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Desde el CLADEM| Día internacional de las niñas: autonomía progresiva y miradas de la infancia

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Citlalli Santoyo/ Cladem

SemMéxico, Guadalajara, Jalisco, 16 de octubre, 2021.-La infancia es un constructo sociocultural, es decir, una noción que ha ido evolucionando a lo largo de la historia en función de cada contexto social, económico y político; por ejemplo, todavía hacia finales del siglo XVIII principios del XIX  se creía que los niños eran adultos pequeños y el concepto de adolescencia era inexistente, es decir, era una etapa que socialmente no se contemplaba y tanto niñas como niños se incorporaban prontamente a lo que hoy en día concebimos como actividades de la vida adulta.

Todavía, hasta hace poco niños y niñas habrían sido llamadas desde una perspectiva jurídica como “menores” o “incapaces”, nociones que desde una interpretación simbólica y cultural implica la subordinación de la(s) infancia(s), si bien, el concepto mismo de niñez entraña vaguedad y hasta cierto punto ambigüedad, es necesario comprender que el término “menores” aunque profundamente arraigado en el lenguaje jurídico, no corresponde con una visión adecuada desde los derechos humanos y tampoco colabora para dar entendimiento a lo que hoy conocemos como enfoque diferencial.[1]

El pasado 11 de octubre se conmemoró el “día internacional de la niña”, a la par, días antes, el congreso Oaxaqueño reformaba su código civil para que a partir de los 12 años, se pueda elegir identidad de género y plasmarla en su acta de nacimiento, mientras que en la región de la Montaña Alta del estado de Guerrero, una adolescente de 15 años de edad  era encarcelada y reprimida junto a sus tres hermanas menores de 10 años, por resistirse al abuso sexual de su suegro, quien exige la devolución de una dote de $210,000 que pagó porque se casara con su hijo quien recientemente había migrado a EUA.

Estos acontecimientos en el marco de este día conmemorativo, son ocasión para invitar a reflexionar, sobre cómo actuamos frente a las necesidades y problemáticas de niñas, niños y adolescentes, es decir, desde una perspectiva adulto-céntrica pensamos, actuamos y decidimos sobre asuntos que impactan directamente en sus vidas, resulta pertinente hablar sobre la importancia del ejercicio del principio de la autonomía progresiva de las niñas y niños para evitar maternidades impuestas, matrimonios forzados o inclusive la decisión sobre la propia identidad de género.

            La autonomía de una persona se consolida por un proceso de desarrollo de las capacidades evolutivas de cada individuo singular, que posibilitará el ejercicio pleno de todos los derechos. Algunas de sus características son: Adquisición gradual y sucesiva, capacidad de formular un juicio propio, con la adquisición de la habilidad para comprender, capacidad de comprender cuáles son las alternativas disponibles según una preferencia y comunicar informaciones relevantes, reflexionar y elegir sin que nadie le obligue o manipule (Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, et. al., 2019, p. 23).

Sin embargo, en los asuntos relacionados con la capacidad decisional de niñas y niños, se pasa de un extremo a otro, a razón de la conveniencia de quien tiene más poder, es decir, puede ser considerada una persona adulta, si se trata de sacar provecho de su fuerza laboral o de venderle para que sea esposa siendo una niña, sin embargo, siguen siendo consideradas menores o incapaces si de escucharles se trata y sobre todo de que sus opiniones sean consideradas seriamente en todos los asuntos que les afecten.

En conclusión, entender la importancia de la autonomía progresiva de las niñas en este tipo de casos para que ellas puedan ejercer sus derechos es imprescindible. “El hecho de que el niño sea muy pequeño o se encuentre en una situación vulnerable (por ejemplo, los niños con discapacidad, los pertenecientes a grupos minoritarios y los migrantes) no le priva del derecho a expresar su opinión, ni reduce la importancia que debe concederse a sus opiniones al determinar el interés superior” (Observación General N°14, Comité de los Derechos del Niño citado por Ariza, 2015, p. 22).


[1] El enfoque diferencial de niñez parte del reconocimiento de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos y no sólo como objetos de protección. Lo que implica también reconocer que tienen formas de expresión diferentes a las de los adultos, lo cual no significa que no entiendan, o que sean incapaces. Consultado de: https://repositoryoim.org/bitstream/handle/20.500.11788/975/Capitulo%2014.pdf?sequence=17&isAllowed=y#:~:text=El%20enfoque%20diferencial%20de%20ni%C3%B1ez,entiendan%2C%20o%20que%20sean%20incapaces.

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