Claudia AlmaguerLa Opinión

Desde la mano izquierda

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Sorpresa no fue, ni triunfo o derrota

Por: Claudia Almaguer

“Toda reivindicación, teoría o ley que nos debilite, nos niegue o nos oprima nos tendrá en frente. Toda lucha contra la injusticia, en tanto que la mayoría de ellas se asientan directamente en el patriarcado o lo toman como modelo, nos tendrá al lado.” Ana Pollán

SemMéxico. 26 de mayo 2020.- El pasado jueves 21 de mayo durante la sesión plenaria del Congreso del Estado de San Luis Potosí diputados y diputadas de diversos partidos políticos votaron en contra de dos iniciativas a favor del derecho a decidir de las mujeres, una que modificaría la Constitución y otra la norma penal.

Anunciado estaba, desde el año pasado ambas habían sido declaradas improcedentes desde las comisiones responsables de su análisis bajo argumentos subjetivos y de corte abiertamente religioso, si eso no era una señal entonces podría abonar el hecho de que los foros de discusión con las ciudadanas y las organizaciones feministas que promovieron estos cambios no tuvieron la presencia ni la participación de los legisladores a excepción de aquellos que compartían su autoría.

Y le digo más, esta negativa fue tal cual un acto de promoción partidista. Porque por supuesto que vende y bien la negación del derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y la perpetuación del aborto clandestino como promesa política.

Son innecesarios los eufemismos empleados para suavizarlo o interpretarlo de otra forma, además es que nadie lo está ocultando, diputados en la entidad llevan varias legislaturas manteniéndose vigentes a través de esta promesa en tanto que otros pretenden quedarse en el gusto del público, tan es así que horas después subieron imágenes y videos en las redes sociales dirigidas a una parte de la población que han votado y votarán por ellos apenas por el hecho de que la criminalización contra las mujeres continúe.

Pero insisto, no hay diputado o diputada en este país que pueda garantizar que los abortos no se produzcan, no evitan las condiciones en las que viven millones de mujeres en este país, ni la situación de pobreza, de falta de información, de violencia sexual causantes de abortos que seguirán realizándose en la clandestinidad, problema para el que no es eficaz la política criminal a la que se aferran tanto más que una política de salud en la que el Estado pueda intervenir de manera adecuada y responsable.

El caso es que todo seguirá igual, no hubo voluntad política ni siquiera para debatirlo el año pasado, éste mucho menos con las elecciones en puerta. Y si resulta incomprensible la sorpresa de que decidan lo mismo de siempre, más extrañeza me causaron los comentarios de que las feministas habíamos sido engañadas (otra vez) porque en lo del jueves sólo el PAN decidió de manera congruente, como quien dice colmado de orgullo: “nosotros no te engañamos porque jamás hemos creído que las mujeres tengan derechos”

Queda claro que no, aunque este concurso para ver quién es más retrograda me recuerda una entrevista realizada ese mismo jueves a Kira Núñez Consejera consultiva del Instituto Nacional de las Mujeres en la que señalaba que si bien es inadmisible que en México el presidente López niegue la violencia de género también resulta preocupante que actores anti derechos se hayan filtrado en la lucha feminista.

¿Y no son exactamente lo mismo?

Anteponen la utilidad de los roles tradicionales para perpetuar la desigualdad y hacen propias algunas de las exigencias feministas para su promoción personal en tanto minimizan y atacan el activismo de las mujeres el resto del tiempo.

Justo como hicieron algunos de los diputados que votaron aquí en contra pertenecientes a muy diversos partidos, y no hay lateralidad que valga, porque la verdadera oposición son los feminismos.

Por eso hay razones para no rendirse, han dejado de ser veraces los títulos de los diarios acerca de que “San Luis dijo no al aborto”, en el enunciado no estamos todos y cada vez hay más personas, jóvenes principalmente con el pensamiento alejado de la religiosidad y de la negación de derechos que no se están viendo representadas.

Una cosa más hay que agradecer de esta última experiencia, al fin se han caído las máscaras y se descubre mediante el tamiz insuperable que es el derecho a decidir quiénes sí somos feministas.

Hay que seguir adelante.

A más ver.

Twitter: @Almagzur

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