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En mayo florecen las luchas y reverdecen las esperanzas

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Por: José Martínez Cruz

SemMéxico. Cd. de México. 17 de mayo 2021.- En mayo han crecido las luchas en todo el mundo. Se conmemoran los 10 años del 15M en el Estado Español que se extendió en protestas de indignación contra las políticas neoliberales. Se mantiene el paro nacional popular en Colombia contra la reforma tributaria y de salud que pretende imponer a sangre y fuego el gobierno derechista de Duque, dejando un reguero de sangre y dolor, con cientos de presos, desaparecidos, asesinados. El pueblo palestino se levanta contra la masacre que comete el Estado sionista de Israel, que bombardea inmisericorde la Franja de Gaza y mata civiles para imponer su política genocida. En la India ha hecho crisis la pandemia del Covid19 y se invisibiliza la protesta social de millones de campesinos. En México las protestas que lleva a cabo el Sindicato Mexicano de Electricistas para recuperar su empleo y reincorporación a la seguridad social, el Sindicato de Telefonistas contra las violaciones a su contrato colectivo y por la defensa de las jubilaciones para trabajadores de nuevo ingreso, el Sindicato del Instituto de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias por revisión de contrato y respeto a sus derechos adquiridos, estos dos últimos han emplazado a huelga que vence el 19 y 27 de mayo, así como la lucha del magisterio democrático que en su día de la maestra y del maestro reitera su compromiso por democratizar el sindicato más grande de América Latina, son muestras claras de que el espíritu de los Mártires de Cananea, Río Blanco y Chicago están presentes en la conciencia de la clase trabajadora.

En el caso de estallar una huelga en teléfonos, tendría efectos en alrededor de 22 millones de personas con línea telefónica, 300 mil kilómetros de fibra óptica, que es atendida por 63 mil trabajadores telefonistas, que defienden un pasivo laboral de 240 mil millones, cuando la empresa Telmex, de uno de los más ricos del país, solo ha puesto 140 mil millones y no lo que establece la ley.

En las últimas semanas, los palestinos de Jerusalén se han movilizado en masa para defender su derecho fundamental a vivir en sus propias casas, los hogares de sus familias durante varias generaciones, contra los intentos del gobierno israelí y de las organizaciones de colonos extremistas de expulsarlos y sustituirlos por colonos judíos en una política que sólo puede calificarse de limpieza étnica. En Jerusalén y otras ciudades mixtas, además de la violencia ejercida por la policía y las Fuerzas de Defensa de Israel, grupos judíos de extrema derecha han atacado a los árabes en las calles. Sólo en Jerusalén, cientos de palestinos han resultado heridos y decenas han sido encarcelados. No puede haber calma en esta situación de agresión colonial. No hay «igual responsabilidad» en la violencia. El Estado colonial de colonos de Israel está practicando una forma de apartheid y limpieza étnica y a los palestinos se les niegan todos los derechos democráticos y nacionales. No habrá una «solución justa» si no se respetan todos los derechos de los palestinos. Las actuales expresiones mundiales de solidaridad con los palestinos deben reforzarse y convertirse en un poderoso movimiento continuo para que Israel rinda cuentas de sus crímenes.

En India las actuales movilizaciones del campesinado indio contra las tres nuevas leyes agrícolas y el precio mínimo de apoyo son solo la punta del iceberg. Se trata más bien de una verdadera explosión contra la erosión progresiva de sus vidas y medios de subsistencia debido a la grave crisis agraria que sufre el país desde hace tres décadas. Una simple cifra podría bastar para explicar la magnitud de esta crisis. En poco más de un cuarto de siglo, 400.000 campesinos se han suicidado a causa de las fuertes deudas. Además, el número de suicidios no refleja la magnitud de los problemas, ya que categorías enteras de campesinos no figuran en la lista oficial porque no tienen títulos de propiedad. Se trata principalmente de mujeres, dalits e indígenas.

En Colombia las violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos por la policía y el Ejército no son hechos aislados, sino que responden a un patrón consistente de violaciones y modus operandi a lo largo de todo el país que se mantiene en un paro nacional, por lo que las acciones de solidaridad internacionalista deben fortalecerse para impedir que continúe esta barbarie cometida por el gobierno colombiano.

Que lo injusto no nos sea indiferente en cualquier parte del mundo. Como lo dijimos en carta enviada a la Asamblea Nacional Popular en Ayotzinapa: Nuestra palabra va acompañada de sentimientos profundos que nacen del corazón y de la conciencia organizada.

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