Claudia AlmaguerCOLUMNAS

Desde la mano izquierda: Paridad no, el varón de siempre

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Por: Claudia Almaguer

SemMéxico. San Luis Potosí. 18 de diciembre 2020.- Para esta semana ya sabemos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aprobó la revocación del acuerdo del pasado 6 de noviembre en el Instituto Nacional Electoral que versaba sobre garantizar el principio de paridad para postular a mujeres en siete de las 15 gubernaturas que se compiten en los próximos comicios de 2021 y que fue impugnado por el Partido Acción Nacional y el Senado de la República bajo motivaciones de falta de competencia, atentados a la Constitución, etcétera.

Difícil ha sido el camino siempre, la brecha de género en la representación política es histórica y avasallante, al respecto una diputada local en el Congreso de San Luis Potosí declaraba en estos días que lo ideal sería que los partidos postularan candidatas más que por ley por convicción, de manera “natural”. A ver que sí, esperar un convencimiento de que las mujeres tienen derecho a la participación en cargos de elección sin que haya que forzar a ello sería lo ideal, comprendiendo el término como una circunstancia perfecta, pero teórica, imposible en la realidad.

Jamás una mujer política se ha sentado a esperar a que su líder voltee a verla, a mirarla en su preparación, inteligencia, capacidades e instinto y ha logrado algo con ello amén de que le reconozcan estas competencias y se usen para la labor pesada de la operación política, es decir los que mandan son todos hombres y nunca en la historia democrática de México se han levantado con ánimo de ser igualitarios, ya en un principio porque las mujeres ni contaban y desde 1953 de acuerdo al INE de las 315 personas que se han elegido el 98% han sido hombres y el 2% mujeres, es decir apenas 7 en 67 años.

Precisamente por ello las medidas legales de la paridad comenzaron a fijar límites en cuanto a la cantidad de hombres candidatos y a exigir la integración de las mujeres. Desde entonces invariablemente han encontrado incomodidad, burlas, violencia y resistencias, se ha tirado de dónde haga falta para deslegitimar la búsqueda profesional de las mujeres en la política, primero diciendo que ellas no tenían nada que hacer en los asuntos públicos porque a las verdaderamente femeninas les gustaba quedarse en casa, luego eligiendo “juanitas” es decir, mujeres ligadas a los hombres que mandaban en los partidos para cumplir con las cuotas, quitarlas y poner varones, o como ahora, defendiendo el pudor de la Constitución y aventándose al vacío como Juan Escutia, como si no fuera lo que es, que a la carta magna la respetan bien poco estos políticos.

En realidad, sí tienen un bien mayor que proteger, preservar el ideal consentido de todos los partidos, el candidato hombre, casado de preferencia, heterosexual, dos hijos, católico, empresario o funcionario como referente esencial, tanto así que tener el paquete completo es parte de la carrera y en uno se resumen todos. Por estos días el periódico el Pulso ha estado presentando algunos precandidatos a gobernador, ya había comenzado también en otros medios a tener algunas entrevistas que nos permiten observar lo que le escribo: las edades varían como es común en la confronta generacional que se está dando en distintos campos, pero los estereotipos de la masculinidad hegemónica rebosan por todas partes, existe una seguridad absoluta de saber que necesita San Luis Potosí, los necesita a ellos, claro.

Esto tiene su chiste, allí podrá ver que son la perfecta representación de los partidos, pero también de las organizaciones políticas y ciudadanas, es decir, ni saben ni quieren enterarse de los derechos de las mujeres y van desde la misoginia más recalcitrante, hasta la complicidad machista y la simulación ociosa. Por eso hablan de “equidad”, por eso coquetean con mencionar el aborto, con proponer mas chiringuitos para atender a las víctimas y crear protocolos o legislación, aunque por supuesto ninguno exige tener un proceso de selección igualitaria, donde haya mujeres compitiendo con ellos, ahí todavía no llega la “deconstrucción”.

De tal suerte cuando lleguen al poder, como lo hacen ahora esto seguirá siendo el tema de “las viejas”, pondrán a las mujeres que hoy les hacen los discursos, las mamás de la perspectiva de género que les dicen cómo hablar y qué decir, es insensato dejar que hablen del tema por sí mismos y es una fortuna que los medios tampoco sepan preguntar, finalmente conviene que la sociedad continúe comprendiendo a las mujeres no cómo la mitad de la población, sino como una minoría vulnerada a la que se responde mediante política asistencial, se saca mucho más prestigio y dinero de allí que de perder los privilegios de género que tienen estos liderazgos.

Y ni que hablar del sueño erótico del hombre político y feminista, si no pasó con Justin Trudeau que así se autodenominaba y hoy le están exigiendo cuentas por permitir que la pornografía de niñas y mujeres campe a sus anchas en Canadá, no va a pasar en San Luisito ni soñando, habrá alguna versión de otro hombre más como han sido los de antes, seguros tanto de que el destino les tiene preparadas grandes cosas, de que nacieron para mandar que desperdician el poder, habrá más maquillaje de género y de igualdad pero no cambios profundos.

Finalmente responder a los prejuicios de la gente también es una estrategia política, esos gestos, inclusive los que son abiertamente misóginos y se jactan de sentirse superiores caen en gracia con los precandidatos, pero serían absolutamente imperdonables si fuesen mujeres.

Así, la paridad ciertamente es ideal pero indeseada. Una cosa es que las mujeres quieran servir en el partido, como les sirven las monjas a los curas, y otra que quieran mandar, que no se pasen.

A más ver.

Twitter: @Almagzur

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