Mujer y PoderNatalia Vidales

Día de Brujas para AMLO

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¿Se trata, entonces, de dar la contra en todo lo establecido?

La enseña popular de que ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.

Natalia Vidales

SemMéxico. Sonora. 31 de octubre de 2018.- Equivocadamente AMLO supuso que tras la desaparición del mapa de Ricardo Anaya, del PAN, que intentó alcanzarlo y rebasarlo en la pasada campaña presidencial; y del retiro a su quehacer de economista mundial al otro lado del mundo del candidato del PRI José Antonio Meade (y de cuyo nombre en el PRI ya nadie quiere acordarse); y ni se diga lograda la mayoría de curules en el Congreso de la Unión de MORENA  -el partido del  presidente electo-   ya con eso tendría.  Sin aquellas molestias, para hacer y deshacer  a su antojo con México ¡y todavía sin ser presidente constitucional!

Pero resultó que fueron  las organizaciones civiles, nacidas en la lucha por la democracia (pero esas de las que AMLO desconfía por infiltradas, semejando a la sospecha fascista de lo socialmente indebido), las que están ahora sacando la cara y la casta para –incluso muchas de aquellas originalmente sumadas a AMLO– inconformarse contra sus anticipados designios antidemocráticos, empezando por la consulta sin ton ni son acerca del nuevo aeropuerto de la CDMX y que resultó en un fraude… como aquellos del priato del siglo pasado, en que el dueño de las urnas era el dueño de los resultados.

Independientemente de que las simpatías por AMLO ronden el 70% y que solo perdiera  un 10 o un  20% de animosidadnacional por cancelar esa obra, el hecho son las consecuencias del  error, que ya despertaron a los mercados mundiales para bajarnos en la calificación crediticia y de confianza de inversiones, y para que la relación peso-dólar rebasara los 20 por uno, en perjuicio de todos ( más de la mitad de lo que Usted compra en el super  está indexado internacionalmente). 

Con  Echeverría y con López Portillo (sin necesidad de recurrir a ejemplos extranjeros) así  sucedió y así nos fue: el divorcio entre el poder político y el económico terminó endesastres, como también sucede si se excluye al poder social. La enseña popular de que ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre no ha sido, en lo absoluto seguida por nuestros mandatarios. Y por lo visto ahora tampoco. 

AMLO funcionó como sempiterno aspirante a la presidencia y como el mejor opositor a los regímenes del PRI y del PAN que lo precedieron. Pero, paradójicamente  a punto de tomar el poder empieza peleándose con buena  parte del sector empresarial cuya aportación al crecimiento del país es unívoca, a diferencia de las veleidades políticas que han sido –ahí están los datos– equívoca.

El grupo parlamentario del PAN  en el Congreso de la Uniónestá -ahora mismo-  apelando a la mayoría de la razón en vez de a la mera mayoría de los votos para que  el gobierno mexicano  trascienda sus compromisos firmados en nombre del país  más allá de los cambios de colores de los gobiernos en turno. El principio jurídico análogo es muy sencillo: Usted conserva su empleo  aunque la empresa cambie de dueño; Usted sigue siendo inquilino aunque el propietario de la finca la venda; Usted conserva la vaca aunque haya ido en tercios con el dueño del rancho…Es la ley.

Eso de la Cuarta Transformación, sin haberse digerido tal vez ninguna de las anteriores, está  indigestando a la opinión pública que, conforme a los reportajes de los periodistas por fuera de la casa de transición (domicilio particular de AMLO en vez de una oficina exprofeso con sala de prensa),  cada vez resulta más penosa  de informar.

¿Se trata, entonces, de dar la contra en todo lo establecido por sus antecesores, por las instituciones, por las leyes y por el sentido común?

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