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Dominicana: Exposición Patria y Pedrito- Hogar de Resistencia: para confiar en que no se apagará la antorcha

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  • Las hermanas Mirabal fueron y son hoy en día símbolo inequívoco internacional de la lucha contra la violencia contra las mujeres.

Mercedes Alonso

SemMéxico/SEMlac, Santo Domingo, República Dominicana, 27 de diciembre del 2022.- En Conuco, Salcedo, hoy provincia Hermanas Mirabal, ubicada al norte del país, a unos 115 kilómetros de la capital dominicana, aún las y los ancianos recuerdan la casa de Patria Mirabal y Pedrito González; no solo por el delicado gusto con que la mayor de las Hermanas Mirabal adornaba cada rincón y cuidaba del jardín que rodeaba la estancia; sino, además, por la hospitalidad de la familia, que en tan peligrosos momentos conspiraba y protagonizaba reuniones clandestinas en la lucha contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961).

Fue precisamente allí, cuando tenía lugar el crecimiento de las filas militantes en el país, que en la casa de Patria Mercedes y Pedrito González se habló, por primera vez, el 10 de enero de 1960, de la necesidad de formar un Comité Ejecutivo del Movimiento y enunciar sus postulados. Un día después, en la finca de Charlie Bogaert, en Mao, Provincia Valverde, ubicada al noroeste del país, a unos 175 kilómetros de la capital, se aprobó por unanimidad el nombre del “Movimiento 14 de junio”.

De todo esto y más fueron testigos las maderas de ese hogar de resistencia, que los sicarios trujillistas quitaron a la familia, despojándoles de todos sus bienes, para poner la casa en subasta de manera ficticia, pues en realidad el tirano se la regaló a Alicinio Peña Rivera, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), para la región norte, quien tras dejarla totalmente en ruinas, como se ve hoy día, utilizó la madera para una vivienda que se estaba construyendo.

La exposición Patria y Pedrito- Hogar de Resistencia fue inaugurada el pasado 23 de noviembre  en el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD), ubicado en la calle Arzobispo Nouel 210, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, Distrito Nacional. Allí se dirigió SEMLac/SemMéxico, junto a Noris González Mirabal, hija de Patria y Pedrito, quien recuerda cómo ella y su hermano Nelson, junto a otras y otros familiares, participaban en todas las actividades revolucionarias. El más pequeño de los hermanos, Fidel Raúl, aún era un bebé cuando ocurrió el crimen de su madre y sus tías. Noris contaba 15 años.

Rememora la hija que cuando se descubrió el movimiento clandestino, gran parte de la familia cayó presa: Minerva y María Teresa Mirabal, Pedrito, Nelson (hijo mayor del matrimonio), varios primos y cuñados, junto a otros muchos hombres y mujeres que enfrentaban al régimen. Entonces Patria, quien fue la única que quedó fuera de prisión, se ocupaba de mantener viva la resistencia y llevaba a los que estaban en la cárcel mensajes escritos, escondidos en su ropa, en los ruedos de su vestido; papeles enrollados con informaciones cladestinas. Así cumplía con aquella peligrosa misión.

Fue Peña Rivera quien dirigió, posteriormente, el asesinato de las Mirabal, ese momento nefasto en que Patria “se zafó de los esbirros enviados por Trujillo y se abalanzó contra un camión del seguro social que pasaba por el sitio, mientras gritaba a sus ocupantes: ‘Avisen a la familia Mirabal que nos quieren matar”, minutos más tarde era ultimada a palos junto a sus hermanas, ese día, 25 de noviembre de 1960.

Catalogadas con razón como flores en la historia dominicana, el crimen de las Hermanas Mirabal intentó extinguir la luz y firmeza de estas mujeres cuyaformación, integridad y avanzados pensamientos culturales y políticos las convirtieron en adversarias del tirano y su régimen. Ellas fueron y son hoy en día símbolo inequívoco internacional de la lucha contra la violencia contra las mujeres.

Hijos de Patria Mirabal: Nelson, Noris y Fidel Raúl
González  Mirabal.

A la apertura de la exposición Patria y Pedrito- Hogar de Resistencia acudieron hijos/as, nietos/as y biznietos/as de Patria y Pedrito: “Les digo a los muchachos que deben mantener la antorcha. Ellos tienen que contar la historia para que no vuelva a repetirse¨, afirma Noris, cuyo parecido con su madre sigue siendo extraordinario al paso de los años.

Es que aún la brisa transporta avergonzada los quejidos moribundos de las heroínas del 14 de junio, que en las salas de torturas de la cárcel de la 40, dejaron el último de sus alientos. Todavía en sitios desconocidos de esta tierra, yacen restos de quienes no pudieron recibir cristiana sepultura; por no hablar de las aguas de ese mar inmenso que rodea esta isla y cuyas mareas abrazaron los cuerpos maltrechos de muchos revolucionarios/as.

Que asesinos comprometidos con el régimen decidieran llevar a cabo tal homicidio, significó la consumación de una sentencia que hacía tiempo pesaba sobre el apellido Mirabal, en las figuras de las Muchachas de Salcedo.

Quien redacta estas líneas es, a su vez, autora del libro dedicado a la mayor de las Hermanas Mirabal, titulado: Su nombre es Patria, cuyo centenario celebrará la República Dominicana en febrero próximo. En tal sentido, esta exposición deviene tributo necesario y merecido homenaje a Patria y Pedrito, a sus hermanas y a todos los que han dejado a lo largo de su existencia una razón para creer y confiar en que no se apagará nunca la antorcha.

SEM/MG

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