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“El pésame”

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VIOLETA DEL ANÁHUAC

Isabel Ortega Morales

SemMéxico, Chilpancingo, Guerrero, 25 de enero, 2021.- Uno de los momentos más difíciles que se enfrenta como persona, es el de dar un pésame. ¿Con qué palabras se intenta llenar un espacio que ha sido truncado por la muerte? Y sin embargo, esas palabras pueden quedar grabadas como aliento y hasta como agravio. Y en los últimos días, el pésame ha sido uno de los momentos más asiduos en mis horas, y la pandemia ha sido la razón más constante del dolor de la muerte.

Hace un año escribía un tema que había puesto sobre la mesa mi Mamá Esperanza “qué difícil es morir en tiempos de pandemia”, y a un año, esas palabras van dibujando una escalofriante forma de duelo y de pesar social.

Cuando la ingenuidad nos hizo creer que bastaba un mes de confinamiento para superar la crisis de sanidad, no fue alimentado ese mes con la realidad, por lo tanto, no nos preparamos para salir y no nos prepararon para no encontrar en el camino más que pesar.

El confinamiento, la crisis sanitaria, la crisis económica, la crisis educativa, los embarazos en adolescentes, los suicidios, la desesperanza, el desánimo, el desempleo, son apenas unos rasgos que nos mantienen en una alerta tan difícil que la relajación parece huir de la calma que está ausente también de la muerte en este lapso.

Un mensaje apenas tiende el puente necesario del conocimiento de la ausencia que provoca la muerte. Quienes la han sentido refieren el difícil momento que significa no encontrar más que la soledad en el propio dolor, sin acompañamiento de los que hemos tendido por diversas razones los lazos de afecto de la vida.

La ausencia en estos tiempos es mas cruenta. Desgarran no solo el velo de la distancia sino también el velo del miedo al contagio.

En la ausencia del pésame personal subyace la incertidumbre de una ruta más definida de que todo estará bien. Por lo tanto, hemos dejado sin esa certeza a los deudos que solas o solos con su dolor deben emprender el camino de la resistencia, de la subsistencia y de la ausencia.

2021 aún tiene el rasgo de la esperanza de que todo puede ir mejor. Pero no tienen todavía los mensajes suficiente fuerza para hacernos creer que eso significa estar vivos con dignidad.

En este primer mes del año el recuento de las ausencias empieza a pesar. Y en esa macabra balanza las palabras de pésame hacen bailar la muerte. Si. No hay duda. Ante la ausencia de liderazgos que nos den confianza de que saben hacia dónde vamos para bien, deben surgir los nuevos que significa estructurar una nueva sociedad, más fraterna, más solidaria.

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