considera responsables a los Estados si no responden de manera adecuada a este tipo de violencia.

Además, es el primer tratado internacional que contiene una definición del concepto de género. Esto significa que actualmente se reconoce que las mujeres y los hombres no sólo se diferencian por su sexo biológico, sino que también existe una categoría de género establecida socialmente que asigna a las mujeres y los hombres funciones y comportamientos particulares. Los estudios realizados han demostrado que determinadas funciones y comportamientos pueden contribuir a que la violencia contra la mujer se considere aceptable.

El Convenio establece cuáles son los actos que deben ser penalizados por los países participantes. Estos delitos incluyen la violencia psicológica, el acoso, la violencia física, la violencia sexual (incluida la violación), todos los actos no consentidos de naturaleza sexual con una persona, el matrimonio forzado, la mutilación genital femenina, el aborto forzado y la esterilización forzada, los crímenes de honor y el acoso sexual. Esto significa que por primera vez los Estados se verán obligados a introducir en sus sistemas jurídicos estos delitos graves que no existían anteriormente.

También hace un llamamiento para que participen todos los organismos y servicios estatales pertinentes, con objeto de afrontar la violencia contra la mujer y la violencia doméstica de forma coordinada. Esto significa que los organismos y las ONG no deberían actuar de forma aislada, sino establecer protocolos de cooperación.

La aplicación del Convenio de Estambul ha tenido ya un impacto real en Europa en la vida de las mujeres y en toda la sociedad. Es algo que verifican informes del grupo independiente de personas expertas llamado GREVIO (siglas de Grupo de Expertos en la Lucha contra la Violencia contra la Mujer y la Violencia Doméstica) que tiene la tarea de vigilar la aplicación de la convención. Ha sido determinante para el establecimiento de normas legislativas y políticas en los ordenamientos nacionales y a ampliar y profundizar en la concepción de la violencia que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, más allá de la que se produce en el ámbito de las relaciones de pareja. También ha contribuido a apostar por la formación de los y las profesionales del Derecho, de la sanidad y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, para eliminar los obstáculos en el acceso a la justicia de las víctimas de violencia de género. Su influencia en materia de sensibilización social y debate público ha sido relevante.

Reacción en el ámbito de la igualdad de género y los derechos de las mujeres en el mundo

Sin embargo, en este décimo aniversario, la preocupación ensombrece el futuro del Convenio de Estambul, por la oposición y rechazo que algunos gobiernos y parlamentarios en el seno de la Unión Europea vienen manifestando hacia esta importante norma. Algunos Estados miembros han bloqueado el proceso de ratificación en el seno de la Unión Europea. El pasado 19 de marzo, Turquía, el primer país en firmar el Convenio de Estambul, decidió retirarse del mismo.

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En palabras de Phumzile Mlambo-Ngcuk, Subsecretaria General y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, «es necesario recuperar y avanzar rápidamente ganancias obtenidas hasta ahora, que ahora están amenazadas”. Sin embargo, en el contexto de una «reacción» general en el ámbito de la igualdad de género y los derechos de las mujeres en el mundo, la Convención de Estambul está cada vez más atacada por diferentes grupos. Usando el discurso basado en narrativas falsas y suposiciones incorrectas sobre las implicaciones del convenio, estas voces ganaron cierto apoyo y restan atención al fenómeno de la violencia contra las mujeres y las herramientas previstas por el convenio para abordarla.

Diversas expertas e instituciones han participado en conferencias, jornadas y declaraciones conjuntas para defender el Convenio de Estambul y demostrar que las objeciones realizadas desde distintos países son infundadas. Así, han subrayado la necesidad de contar con este instrumento, además de sólidos marcos jurídicos y políticos nacionales.

El Convenio enfrenta, dentro del contexto más amplio de la regresión general en el ámbito de la igualdad de género y los derechos de las mujeres en el mundo, numerosos obstáculos. Es necesaria voluntad política de los estados para implementar plenamente el Convenio y generar un interés genuino entre las principales partes interesadas, medios de comunicación y representantes de ONG en estados que aún no son partes.

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