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Desobediencia| El linchamiento de Iván Ruíz por el tribunal supremo del feminismo

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Olimpia Flores Ortiz

SemMéxico, Zaachila, Oaxaca, 30 de agosto, 2021.- Cometo la osadía de ofrecer mi interpretación acerca de los dichos del malhadado académico Iván Ruiz García, cesado por la Junta de Gobierno de la UNAM del cargo como director del Instituto de Investigaciones Estéticas, debido a ellos.

En un espacio de Radio UNAM, el 29 de junio pasado, Iván Ruiz dijo en una entrevista a propósito de la publicación de un libro suyo “Peep Show” que: “Los feminicidios tienen un componente muy pasional (…) el feminicidio es un acto de amor porque la tortura es una pasión del alma”. Y aún enfatizó “es un asunto de pasiones del alma”, … “el feminicidio por más horroroso que pueda ser es un acto de amor y un acto de pasiones del alma”.

Transcribo literal algunas reacciones masculinas ante las decisiones de la Junta de Gobierno de la UNAM a las que atribuyo sensatez:

Francisco Portillo Ruiz

¡Sopas! Ahora habrá que leer su libro para tener una visión más exacta de su pensamiento y entender lo que pasó. Lo que dijo fue brutal, pero está entresacado y fuera de contexto. No estaría mal que pasaran el programa completo. Porque estamos cayendo en un feminismo jacobinista que pide a gritos su cabeza.

José DE Jesús Rodríguez

tiene su lógica sobre las pasiones del alma, el feminicidio es parte de la pasión desmedida sobre una mujer.

Frank O García

Pues lástima que sea la UNAM, ya que se piensa que es una institución autónoma, donde hay libertad de expresión y pensamiento, si bien lo dicho por este señor, no representan el espíritu de esta comunidad universitaria, ni de la comunidad en general, fue a título personal de Iván Ruiz, para dar énfasis a su retórica, sobre el feminicidio, en su exposición, utilizando un lenguaje apropiado con una semántica, cuasi poética y refinada…

Quintín López

Sin duda hablar de feminicidio es un tema que indigna y toca las fibras más sensibles de un gran sector de la sociedad y por tanto debe tratarse con mucho tacto. Cualquiera puede tener su propia opinión del tema, pero un personaje de ese nivel debe ser muy cuidadoso al tratar de definirlo en sus propios términos y desde su muy particular punto de vista. O sea que ser un investigador de cuestiones estéticas no te da autoridad para hablar de un delito que está lastimando mucho a nuestra sociedad.

Me parece que el linchamiento no consideró el contexto en el que esas palabras fueron pronunciadas. Según el académico Ruiz, lo que dijo fue derivado del análisis de una fotografía del chileno Cristóbal Olivares que aborda historias de feminicidios en el fotolibro titulado “A-MOR”, que le llevó a “reflexionar de qué otra forma podemos referirnos al crimen de odio que subyace en el feminicidio”.

Puedo comprender el sentido de su dicho en ese contexto, es una elaboración tal vez desafortunada o torpe (aceptando sin conceder) y que aislada suena efectivamente brutal y supina.

Pero se disculpó: “Fui imprudente e irreflexivo al designar al feminicidio como un acto de amor, y por eso mismo pido una disculpa pública… el encuentro con la obra del artista me hizo reflexionar de qué otra forma podemos referirnos al crimen de odio que subyace en el feminicidio”

Y aclaró que “Mi interés no se encuentra en alentar la violencia, sino más bien en sosegarla para que en este país puedan vivir las mujeres de una manera segura y gozosa”.

La reacción de las autoridades universitarias, -sus órganos colegiados y su rector- a mi modo de ver fue poco académica y fuera del espíritu de la libertad de expresión del invocado “espíritu universitario”. Ni entiendo el facilismo del curador en jefe del MUAC, Cuauhtémoc Medina.

Los dichos del académico me remiten a pensar en disciplinas que bien podrían tener un maridaje con el feminismo, porque en su relación transdisciplinar es en donde encuentra su propia genealogía y su propio sentido: La Estética, por supuesto que no puede ir sin la Ética, la Historia, la Filosofía, y el cuerpo epistemológico del Psicoanálisis.

¿Por qué estas disciplinas? Porque nos dan cuenta de la trama de la subjetividad en el mundo contemporáneo y desbrozan el camino para las definiciones de lo legal, la comprensión de las fracturas sociales y las formas que adquiere el malestar en la cultura desde el sujeto en sus interrelaciones sociales. Todo lo cual además contribuye a la conceptualización de la política pública.

Estas disciplinas nos permiten comprender los procesos de identidad e intersubjetividad con relación al género y sus comportamientos sociopolíticos; así como la simbiosis entre la subjetividad y el lenguaje; que va a derivar en procesos sociales y que son la materia de lo político.

Los ámbitos subjetivos y personales juegan en fórmula con los ámbitos relacionales y sociales. Nos permiten desentrañar las relaciones de poder que se producen en la intersubjetividad. Y cómo juega la violencia en los afectos y las emociones hasta configurar las fenomenologías sociales,

Cito a Judith Butler (1997) en su libro “Mecanismos psíquicos del poder: “el poder que en un principio aparece como externo, presionado sobre el sujeto, presionando al sujeto a la subordinación, asume una forma psíquica que constituye la identidad del sujeto”

Insisto en que la violencia generalizada, ese estado de guerra que existe en México y no se nombra, podrá empezarse a remontar cuando se entienda desde el Estado la relación de la violencia intrafamiliar y la dependencia y subordinación de las mujeres golpeadas como el punto nodal de la subjetivación, no sólo de ellas, sino de sus hijas e hijos.

Pero hablando de dependencia, o de amor (como se quiera,) se juega un sometimiento a un poder externo, que efectivamente genera en la mujer víctima de violencia una cierta oposición, pero también una oscura y soterrada dependencia. ¿Por qué viven con el victimario? ¿Por qué someten a sus hijos a esa convivencia? ¿Por qué no regresan a ratificar una denuncia penal? ¿Por qué vuelven con él? ¿Cuál es la pasión que las domina?

Esas preguntas no las podemos responder sólo con la explicación sociológica por más perspectiva de género, o con el reporte de la trabajadora social, sino desde los efectos en términos de subjetivación, que tienen en esa mujer el golpe específico de su pareja para empezar y el hábito del sometimiento.

¿Cuál es la retorcida relación de intercambio que se produce? ¿Por qué acepta a la violencia como forma de reconocimiento? ¿Qué fibras de ella son interpeladas? Hay algo que se acepta en admitir forzosa e involuntariamente, pero también inconscientemente este ofrecimiento del vínculo que la conforma o paraliza en su subordinación.  En esta normalización, ella se está reconociendo y ese es el fruto del intercambio.

La violencia de género es de este modo, un todo que incluye un ataque material y simbólico que afecta la libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y física de la persona.

¿Cómo superar estas violencias tutelares? Se hace necesario problematizar los saberes y los quehaceres para abordar políticamente a la violencia de género y por ahí a la violencia generalizada en una sociedad cuyas hijas e hijos lo son de esta violencia que derruye la integridad de sus madres y les constituye. Esa sociedad somos: hija de la madre violentada (por esa pasión del alma, ese amor -que nunca es en Disneylandia- o esas violencias que para efectos prácticos es lo mismo) que produce subjetividades atravesadas de violencia.

Corolario:

Bajo la cultura de la cancelación hoy en boga, todititxs vamos a quedar fuera de funciones. Es muy resbaladiza la pendiente de la censura. Y no me gusta para nada que el feminismo histéricamente se abandone al exceso de erigirse en tribunal supremo con poder de hacer juicios sumarios, contradiciendo el derecho de toda persona imputada a argumentar y defenderse, y a tener un proceso justo; de inicio es una perversión y un contrasentido; además de una ilegalidad, y no hablemos de justicia.

El feminismo no es desde ningún punto de vista una autoridad moral, ni las feministas hemos trascendido a la superioridad humana.

Y, por otro lado, ¡Qué mal hace la contemporánea simplificación del razonamiento social! Desde el reduccionismo se reacciona irresponsablemente y sin más se le destruye la carrera o la vida a una persona, sobre ciertos dichos, sacados de contexto sin querer entender nada. Felicidades. Un triunfo más para la ignorancia feminista. Y al cabo nadie aprende nada del efímero episodio que abona a la atmósfera de la intransigencia.

El académico Ruiz, me apena.

https://www.facebook.com/OlimpiaFloresMirabilia/

Twitter: @euphrasina (amor por la elocuencia)

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