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El matrimonio infantil provoca 22 mil muertes de niñas cada año y es la peor forma de violencia sexual en niñas

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  • En México la muerte materna en niñas creció 36 por ciento en 20 meses
  • Un estudio de Save the Children revela: en América Latina, muren 2 niñas al día
  • Podrían suceder 10 millones de matrimonios infantiles más para 2030

Libertad López

SemMéxico/Semlac, Cd. de México, 26 de octubre, 2021.- El matrimonio infantil por los partos derivados de relaciones temprana   provocan más de 22 mil muertes de niñas al año reveló estudio de la organización Save the Children, al presentar un estudio alrededor del Día Internacional de la Niña.

La organización destaca que   América Latina y el Caribe se reportaron casi dos muertes al día, 560 muertes anuales. Solamente en el Perú el hogar es un peligro para las niñas.  Las estadísticas oficiales que desde el inicio de 2020 y hasta agosto de este año se han producido mil 763 partos de niñas de 14 años, según el estatal Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo (CNV) del Ministerio de Salud.

 En México, según el Consejo Nacional de Población, todos los días nacen mil criaturas de madres menores de 15 años, y la muerte materna, en menores, en el último año y medio creció 36 por ciento, según los reportes mensuales del Observatorio de la Muerte Materna.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, no sólo el abuso infantil produce partos prematuros, sino que el matrimonio en menores de 18 años, a pesar de su prohibición, es caldo de cultivo para la muerte de madres niñas, así como el matrimonio forzado en zonas indígenas.

Según el estudio de Save the Children, en África Occidental y Central, reportan con la tasa más alta de matrimonio infantil en el mundo y ahí se produce se producen casi la mitad de las 22 mil muertes, es decir es de 9 mil 600- entre todas las muertes estimadas relacionadas con el matrimonio infantil.

En el sur de Asia se producen 2 mil muertes relacionadas con el matrimonio infantil al año -seis al día -, seguido de Asia oriental y el Pacífico con 650 muertes -dos al día-.  Save The Children ha explicado que, aunque en los últimos 25 años se han evitado casi 80 millones de matrimonios infantiles en todo el mundo, los avances se habían estancado incluso antes de la pandemia del covid-19 que, ha advertido, no ha hecho más que agravar las desigualdades que impulsan el matrimonio infantil.

Las causas se identifican por el cierre de las escuelas, los servicios de salud bajo presión o cerrados y un mayor número de familias empujadas a la pobreza. En este contexto, indica el estudio, las mujeres y las niñas se enfrentan a un mayor riesgo de violencia durante los largos confinamientos.

 De hecho, asegura que se espera que otros 10 millones de niñas se casen de aquí a 2030, dejando a más niñas en riesgo de morir. “El matrimonio infantil es una de las peores y más mortales formas de violencia sexual y de género contra las niñas.

Cada año, millones de ellas se ven obligadas a contraer matrimonio con hombres a menudo mucho mayores, lo que les roba la oportunidad de seguir aprendiendo, de ser niñas y en muchos casos de sobrevivir”, ha declarado la directora general de Save the Children Internacional, Inger Ashing.

En este sentido, la ONG ha apuntado que la desigualdad de género es “clave” para entender el matrimonio infantil. Según una encuesta realizada por la organización, la creencia de que los niños y niñas nacidos de madres jóvenes son más sanos y más inteligentes está muy extendida entre muchas comunidades.

También es común la percepción de que las niñas más jóvenes “refrescan” a los hombres mayores con su “sangre joven”.

 Ashing ha explicado que “el parto es la principal causa de muerte de las adolescentes porque sus cuerpos no están preparados para tener hijos” y pide que “los riesgos para la salud de las niñas que tienen hijos” no sean “ignorados”. A su juicio, los gobiernos “deben dar prioridad a las niñas y garantizar que están protegidas ante el matrimonio infantil y las muertes prematuras relacionadas con el parto”.

 “Esto solo puede ocurrir si las niñas tienen voz en las decisiones que les afectan”, ha señalado Ashing. No es la única petición de Save The Children a los gobierno, también llaman a abordar los riesgos inmediatos y actuales de la violencia de género, incluido el matrimonio infantil, poniendo los derechos de las niñas y la igualdad de género en el centro de las respuestas humanitarias y del covid-19; garantizar los derechos de todas las niñas; y trabajar para cumplir con el Plan de Aceleración Global para la Igualdad de Género, que estableció el objetivo de evitar nueve millones de matrimonios infantiles en cinco años, entre otras medidas.

Caso ilustrativo en Perú

 El hogar es un peligro para las niñas Las estadísticas oficiales del Perú dan cuenta de una realidad terrible: desde el inicio de 2020 y hasta agosto de este año se han producido mil 763 partos de niñas de hasta completar los 14 años, según el estatal Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo (CNV) del Ministerio de Salud.

Todos estos embarazos y partos se consideran producto de una violación, pues al estar protegida la indemnidad sexual de las niñas hasta 14 años por la legislación peruana, la figura del consentimiento sexual no se aplica a ellas.

Esa es también la conclusión a la que llegó el Comité de América Latina para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), que culminó en septiembre un estudio nacional sobre la situación del embarazo infantil forzado en Perú, publicado el 19 de octubre.

Cladem considera embarazo infantil forzado toda gestación de una menor de 14 años producto de una violación sexual, a quien no se le garantizó al acceso al aborto terapéutico, que en el caso de Perú es la única forma de interrupción legal de embarazo.

“Estas cifras son inaceptables, pero sabemos que pueden ser aún peor debido al subregistro existente”, sostiene a IPS por teléfono Lizbeth Guillén, quien fue hasta agosto la coordinadora en Perú de esta red latinoamericana, quien también tiene su sede regional en Lima. La activista estuvo al frente del desarrollo del proyecto “Vigilancia e incidencia para la prevención, atención y sanción del embarazo infantil forzado” que contó con el financiamiento del Fondo Fiduciario para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de Naciones Unidas entre el 2018 y agosto del 2021.

Un agravante para las niñas y adolescentes en situación de riesgo fue que durante los meses de confinamiento quedaron suspendidos los servicios públicos de atención de la violencia contra las mujeres y solo se habilitaron números telefónicos gratuitos lo que no facilitó que las víctimas pudiesen tramitar sus denuncias.

“Lo vivido nos demuestra una vez más que los hogares son los espacios de mayor riesgo para la seguridad de las niñas”, afirmó Guillén. El estudio del Cladem también revela que prácticamente se ha triplicado el número de partos de niñas menores de 10 años, al pasar de nueve casos en el 2019, a 24 en el 2020. Y la situación se mantiene preocupante, pues hasta agosto del 2021 ya se habían registrado siete.

 Diversos estudios indican que la dependencia económica de las mujeres es un factor que impide a las mujeres el ejercicio de autonomía y refuerza relaciones desiguales de poder que sustentan la violencia por razón de género. Los resultados de la investigación del Cladem indican que entre el 2018 y 2020 ocurrieron en el país 12 mil 677 denuncias por violencia sexual contra niñas menores de 14 años, causa de muchos embarazos forzados.

 Pero las estadísticas oficiales no diferencian el embarazo infantil del adolescente. La Encuesta Nacional de Salud 2019 ya reportaba que de la población femenina entre 15 y 19 años de edad, 12,6 por ciento había gestado alguna vez o ya eran madres. Sin embargo, el porcentaje en áreas rurales era superior al nacional y se situaba en 22,7 por ciento.

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