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El feminicidio sólo la punta del iceberg de la violencia contra las mujeres y las niñas y la violación sistemática a sus derechos humanos: estudio de ONU mujeres, Gobernación e Inmujeres

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  • México distinguido por la  violación reiterada y sistemática a los derechos humanos de mitad de la población
  • Apenas en el 23.3 de los casos se abren carpetas de investigación: impunidad es el signo

Soledad Jarquín y Sara Lovera

SemMéxico, 18 de diciembre, 2020.- Solamente en el 23.3 por ciento de los delitos de feminicidio en México se abren carpetas de investigación, este es el factor más lacerante del problema de los delitos contra las mujeres, donde la brutalidad de estos asesinatos y la impunidad que los rodea ponen de manifiesto la negación del derecho a la vida, la integridad y la libertad de las mujeres.

Las omisiones en la investigación hacen inoperantes las leyes y los marcos jurídicos creados para prevenir el fenómeno, desde hace 5 años el fenómeno sigue creciendo.

 A ello se suma la inconsistencia en las penas que van de 20 a 70 años, según cada entidad, con lo que México incumplió las recomendaciones de la CEDAW al no  armonizar el carácter del delito en todo el país. Al 18 de diciembre México no tiene informe y solo en 2019 rebasaron los 3mil 86  casos de muertes violentas contra las mexicanas. Apenas la punta del  iceberg de todos los crímenes contra las mujeres. 

Entre otras consideraciones, así lo señala el estudio  Violencia feminicida en México. Aproximaciones y tendencias”, Características, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, una  publicación  actualizada y ampliada de otras tres previas y que han sido patrocinadas por ONU Mujeres en colaboración técnica con la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional de las Mujeres.

Elaborado por María de la Paz López Barajas, Asesora de ONU Mujeres México y Teresa Guerra Favela, Encargada de Estadísticas y Gestión de Conocimiento de ONU Mujeres México, el estudio, en cuadros precisos, revela el aumento sostenido del feminicidio y de otras formas de violencia contra las mujeres, como un hecho definitivo de que en México no se garantiza la vida y el desarrollo de las mujeres.

En un webinar  fue presentado el ayer por representantes de OnuMujeres, el Inmujeres y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim). Los resultados son ominosos. Y el feminicidio apenas es un “espejo” nebuloso de lo que está pasando, en el espacio público y privado, donde se desarrolla, vive y sufre la mitad de la población.

Esta es la cuarta etapa de un estudio iniciado en 1985, comparable y revelador de la condición social de las mujeres. Este es una ampliación de tres publicaciones previas: Aunado a lo anterior, este documento es particularmente relevante frente a la crisis actual provocada por la COVID-19, pues las emergencias humanitarias, los desastres y las pandemias ponen a las mujeres y las niñas en mayor riesgo de padecer violencia. Feminicidio en México: aproximación, tendencias y cambios 1985-2009; Violencia feminicida en México. Violencia feminicida en México. Características, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, 1985-2010, y Violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016. La nueva publicación contó con el aporte técnico de El Colegio de México.

A todos los huecos técnicos y de política pública adicionalmente no existe una norma general para todo el país,  en seis entidades la pena de prisión es mínima, de sólo 20 años; quince llega a 50; en 14 entidades hasta 50 años;  en cinco hasta 70 años de prisión, no obstante más de 3 mil mujeres fueron asesinadas violentamente en 2019 y  el signo generalizado es le impunidad y no hay reparación de daño.

El análisis consecutivo,  deja en claro que ese crimen sistemático es posible porque  la sociedad lo, sigue sin nombrar a las víctimas y  sin reconocer su justa dimensión,  lo que incluye a muchas autoridades y quienes operan las instituciones de justicias y aquellas que debían prevenirlo, atenderlo y sancionarlos.

El estudio señala que en México hay un a contexto generalizado de violencia, que advirtió  la sentencia contra el Estado Mexicano  de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por los asesinatos de mujeres ocurridos en Ciudad Juárez (1994). En dicha sentencia, la Corte consideró que los homicidios de las víctimas fueron perpetrados por razones de género en un contexto de violencia en aquella ciudad, que ahora, ha quedado claro que es en todo el país.

Las sentencias revelan, -varias en 25 años- también señalan las omisiones en las investigaciones realizadas sin perspectiva de género, obligatoria por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque hay omisión  desde el momento en que se inician las primeras investigaciones periciales. Eso mismo ocurre con un importante volumen de muertes violentas de mujeres.

 De acuerdo con la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2019 se registraron en México 971 presuntas víctimas de feminicidio y 2,862 presuntas víctimas de homicidios dolosos de mujeres, es decir, solamente en 25.3% de los casos de asesinatos se abrió una carpeta de investigación considerando las razones de género, como feminicidios, esto sin considerar los suicidios.

Las funcionarias dicen

En la presentación de este cuarto libro, la representante de ONU Mujeres en nuestro país, destacó que se analizaron los certificados de defunción, que se puede establecer que una mayoría de víctimas tenía al ser asesinada entre 20y 24 años. y que entre 1990, fecha en que se conoció el caso de Ciudad Juárez y 2029 hubo más de 63 mil homicidios contra mujeres; 56 mil mujeres muertas violentamente con presunción de homicidio y 23 mil suicidios, los que según Marcela Lagarde, son presuntos feminicidios.

Ella dijo que a  partir de 2007 se disparó la violencia contra las mujeres –primer años del gobierno de Vicente Fox y la creación de la Ley de Acceso. Los siguientes 12 años la cifra de homicidios siguió creciendo, pero 2019 –primer año de gobierno de Amlo- fue el año más letal, hasta de 5.7 por cada cien mil mujeres. Lo que confirma que hasta 2019 se asesinan 10.3 mujeres cada día.

Según  el SESNSP,  durante los primeros 6 meses de este año 73 por ciento de los homicidios dolosos se perpetraron con arma de fuego, y definidos como feminicidio,  uno de cada cinco es perpetrado con  arma de fuego. 

El estudio revela que donde más ocurren estos crímenes considerando la proporción fundada en 100 mil mujeres el año pasado  son los estados de Colima (20.3), Chihuahua (14.1), Baja California (13.3), Guanajuato (12.3) y Guerrero (9.9). Por municipio, los que tienen las tasas más elevadas son: Salamanca, Uruapan, Tijuana, Juárez, Celaya, Irapuato y Acapulco. 

“El incremento de uso de arma de fuego para asesinar a las mujeres tanto en los hogares como en la vía pública evidencian la necesidad de fortalecer la política de incidencia delictiva y contra la proliferación de armas con una perspectiva de género”, afirmó  la representante de ONU Mujeres México. 

Sobre ello la doctora Marcela Lagarde y de los Ríos, autora de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV),  dijo que el  estudio permite irse aproximando con detalle, sobre  los datos  clave, e ir  articulando estructuras; igual permite desmontar lo que sucede en la  vida social. Desde su perspectiva lo más importante es que ahora se analizan los asesinatos de mujeres con la  teoría política de género que permite dejar en claro que el feminicidio es un crimen de  odio contra las  mujeres.

En esa novedosa forma de interactuar a distancia, la responsable  de la Conavim, Fabiola Alanís, dejó en claro que en los últimos  cinco años las víctimas del feminicidio se incrementaron en un 137 por ciento. El mayor crecimiento de este delito se registró entre 2017 y 2018, con 5.2 por ciento; entre 2018 y 2018 el crecimiento fue de 3.5 por ciento. Para ella se prevé que este diciembre el crecimiento previsible que cerremos el 2020 con un crecimiento menor al 1.25 por ciento”, dijo la Comisionada. 

No se cumple con la CEDAW

Uno de los hallazgos del estudio de 83 páginas, y que enrarecen la forma de enfrentarlo es la disparidad de cómo se ha tipificado en cada entidad. Así en seis entidades establecen pena mínima de prisión de 20 años: Baja California, Coahuila, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas. Quince entidades establecen pena mínima de prisión de 50 años: Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Colima, Durango, Estado de México, Guerrero, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz instauraron penas mínimas de 40 años de prisión; destaca Oaxaca. Pena máxima de prisión Seis entidades establecen pena máxima: Yucatán establece 45 años de prisión; Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Morelos, Veracruz, 70 años.

La falta de armonización en la penalidad por el delito de feminicidio tiene consecuencias claras. La percepción social del valor de la vida de las mujeres depende del lugar en el que se juzga este delito. Tiene repercusiones también sobre la impunidad y sobre la reparación del daño. Esto, a su vez, puede dar lugar a que la parte defensora se incline por denunciar el homicidio con agravantes, en lugar del delito de feminicidio

Encima únicamente 9 por ciento de las entidades prevé  la asignación de recursos para la instalación de refugios especializados para mujeres sobrevivientes de violencia.

Queda claro que a falta de un informe oficial para la CEDAW –pendiente- la publicación proporciona información de utilidad para que el Estado mexicano pueda responder a las diversas recomendaciones hechas por el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, CEDAW; el  cumplimiento del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 2020- 2024  – sin publicarse _ y el Programa Integral para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que tampoco se ha publicado.

Las autoras del estudio, María de la Paz López Barajas, Asesora de ONU Mujeres México y Teresa Guerra Favela, Encargada de Estadísticas y Gestión de Conocimiento de ONU Mujeres México  el feminicidio es apenas la punta del iceberg, una ínfima parte visible de la violencia contra las mujeres y las niñas que es consecuencia de la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de estas por el hecho de ser mujeres; además, esta forma de violencia extrema está legitimada y naturalizada por la percepción social que desvaloriza y degrada a las mujeres, y que considera su cuerpo como objeto prescindible y que, por tanto, está inhabilitado para ejercer su derechos intrínseco.

La brutalidad de estos asesinatos y la impunidad que los rodea ponen de manifiesto la negación del derecho a la vida, la integridad y la libertad de las mujeres.

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