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En busca del equilibrio: El deporte abre al debate con las atletas transgénero

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  • Pese al avance de la ciencia, aún no hay estudios claros para determinar si una deportista trans cuenta con puntos a su favor
  • La regla someterse a su tratamiento de reemplazo hormonal para identificar a rivales  en desventaja.

José Ángel Rueda

SemMéxico/El Sol de México, 1º. de julio, 2022.- Justo cuando parecía que la apertura de las deportistas transgénero al deporte de alto rendimiento iba bien encaminada, una nueva prohibición por parte de la Federación Internacional de Natación (FINA) ha devuelto el debate. El derecho que supone participar en las competencias que su género les confiere ha encontrado un fuerte rechazo, en parte por prejuicio, y en parte, también, porque aún no existen parámetros claros que demuestren si una atleta trans tiene ventaja física sobre sus competidoras. El tema es complejo y se aborda desde diversas aristas, desde la médica hasta la jurídica, pasando hasta por lo cultural.

Miranda Salman, estandarte de la comunidad LGBT+ en México y una de las primeras en incursionar en el deporte profesional como una mujer transgénero, incluso mediante un dictamen judicial que le aseguraba no tener ventaja alguna, considera que parte del problema está en la percepción que se tiene del tema. “Hay que reconocer primero que la sociedad no ve a las mujeres transgénero o transexuales como mujeres, todavía las sigue viendo como hombres, hasta que no se cambie ese prejuicio, no va a poder permear evidentemente en el deporte”, dice.

A la determinación de la FINA de restringir la participación de las mujeres transgénero en las competencias élite femeninas, salvo que su transición haya comenzado antes de los 12 años, aunado a la posibilidad de crear una categoría abierta, se une el endurecimiento en las medidas por parte de la Unión Ciclista Internacional al redoblar de 12 a 24 meses el periodo de transición, esto con la intención de que las competidoras presenten niveles de testosterona por debajo de los 2.5 nanomoles por litro de sangre, tasa máxima que se observa en el 99.99 por ciento de las mujeres, de acuerdo con sus investigaciones.

Deportes como el atletismo o el rugby están a la espera de dar a conocer sus parámetros, sin embargo, no parece que vayan por un camino distinto, al menos no tras las declaraciones de Sebastian Coe, presidente de la World Athletics, quien ya anticipó que privilegiará la equidad y la integridad del deporte femenino antes que la inclusión.

Las decisiones de las Federaciones Internacionales han sido severamente cuestionadas al considerar que se atacan los derechos humanos de las competidoras. El retroceso llega justo después de unos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde se contó con la histórica presencia de la halterista neozelandesa Laurel Hubbard como la primera mujer trans en participar en una justa veraniega. Todo cambió en marzo pasado, cuando la nadadora trasgénero Lia Thomas ganó una competencia élite en su país, marcando un precedente.

A pesar de que Lia cumplió con los parámetros establecidos por la Asociación Nacional Deportiva Universitaria (NCAA, por sus siglas en inglés) respecto al tiempo de transición necesario para suprimir los niveles de testosterona y estrógenos, su triunfo fue cuestionado por las propias competidoras y figuras de la natación, al considerar que tuvo ventaja debido a su físico, lo cierto es que pese al avance de la ciencia, aún no hay estudios claros para determinar si una deportista trans cuenta con puntos a su favor aún después de someterse a su tratamiento de reemplazo hormonal y si verdaderamente sus rivales están en desventaja.

“Sería muy importante el conocer el argumento científico, el argumento médico, cuáles son las implicaciones de que este tipo de personas puedan participar en un género masculino o femenino y qué riesgos puede tener, porque una cosa es saber que se le vulneran los derechos a una persona que no la dejan participar, independientemente de su género, pero también existen los derechos de terceros, qué pasa si una mujer que de nacimiento tiene género femenino, compite en una alberca con otra persona que no, existe o no esa ventaja, o en un deporte de contacto, qué riesgos puede tener ese deportista, esos conceptos médicos tendríamos que emparejarlos con lo jurídico, no solamente es velar los derechos de una persona que quiere participar, sino también de los demás”, señaló el abogado Ricardo Galicia, especialista en derecho deportivo.

El panorama luce incierto, sin embargo, las decisiones de las Federaciones Internacionales podrían acelerar el proceso para establecer una normativa clara y transparente que permita encontrar un equilibrio que por momentos parece utópico. “Ya se está poniendo en la mesa, eso me da mucho gusto, entiendo que habrá un proceso, que afortunada o desafortunadamente habrá muchas mujeres trans que estarán en el frente de esta lucha para que de pronto empiecen a haber caminos en los que se puedan desarrollar”, contó Ricardo del Real, quien representó a México como Mónica del Real en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 en taekwondo y quien en 2017 comenzó su transición al género masculino.

NO ES SÓLO TEMA HORMONAL: DOCTORA

Perseguido por el presente, el Comité Olímpico Internacional anunció en noviembre pasado un nuevo marco legal sobre los atletas transgénero, el cual entró en vigor una vez finalizados los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022. Como resultado de un “proceso de consulta” de más de dos años con 250 atletas y partes interesadas, se determinó que serían las Federaciones Internacionales las encargadas de analizar, de manera particular, si una atleta trans cuenta con una “ventaja desproporcionada” sobre las mujeres cogenero en sus respectivas disciplinas; es decir, de parte del COI se eliminaron todas las medidas establecidas en el reglamento anterior, vigente desde 2015, entre las cuales solicitaban a las deportistas reducir sus niveles de testoterona, la hormona que ayuda al desarrollo muscular, a menos de 10 nanomoles por litro de sangre durante al menos 12 meses y someterse a procedimientos quirúrgicos, que de alguna manera ponían en riesgo su integridad.

El último marco regulatorio es el resultado de una larga evolución. Desde la primera aparición de las mujeres en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, la historia ha relatado estudios invasivos y desproporcionados sobre su feminidad. En la década de los 70 incluso eran sometidas a exámenes médicos rigurosos para corroborar su sexo. Años más tarde, se les practicaban pruebas genéticas para conocer sus cromosomas sexuales hasta que a principios de siglo comenzó a estudiarse el nivel de testosterona, eje central del análisis en la incorporación de deportistas transgénero al deporte de alto rendimiento.

Lejos de la cuestión hormonal, sin embargo, las investigaciones apuntan a otros factores de análisis que influyen al momento de realizar determinados deportes. “Si tomamos en cuenta el perfil de atletas trans, tanto trans mujeres como trans hombres, cambia todo totalmente. La diferencia principal entre hombre y mujer la vamos a encontrar desde la parte antropométrica, es decir: estatura, peso, composición corporal, lo que es la circunferencia de cintura, el ancho de los huesos, que al final de cuentas, en el deporte nos sirven muchísimo como palancas, como el aparato locomotor”, señaló la doctora Janet Ávila, especialista en medicina deportiva y quien junto con su equipo trabaja en un proyecto que busca determinar si existe o no ventaja para atletas transgénero en el deporte de alto rendimiento.

Uno de los puntos centrales está en la condición física, dada principalmente por la cuestión respiratoria y la cuestión cardiaca, temas que urge poner a discusión. “Si hablamos de la parte cardiaca tenemos que el volumen de los vasos de un hombre versus una mujer van a ser diferentes, es decir, tiene mayor peso sanguíneo, mayor VO2 Max, que es con lo que medimos la condición física, la capacidad aeróbica. Un hombre va a tener mayor VO2 cercano hasta el 30% que una mujer cisgénero. Al momento de hacer una transición de hombre a mujer, la verdad es que en tema de VO2 Max, no se tiene estudios que nos hablen de cómo pudiera mejorar o empeorar esta condición”, explicó.

“En la parte respiratoria, donde incluye mucho la hemoglobina, es decir, qué tanto oxígeno llega a tu sangre y se puede utilizar por tu cuerpo, si se hace una medición antes de que empiece la transición y después, se ha visto que desde las primeras cuatro semanas, y con un máximo de cuatro meses, ya se tiene una diferencia prácticamente como si fuera el de una mujer cisgénero, ese es un valor muy importante, porque quiere decir que a nivel sanguíneo, pulmonar, probablemente vayan a ser similares, entonces ahí te tienes que fijar qué deporte involucra gran aporte de la circulación y de la parte respiratoria”, agregó.

La ciencia también ha puesto especial énfasis en la velocidad de reacción, es decir, el tiempo que tardas en responder a un estímulo, esencial en cualquier deporte.

“Hicieron un estudio con personas trans, ahí se vio que existe una diferencia importante con el hombre biológico, entonces, llegan a tener velocidades de reacción muy significativas, estoy hablando de casi el doble. En una persona trans, esos valores no cambian, aunque le des hormonas, lo que quieras, eso no va a variar. Esa diferencia la tienen la mayoría de los deportes, ahí sí habría que tomar en cuenta ese valor”, señaló la especialista.

“Donde sí tenemos diferencia, que se han investigado, es en cuestión de la fuerza, en cuestión del ancho de la fibra muscular, en cuestión de la fuerza de prensión manual. En ellos sí tenemos estudios que nos hablan de que hasta 36 meses después de haber hecho la transición, una mujer trans tiene más fuerza que una mujer cisgénero, y esa fuerza varía aproximadamente de un 12% hasta un 30%, que es bastante”, agregó. El punto toma menos o más importancia según el deporte que se practique, hay algunos en los que la fuerza lo es todo.

Ante la complejidad de poner criterios únicos, serán las Federaciones Internacionales las encargadas de analizar cada deporte, lo cierto es que el camino aún es largo.

DECISIÓN DE FINA, CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS: ABOGADO

Luego de que, a finales de 2021, el Comité Olímpico Internacional delegara a las Federaciones Internacionales la responsabilidad de analizar la presencia de deportista transgénero en sus respectivas disciplinas, el dictamen emitido por la FINA de marginar a las atletas de las competiciones femeninas ya tuvo sus primeras consecuencias. Al ser acusado por diversas organizaciones de violar los derechos humanos, el organismo podría incluso enfrentar una batalla legal.

“Es una medida que va totalmente en contra de los derechos humanos consagrados en tratados internacionales, ya que en ningún momento te señalan que puedes hacer efectivos los derechos humanos de tal edad a tal edad. Esto es totalmente violatorio y por supuesto una decisión así va a tener que ser revisada y analizada. No faltará algún deportista que quiera subir este asunto al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS)”, advierte el abogado Ricardo Galicia, especialista en derecho deportivo.

Más allá de que las atletas perjudicadas tienen la opción de apelar la decisión, el proceso no es sencillo, situación que las deja desprotegidas.

“Obviamente en tema de derechos humanos existe la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual podría conocer temas de este tipo, pero son procesos legales bastante largos. Para un deportista, entendiendo la temporalidad de la carrera, llevar un proceso de este tipo te puede parar dos o tres años, es por eso que los deportistas tienen ciertos temores de llevar estos asuntos a instancias legales, uno: por la falta de conocimiento de las autoridades al momento de responder; dos: el tiempo de resolución, y tres: se vería afectada su carrera deportiva”, dijo.

RICARDO DEL REAL PIDE ESTUDIOS TRANSPARENTES SOBRE EL TEMA

Las prohibiciones de la FINA y la UCI han generado revuelo, sobre todo ante lo que se considera una decisión totalmente arbitraria. Más allá de que detrás de la decisión de la Federación Internacional se presume un estudio, Ricardo del Real, representante mexicano en los Juegos Olímpicos de Sídney y quien hace algunos años comenzó su transición al género masculino, pidió transparencia en el proceso.

“Lo que sucedió con la FINA está entre la espada y la pared. Habla de un estudio de una manera muy aislada, pero qué estudio, quién lo dictaminó, eso me gustaría saber, porque ya si estás hablando que detrás está una institución y un organismo serio y confiable, entonces ya son manifestaciones que están dando posibilidades de que sí participen a partir de los 12 años, que empiecen a transicionar, no después”, explicó.

Más allá de la polémica, el ahora miembro permanente del Comité Olímpico Mexicano sabe que dentro del alto rendimiento existen normativas muy marcadas, pero para determinarlas se debe hacer un estudio a profundidad.

“Sabemos que en el deporte hay reglas, y bueno, si se tienen que adecuar tendrán que adecuarse, pero mientras tanto, a nadie se le puede negar la práctica del deporte. No nada más por lo que vemos físicamente, quiere decir que el cuerpo reaccione igual”, dijo.
“Quiero saber bajo un argumento concreto, puntual y responsable que dictamine, que efectivamente hay ventaja, entonces que digan cuáles son las reglas del juego para acatarlas. Eso nos ayudaría a salir de muchas dudas”, agregó.

De Real lamentó que la discusión se haya direccionado contra los atletas, quienes han sido blanco de críticas e insultos feroces. “Es algo controversial, pero es sumamente reprobable que la gente los esté señalando, que termine en un tema de odio, en un tema expuesto de una manera negativa, cuando lo que quieren es competir”, reprochó.

La FINA dio a conocer la posibilidad de crear una categoría abierta para que participen las mujeres trans. “Hablar de una categoría, o de un evento del mismo nivel, exclusivamente trans, no tiene la representatividad internacional, no es una población importante donde digas que de 10 hay 5. Eso de segregar se me hace de muy mal gusto”, finalizó.

MÉXICO SIN MARCO LEGAL PARA DEPORTISTAS TRANS

En México, la situación no es tan distinta. Actualmente no existe un marco legal que le permita a un deportista transgénero tener para incursionar en el deporte de alto rendimiento. “La normativa máxima que regula al deporte en México, es la Ley Federal de Cultura Física y Deporte, ésta te habla en términos generales de cuáles van a ser los derechos y obligaciones que tienen los deportistas en México y cuáles son los derechos y obligaciones de instituciones deportivas en México. Si bien es cierto que la ley establece a nivel general, no establece si son hombres, mujeres o trans, o cualquier otro género, sino de manera genérica. Soy de la idea de que la ley podría tener ciertos apartados en los cuales se les obligue a las instituciones a tener protocolos, ciertas actuaciones, o en sus estatutos de cada federación, regular o establecer un procedimiento; qué va a pasar en caso de que un deportista trans solicite su incorporación y decida buscar una oportunidad en el deporte profesional, porque hoy en día no existe, es al libre albedrío, o a lo que piensan los directivos”, explicó Galicia.

Aun así, hay casos de éxito, como el de Miranda Salman, quien hace unos años, tras su paso por equipos como Toros Neza y Pumas, emprendió una batalla legal para que le permitieran jugar futbol profesional como mujer transgénero. Tras acudir a instituciones como Conapred y Copred logró un fallo favorable y pudo practicar el deporte. Su experiencia ha servido de inspiración para miles de personas trans en México a las que les cierran las puertas de manera sistemática. “Mi terapia de reemplazo hormonal ya tenía tiempo suficiente como para que mis músculos fueran con una fuerza proporcional a una mujer cisgénero (persona cuya identidad de género y sexo asignado al nacer es el mismo), en mi caso se llegó a la determinación de tener yo el primer dictamen jurídico legal, donde se hacía un caso de discriminación por no permitirme jugar, ya que tenía todo el derecho, tanto porque legalmente contaba con todos los documentos, como porque los niveles de fuerza y ventaja no fueron avalados, en mi caso hubo endocrinólogos, terapeutas y psicólogos para ver si de verdad tenía una ventaja y el dictamen comprobó que yo no llevaba ninguna ventaja”, finalizó.

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