Botella al MarCOLUMNASMartha Canseco

El amor

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Botella al Mar

Martha Canseco González

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 15 de febrero, 2021.- La industria amorosa que no tiene nada que ver con el amor y todo con la lógica patriarcal, es implacable, el dinero es el dinero, es más ¡Dios es el dinero!

Después de lo que pasó a raíz de las fiestas decembrinas y de fin de año donde las cifras de muertes y contagios se dispararon, tendría que haber sido suficiente para parar todo, decretar toque de queda, imponer sanciones a quienes no lo cumplan e implementar salvoconductos para aquellas personas que por fuerza no pueden parar sus actividades que son esenciales en esta pandemia tal y como se está haciendo en otros países.

Entiendo perfectamente bien que hay muchísimas personas que no pueden dejar de trabajar, ahí deberían estar las políticas públicas incidiendo para apoyarlas, el objetivo gubernamental tendría que ser procurar que esté fuera de casa la menor cantidad posible de personas.

La decisión gubernamental de abrir plazas y comercios con motivo del día de San Valentín, me pareció muy arriesgada, no aguantaron la presión de empresas y comercios, no entiendo cómo no entienden que estamos en una situación de vida o muerte y todo en nombre del consumo, ¡la nueva cara del machismo, es el consumismo!

Lo cierto es que muy bien podríamos haber estado sin ninguno de esos artículos que la industria amorosa produce de manera masiva, que no significan nada y terminan contaminando cuando se van a la basura ya que la mayoría están fabricados con plásticos.

Por eso es necesario arrebatarle el concepto de amor al patriarcado para expresarlo de otra manera que no sea consumiendo. Hace unas semanas hablaba de encontrar nuevas maneras de expresar ese sentimiento, de un nuevo idioma de amor en los tiempos de Covid 19.

Las palabras escritas parecen ahora tan huecas, tan vanas, tan pocas. Descubro así que el sistema también nos ha robado el verdadero lenguaje del amor. Nos queda la voz, nos quedan los ojos, nos queda el olfato y el tacto, pero tampoco es posible asirlos y atraparlos a través de ninguna plataforma, la más fría opción que los administradores de este horror nos han dejado.

No es por los simplones recursos del San Valentín secuestrado por el neoliberalismo que podremos apreciar y ver donde se encuentra la verdadera esencia del amor.

¡Abran bien los ojos, fíjense muy bien! El amor está en las más pequeñas cosas, en los más ínfimos detalles, esos que el patriarcado se niega a ver, aquilatar, reconocer.

Me estoy refiriendo a los cuidados, esos que principalmente prodigan las mujeres, porque para este sistema el amor para nosotras es una obligación, para los hombres no y eso hace la enorme diferencia.

El amor está en las madres que no han dejado de trabajar, ni de cuidar, ni de proteger. El amor está en las hijas que procuran a sus padres y madres. En las manos de quienes preparan y acercan los alimentos a las personas enfermas o convalecientes. El amor está en las personas que recorren farmacia tras farmacia para encontrar el medicamento para su familiar enfermo.

El amor está en quienes procuran no salir para no infectarse ni infectar, el amor está en quienes sororidarias hacen la compra para aquellos en confinamiento. El amor está en quienes brindan consuelo y apoyo ante la pérdida.

Pero sobre todo el amor está en las profesionales de la salud que no han parado, que están ahí atendiendo a sus pacientes incluso a costa de su bienestar y su vida. El amor está en la frase que todas ellas habrían de escuchar antes salir a trabajar.

¡Por favor te lo ruego, cuídate mi amor!

botellalmar2017@gmail.com

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