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Democracia, transparencia y derechos humanos: La 4T y Félix Salgado Macedonio

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La mitad del cielo

Por: Muriel Salinas Díaz

SemMéxico. 29 de marzo 2021.- Tras la resolución del Consejo General del INE de retirar la candidatura a varios precandidatos y precandidatas de Morena a diversos cargos electivos, incluido Félix Salgado Macedonio, por no haber presentado sus informes de gastos de precampaña como lo establece la LGIPE, el Consejero Uuc-kib Espadas Ancona y Salgado Macedonio, entre otros actores, han dicho que esta sanción es excesiva porque vulnera derechos humanos tales como el derecho de la ciudadanía al voto.

Llama especialmente la atención que estos actores ahora se muestren tan preocupados por los derechos humanos, cuando no les importó que sobre Salgado Macedonio pesen al menos cinco denuncias por violación sexual contra diferentes mujeres, siendo la violencia contra las mujeres una violación a los derechos humanos reconocida en la convencionalidad internacional de derechos humanos. Una de estas denuncias prescribió – tras veintidós años – por inacción del Estado, lo que a su vez configura otra violación a los derechos humanos. En tanto que las otras denuncias siguen sin ser resueltas por las autoridades competentes, lo que ha mantenido en la impunidad a Salgado Macedonio, sumándose así al 95% de las denuncias por violación sexual que se encuentran en la misma situación en todo el país, según cifras del INEGI, dato que pone de manifiesto la dimensión estructural de la violencia contra las mujeres.

Ante todo lo anterior la respuesta del presidente de la república fue señalar en varias de sus conferencias matutinas que las denuncias por violación contra Salgado Macedonio eran producto de manipulaciones propias del proceso electoral, vulnerando así el mandato constitucional que tiene como primer mandatario de proteger, promover y garantizar los derechos humanos, así como de abstenerse de intervenir en el proceso electoral.

Haciendo oídos sordos frente al llamado de las mujeres militantes de sus propias filas y del movimiento feminista y amplio de mujeres de todo el país, Morena mantuvo la decisión de postular a la gubernatura a Salgado Macedonio, aunque no cumple con el criterio de elegibilidad de tener un modo honesto de vivir, vulnerando el artículo 14, fracción VII de los Lineamientos para que los partidos políticos prevengan, atiendan, sancionen y erradiquen la violencia política contra las mujeres en razón de género, el cual mandata que los partidos políticos, antes de registrar a sus candidatos, deberán verificar que las personas candidatas no  tengan desvirtuado este requisito. Si tener cinco denuncias por violación sexual – una de ellas desde hace veintidós años y otras varios años antes de este proceso electoral – no es un indicio de ello, están perdidos.

Por otra parte, la CNHJ de Morena, en su resolutivo sobre el procedimiento relativo a Salgado Macedonio ordenó a la Comisión Nacional de Elecciones reponer el procedimiento de selección de candidatos a la gubernatura de Guerrero a partir de la etapa de valoración del perfil de las personas aspirantes, vinculándola a realizar una nueva encuesta y un nuevo análisis del perfil, con lo cual se dejó sin efectos el dictamen individual por el que se aprobó la candidatura de Salgado Macedonio a la Gubernatura de Guerrero y, como consecuencia, todos los actos subsecuentes, entre ellos la solicitud de registro de dicha candidatura, la cual había sido presentada ante el IEPC Guerrero el 15 de febrero. Todos estos aspectos debieron ser considerados por el OPLE para determinar el sentido del acuerdo por medio del cual aprobó el registro de Salgado Macedonio como candidato a la Gubernatura de Guerrero. Sin embargo, el IEPC Guerrero omitió tomar en consideración la resolución de la CNHJ de Morena y además una sentencia emitida por el Tribunal Electoral del Estado de Guerrero – con número de expediente TEE/JEC/016/2021 y su acumulado – en la cual el órgano jurisdiccional sí verificó la resolución de la CHNJ, por lo que determinó que hubo un cambio se situación jurídica originado por la reposición del procedimiento interno de selección del candidato a Gobernador del Estado de Guerrero de ese partido político.

Lo que debió hacer Morena en su momento era presentar dentro del plazo legal -15 de febrero a 1º de marzo – una nueva solicitud de registro de quien resultara como candidato o candidata a la Gubernatura de Guerrero, a partir de los resultados de la nueva encuesta y de la valoración del perfil de las personas precandidatas que al efecto realizara la CNE. Lo que tampoco ocurrió.

Sobre lo anterior, el Tribunal Electoral del Estado de Guerrero tiene pendiente resolver al menos cinco medios de impugnación interpuestos tanto por dos partidos políticos, como por Yolitzin Jaimes, así como por la Red para el Avance Político de las Mujeres Guerrerenses, la Red Nacional de Defensoras de la Paridad en Todo, ciudadanas del movimiento feminista y amplio de mujeres y otro interpuesto por un ciudadano.

A todo lo anterior se suma el hecho de que Félix Salgado Macedonio, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, Luis Walton Aburto y Adela Román Ocampo, todos precandidatos y precandidata a la gubernatura de Guerrero por Morena, omitieron presentar al INE sus informes para rendir cuentas sobre sus gastos de precampaña, lo cual es una muestra más de la incongruencia de Morena y sus precandidatos respecto de su compromiso de acabar con la corrupción, pues es claro que la transparencia y la rendición de cuentas no son lo suyo, por más que pregonen  a los cuatro vientos que son los más fervientes combatientes de la corrupción. Hechos son amores.

A partir de la sanción impuesta por el INE contra Salgado Macedonio por las razones ya conocidas, éste salió a decir sendas mentiras como que no es él quien aparece en el video donde anuncia su registro como precandidato, que no era precandidato y que no realizó actos de precampaña, cuando miles de ciudadanas y ciudadanos fuimos testigos de sus actos de precampaña, tales como la marcha de mujeres militantes de Morena que se realizó en Chilpancingo en apoyo a su precandidatura, giras realizadas por él en diferentes regiones del estado en las que llevó a cabo actividades proselitistas, publicaciones, fotografías y videos del propio precandidato en las redes sociales ostentándose como tal, actos de los que también dieron cuenta varios medios de comunicación.

La sanción establecida en la LGIPE ante la falta cometida es una sola y es clara: retirar el registro de la candidatura a quien no presente sus informes de gastos, una obligación nada menor, pues se trata justamente de medidas anticorrupción. No hay ningún abuso en aplicar la ley. Lo que sí es clara es la marcada aversión que reiteradamente han manifestado el presidente, los dirigentes su partido y sus precandidatos hacia el árbitro del proceso electoral, pues es una institución democrática y autónoma que no se subordina a los caprichos del presidente y su partido. Por ello ahora piden la cabeza de Lorenzo Córdova, mientras Salgado Macedonio primero amenaza con desaparecer la SCJN para luego exigir una justicia a la que no ha tenido acceso ninguna de las víctimas de violación que lo han denunciado. Ahora amenaza con impedir que el proceso electoral de Guerrero se lleve a cabo si no le devuelven la candidatura, como si al estado no le urgiera avanzar hacia la construcción de la paz y al desarrollo de un proceso electoral libre de violencia.

Nada más peligroso que amenazar con destruir al INE, una institución que es resultado de un largo y complejo proceso de reformas que sentaron las bases de lo que hoy es esta joven democracia mexicana que tenemos y gracias a la cual Morena ganó las elecciones de 2018, llevando a la presidencia de la república a Andrés Manuel López Obrador. Pese a ello, el presidente y su partido siguen gobernando con la cabeza metida en una escafandra setentera desde la cual enfrentan los desafíos actuales de la democracia y los derechos humanos con un discurso del pasado y conspiracionista que va perdiendo credibilidad debido a sus propias incongruencias, tanto gubernamentales como partidarias, las cuales en la práctica debilitan la vida democrática de la nación, perfilan un Estado autoritario debido a las medidas militaristas que ha adoptado el gobierno federal recientemente y lo alejan exponencialmente de la promesa de consolidar un proyecto progresista de nación.

AMLO, que no debería intervenir en asuntos electorales, no deja de usar sus conferencias mañaneras para fijar postura sobre estos temas. Por ello, pasará a la historia como el hombre que nunca pudo ser presidente aún después de ganar las elecciones, pues es la hora que sigue actuando como candidato y líder de su partido, no como jefe de Estado.

Es claro que Morena no representa a la izquierda mexicana, pues tanto sus discursos, como sus prácticas, contradicen sistemáticamente lo que podríamos considerar como una agenda progresista comprometida con la democracia, la paz, la transparencia, la rendición de cuentas y los derechos humanos, en especial con el derecho de las mujeres a la igualdad, a la no discriminación y, sobre todo, a una vida libre de violencia. 

Hay quienes dicen que también las democracias pueden morir democráticamente. No lo vamos a permitir.

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