Claudia AlmaguerCOLUMNAS

Desde la mano izquierda| A propósito de la cultura de la violación

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Claudia Espinoza Almaguer

SemMéxico, San Luis Potosí, 24 de junio de 2022.- En México, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define la violencia sexual como cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y sexualidad de la víctima y por consiguiente atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como un objeto.

La trata de personas con fines de explotación sexual, la prostitución y la pornografía, son prácticas que encajan con esa definición, todas conforman un fenómeno indisoluble que se cobra diariamente la libertad y la vida de miles de mujeres en este país, no obstante, apenas la primera se sanciona penalmente, en tanto las otras dos, permanecen como situaciones sobre las que el Estado no asume ninguna responsabilidad so pretexto de ser actividades lícitas de personas adultas.

Aquí diversas creencias en torno al sexo juegan en contra, principalmente suponer que tener sexo es una necesidad indispensable que debe ser satisfecha a los hombres a como dé lugar y a costa de quien sea, así lo indica un aviso en los escaparates de Alemania donde la prostitución está regulada: “Respeta a nuestra trabajadora sexual, gracias a ellas tus mujeres están seguras y tus hombres felices” a lo que la escritora Laura Freixas aludía en un tweet el mensaje subyacente: “Las mujeres son una propiedad, sacrificadas a la felicidad y seguridad de otros, e instrumentos de chantaje: si no las violamos a ellas, violaremos a todas”.

Y es que absolutamente ninguna feminista transita por la indignidad de denominar trabajo sexual a la explotación, en tanto eso es aceptar que está bien y es negociable que haya mujeres en semejante situación de vulnerabilidad como para someter una esfera personalísima de la vida humana a quien tenga dinero para consumirla.

Justo con el fin de erradicar este flagelo y ser coherentes con los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos de las mujeres, en España se discute una ley al respecto que el pasado 15 de junio recibió un respaldo muy importante dentro de una conferencia que tuvo lugar en Madrid, allí mujeres supervivientes de varios países de este y aquel continente, dieron testimonio de como esta práctica dista mucho de contar con la voluntad de sus víctimas y qué consecuencias trajo para ellas la connivencia política y social.

“El sexo no es un producto, las mujeres tenemos derecho a vivir nuestra sexualidad en libertad”, estas fueron las palabras de Amelia Tiganus, activista feminista, superviviente y autora del libro “La Revuelta de las Putas” y añade: “un billete no te hace menos agresor sexual”, precisamente el modelo abolicionista busca penalizar al explotador y al que paga por violar, además de construir sistemas de protección integral para reivindicar los derechos de las mujeres víctimas.

En nuestro país, proxeneta donde los haya, también estamos hablando de esto, el 17 y 18 de junio se produjo la segunda entrega de la Jornada Abolicionista de la Alianza de Redes Feministas Nacionales transmitida en vivo por las redes sociales de las organizaciones convocantes y en donde se contó con la participación de Grethel Baeza, Argentina Casanova, Guadalupe Ramos, Leticia Armijo, Teresa Ulloa, Rosario Carracedo, Sonia Sánchez y Rosa Cobo, perfiles que abarcan la sociología, el derecho y el activismo en la defensa de los derechos humanos.

Según la web Havocscope la prostitución produce ingresos a nivel mundial de aproximadamente 186 billones de dólares, así que negocio es para alguien que desde luego no son las víctimas, en México se calcula que existen alrededor de 500 mil mujeres en esta condición, si no quedara claro que no le puedes llamar trabajo a las violaciones consuetudinarias a las que se ven sometidas a diario a plena calle a cambio de 50 pesos la hora, o los riesgos que tienen de adquirir enfermedades de transmisión sexual, adicciones y otros padecimientos físicos y psicológicos derivados del abuso y el escarnio público, considera que si tu discurso se paga en el cuerpo de otra mujer tal vez no sea feminismo y fórmate, no a todo se le puede poner un precio. A más ver.

Para saber más

Conferencia internacional por la abolición de la prostitución en España

https://www.instagram.com/feminicidio_net/

Vindicaciones feministas. Erradicación de la trata, la prostitución y la pornografía

https://www.facebook.com/wdi.mex

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