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Desde la mano izquierda: Violencia sexual

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Por: Claudia Almaguer

SemMéxico. 10 de noviembre 2019.- Hay un aprendizaje que ninguna mujer debería de dar sí el México en el que vivimos fuese verdaderamente igualitario, se produce estrictamente entre nosotras, es intergeneracional y se provee como una forma legítima de procuración, de afecto. Quisiera explicar con mucha más claridad esto, los cuidados que todos los días hacemos las mujeres con nuestras hijas, o con otras jóvenes conocidas y cercanas para que no les pase nada.

Porque ninguna mujer nace con el miedo en el cuerpo, ni provienen del instinto todas las decisiones que debemos tomar durante el día para evitar ser agredidas, así que entrenar en eso, a observar el entorno en el espacio público, medir la distancia en el camino entre nosotras y los hombres que pasan al lado, ubicar los sitios sin luz, las construcciones, bajarse de la banqueta, saber con quienes salimos y a qué horas, que ropa usamos o en qué nos movemos es enseñar a vivir constantemente alerta y es completamente injusto.

Sin embargo, no son imaginaciones los peligros de los que queremos proteger a las más jóvenes, ya lo hemos escrito antes, en San Luis Potosí de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 del INEGI, en San Luis Potosí cerca de 195 mil mujeres fueron sometidas a algún tipo de intimidación, hostigamiento, acoso o abuso sexual, que van desde señalamientos obscenos; que las hayan seguido en la calle para intimidarlas sexualmente; que les hayan hecho propuestas de tipo sexual; o bien que directamente las hayan manoseado sin su consentimiento o hasta que las hayan violado.

No sucede sólo aquí, a nivel nacional de las agresiones ocurridas en la calle el 68.8 % fueron de tipo sexual como piropos groseros y ofensivos, intimidación, acecho, abuso sexual, violación e intento de violación, de hecho en México 1 de cada 3 mujeres hemos experimentado algún tipo de violencia sexual en los espacios públicos.

Al respecto la publicación denominada “Ciudades y espacios públicos seguros para mujeres y niñas” de ONU Mujeres señala: “El acoso y la violencia sexual es un problema universal que ocurre en las calles, en el transporte público y en las escuelas, universidades y lugares de trabajo, en parques, en baños públicos y en puntos de distribución de agua y alimentos, en los mercados y en los propios hogares. Esta realidad limita la libertad de movimiento de mujeres y niñas. Reduce su capacidad de estudiar, trabajar y participar plenamente en la vida pública, acceder a servicios esenciales y a disfrutar de oportunidades culturales y de ocio.”

Por lo tanto nosotras tenemos el mismo derecho a caminar por la calle, a salir y hacer uso de todos los espacios que conforman nuestra cotidianidad sin tomar tantas malditas precauciones y a pesar de que ninguna joven tendría que restringirse de salir porque es demasiado tarde o demasiado temprano, las violencias que suceden en su contra constituyen un grave riesgo pero también son una violación a los derechos humanos ampliamente tolerada por la sociedad.

Debido a ello, recientemente la ONU y otras instituciones dieron a conocer una campaña dirigida a los hombres para que reconozcan los tipos de acoso sexual que llevan a cabo y paren, es interesante que en los grupos focales realizados para construir esta acción hayan encontrado que los hombres se deslindan y rechazan cualquier iniciativa que tenga que ver con la igualdad de género o para eliminar la violencia contra las mujeres, que los jóvenes en este tipo de mensajes se sientan aleccionados y que la única manera en que escuchan sea cuando hablan otros hombres; y lo es porque ya son sendos indicativos de lo machista que es la masculinidad mexicana.

Y aunque la campaña “Dejemos de hacerlo” http://dejemosdehacerlo.com/ es sumamente amigable dado que en ella no se menciona que algunas de las formas que exhibe de acoso sexual también constituyen delitos, ojalá que de verdad funcione ¿no lo cree? Porque ya es justo que quienes violentan a las mujeres aprendan a ser civilizados en lugar de que nosotras tengamos que enseñar a tener miedo. A más ver.

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