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Desobediencia | El alquiler de vientres

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Desobediencia

Olimpia Flores Ortiz

SemMéxico. Zaachila a 14 de junio de 2021.- […] el neoliberalismo transforma cada dominio humano y cada empresa -junto con los seres humanos mismos- de acuerdo con una imagen específica de lo económico. Toda conducta es una conducta económica, todas las esferas de la existencia se enmarcan y miden a partir de términos y medidas económicas, incluso cuando esas esferas no se moneticen directamente[…]el homo oeconomicus –indivisible –[i] es un fragmento de capital humano intensamente construido y regido al que se le asigna la tarea de mejorar su posicionamiento competitivo y hacer uso de él, así como de mejorar su valor de portafolio (monetario y no monetario) en todas sus iniciativas y lugares. Wendy Brown. El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo. Ed. Malpaso. 2016

El pasado 3 de junio, el Tribunal  Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió un comunicado de prensa anunciando la declaración de inconstitucionalidad de las normas del Código Civil para el Estado de Tabasco que restringían en el marco de un contrato de gestación por subrogación la decisión de la gestante, como es el consentimiento del cónyuge o concubino y otras, al considerarlas restrictivas y porque perpetúan el estereotipo de mujer que no puede ejercer con autonomía su capacidad reproductiva; y además discriminaban a personas solteras, extranjeras y por su orientación sexual. 

https://www.internet2.scjn.gob.mx/red2/comunicados/noticia.asp?id=6465

Tal hecho ha desatado una intensa y enconada polémica entre el feminismo a partir de posiciones de principios irreductibles, tanto de quienes argumentan que se trata de la mercantilización de las mujeres y lxs recién nacidos que además da lugar a una modalidad de la trata de personas; y por otro lado por quienes defienden la autonomía de las mujeres para tomar las decisiones sobre su cuerpo y su capacidad reproductiva. En ambas posiciones hay razones poderosas.  

¿Qué sucede cuando en este neoliberalismo rampante el “valor de portafolio (monetario y no monetario)” de amplios segmentos de mujeres, se reduce exclusivamente al propio cuerpo? Este es el caso de las mujeres precarizadas que alquilan el vientre para una gestación subrogada y de las que por la misma razón prostituyen su cuerpo.  Para ambas actividades, el dilema es el mismo: ¿prohibición o regulación?

Hay un artilugio entre la autonomía individual para elegir el trazo de la propia vida, y las condiciones materiales realmente existentes para el ejercicio de una suerte de libertad cuyas opciones se dan respecto de un menú prestablecido y con determinantes de desigualdad, inherentes y necesarias a la dinámica de la competencia y sin la cual no habría arena para la competitividad. La promesa entonces es vana.

Y en la falacia de la promesa es en donde se gesta la confirmación negativa del propio plan: no es posible. Contingentes humanos desplazados, descartados, desechables trashumando entre las fronteras y los espacios del terror, vulnerables a las violencias institucionalizadas como los ejércitos, los gobiernos, los genocidios hormiga perpetrados por mercenarios y paramilitares. Y ante las violencias emergentes: la delincuencia organizada, las esclavitudes, el terrorismo, la violencia porque sí.

“Sea cual sea la esfera de la vida que abordemos, todo está sumido a la lógica de la autoinversión en la que el individuo toma una u otra decisión en función de su rentabilidad. Así, la racionalidad económica, antes centrada únicamente en las formas de intercambio de bienes y servicios, ahora rige también los comportamientos humanos.” Borxa Colmeneiro

En este contexto, el Cuidado de Sí, se circunscribe al canon de los deseos del menú neoliberal. Asumo que deseo lo que deseo porque es lo que hay para desear. No tengo los elementos para cuestionar a mi deseo ni me pregunto si se puede desear de otra manera. La modulación del deseo me constituye, moldea la forma de vida que alcanza metas para la calificación competitiva; y el logro, lo experimento como la consecución de un deseo que presupongo exclusivo, porque creo que emana de mí en tanto individuo/individua.

Se trata de recorrer el velamen del intersticio entre el modelo biopolítico de poder y el modelo jurídico político de la soberanía. ¿Soberanía? No hay soberanía.

Ni soberanía individual, ni soberanía popular, la circulación por las redes que se tejen recíprocamente entre lxs individuxs y los mecanismos del aparato de poder son simbólicos, jurídicos, sociopolíticos y finalmente económicos.  La Biopolítica es así el instrumento que sostiene el poder por el sometimiento del cuerpo y por el cuerpo: la nueva gubernamentalidad.

En este sentido, la premisa que sostengo es que nadie tiene autonomía y que, en el orden de las esclavitudes contemporáneas, puede considerarse por ejemplo también al trabajo en la industria maquiladora o en la minería, que tienen regímenes laborales en los que el tiempo de vida está dedicado a la autoreproducción para el tiempo productivo; es decir un ritmo incesante para el que sólo importa la productividad. ¿Qué decir del trabajo del cognitariado, jornada sin fin capturada por las tecnologías de información y comunicación?  ¿Alguien vende su tiempo por otra razón que no sea económica?

Por otro lado, encuentro incongruencia filosófica en el feminismo que se pronuncia contra la regulación de la maternidad subrogada. Si el feminismo constituye un impulso para el empoderamiento de las mujeres que implica procesos subjetivos de búsqueda y colectivos de liberalización, ¿a razón de qué sentimiento franciscano ha de promover ahora su tutela bajo leyes prohibicionistas? Es una u otra vía.

La respuesta la encuentro en que ese feminismo no se hace cargo de la sociedad actual que somos y se rige por aspiraciones del deber ser, imbuidas al cabo, de misticismo religioso (las creencias sociales y subrepticiamente inoculadas, el colonialismo de las mentalidades). Resulta que es el feminismo el que en el siglo XXI devuelve al cuerpo su sacralidad. ¿Qué moral es esa que pretende prohibir a las mujeres sus propias decisiones? El derecho a decidir se acota: “sí, pero no más tantito”; hasta donde no conmocione a la moral burguesa del feminismo que no es de las nuevas generaciones ni de las calles, sino precisamente el que se sometió a las leyes del mercado y vendió sus fines a cambio de migajitas del presupuesto público.

Este 11 de junio se cumplieron 10 años de la gran reforma constitucional en materia de derechos humanos. No hay quien no recurra a sustentar sus argumentos en el paradigma que puede estirarse a voluntad: “El derecho a la vida, el derecho humano fundamental”, argumentan en contra de la despenalización del aborto; “el derecho a una maternidad libre y voluntaria” quienes argumentan a su favor.

En el caso de la maternidad subrogada el discurso de la bioética se pronuncia en contra de la comercialización de la gestación.

Dejo sobre la mesa lo que para mí es la discusión central: no regular equivale precisamente a la desprotección de quienes se pretende tutelar, en este caso las madres gestantes y los reci´ne nacidos, frente a un fenómeno socialmente existente.  Se regula para responsabilizar en el convenio a todas las partes ya se trate de una situación comercial que remunera un servicio o meramente altruista. Y se regula sobre todo para evitar la explotación por el intermediarismo y la trata de personas. Así en la gestación subrogada, y así en la prostitución.

 Se niega la realidad o se regula.

https://www.facebook.com/OlimpiaFloresMirabilia

@euphrasina (amor por la elocuencia)


[i] anotación propia

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