Mujeres

Encontrarte con tu cuerpo y amarlo: Mirta Blostein.

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Una mujer: coreógrafa y bailarina, filósofa del movimiento

No dejar de verla en su obra “Y la vida va”

Sara Lovera

Primera Parte

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de mayo, 2022.- Hablar con Mirta Blostein, una filósofa del movimiento, una maestra de la danza, es caminar por un largo sendero de transformación humana.

Ella encontró un sentido profundo de vida, de la felicidad, con sus creaciones y sus obras de coreografía, como una materia esencial para no ahogarse en los acontecimientos de la vida cotidiana o de la política.

Charlar con un café de por medio, en una tarde como las de Macondo, intercambiar cosas de su vida, de sus descubrimientos, de cómo aquel  placer que no se atasca en la racionalidad, te deja ser.

Esa es la danza para ella. La ha hecho muy feliz y realizada. Hoy cree que las y los viejos deben recuperar esa felicidad, bailar y conectarse con su cuerpo.

Su vocación la descubrió en su primera infancia, bailar le significó todo. Conocer las pulsiones del cuerpo para conocerse a sí misma. Ella es maestra de buena cepa e irredenta, desde que cumplió 20 años, una mujer contemporánea de hijos, pañales y nietos, lo que ahora sostiene es que la danza, el cuerpo, su lenguaje, desarrolla el pensamiento.

¿Cuántas personas se quedan en una cápsula de prejuicios alegando racionalidad? Ella traspasó las trampas de lo llamado político -creció en pleno Peronismo en Argentina-, de la ideología barata, -panfletos- para encontrar otro modo de ser, humano y libre como dijo Rosario Castellanos.

Y es que, me dijo didáctica, como a miles de sus alumnos y alumnas, se trata de la conciencia corporal que te hace crecer, como mujer y como ser humano.

“Y la vida va”, es una de sus obras, de sus creaciones, en solitaria, que a sus 77 años habla de ocaso, de una mujer en plenitud. Y que está en escena en el teatro Varsovia este sábado 21  y el próximo 28 de mayo.

Así hilvanamos una plática, compleja, porque no te contesta como las o los políticos o los y las líderes, se deja ir, no es precisa, “me olvido de los nombres”, no se presenta con una cronología estudiada. Platica libremente, incluso cosas que se le ocurren.

La nota de prensa en cambio es cruda: “Y la vida va”, es una obra sobre el ocaso y la plenitud de la coreógrafa y bailarina argentina Mirta Blostein; tiene 77 años de edad y, dice que en un mundo en donde existen estándares de belleza, cánones de lo que debe ser un artista del movimiento, surge una rebeldía que la lleva a plantear que los cuerpos viejos no sólo danzan, son hermosos. Su obra funde la sabiduría del oficio coreográfico encarnada en un cuerpo y su historia, con el dominio absoluto de su expresión y verdad.

Y, sigue la nota de prensa, rescatando algo que dijo en claro. “Sigue existiendo un gran porcentaje de prejuicios hacia el cuerpo, tiene que ser flaco, bello, con piel tersa. Hay una presión fuerte por ser iguales, por no romper la norma. Sin embargo, la rebeldía está saliendo hacia la superficie, pero cuesta mucho porque no hay aceptación, para muchos, por ejemplo; los gordos son feos, los viejos son arrugados y sosos”.

 A mí, lo confieso –dice Mirta-  me da miedo subirme al escenario porque estoy atravesada por esos prejuicios, pero a partir de mis observadores, del público, me puedo sostener en esta idea loca de seguir bailando y de poner un cuerpo viejo en la escena”, remata la promoción.

Nuestra Plática

Yo rescató de esta plática. “ uno de mis temas, no donde vivo y mi propio crecer como mujer como ser humano” donde “se  entronca en esta conciencia corporal, donde  está metida la presencia del cerebro y de tu mente, entonces al tu trabajar en la manera consciente tu cuerpo, se desarrolla el lenguaje de tu cuerpo…en tu propia danza,  se abren caminos de pensamientos muy importantes porque a partir de desarrollar con conciencia tu lenguaje corporal vas a ir desestructurando patrones de movimiento y es muy importante porque  los patrones de movimiento te llevan a los patrones de pensamiento,  a veces un ida y vuelta… esto es apropiarte de tu ser cuerpo, conciencia de tus órganos, sentirlos, no racionalizarlos. Poder moverte desde distintas zonas de tu cuerpo va a hacer que tu lenguaje se desarrolle y con eso vas a que tu pensamiento crezca “

El juego es, – dice que lo está escribiendo- “yo trabajo mucho un ítem que es movimiento pensamiento, pensamiento movimiento, entonces es muy interesante lo que sucede cuando la gente se ánima hacer un proceso en uno de los talleres que doy”

Biografía a su modo

Habla Mirta Blostein: Nací en Buenos Aires, Argentina, que allá se llama provincia de Buenos Aires y acá se llama Estado de México. Mi papá era obrero y después trabajó con sus hermanos en una sociedad que tenían y mi mamá era ama de casa, ella no veía muy bien, muy rico, cantaba y bailaba bonito el tango con mi papá, ambos excelentes bailarines.

Crecí en una familia muy humilde, ya sabes esa que te vistes con la ropa de tú hermana mayor, la comida muy justa, pero muy buena, porque mi mamá compraba lo mejor, porque decía: ‘Mirtita tú papá trabaja muy duro y tiene que comer bien.

Tuve dos hermanos.  Ella mi hermana mayor, me lleva siete años y medio y un hermano al cual yo le llevo tres años. Cuando nací mi mamá esperaba a un hombre.

Sara Lovera: Cuándo viniste al mundo, porque tu hermana mayor era mujer ¿eso te marco Mirta?

Mirta: Claro, mi mamá me lo conto después, me dijo hay nena, pero eras tan simpática, ni siquiera bonita, simpática, de hecho, mi mamá se esperó todo ese tiempo para volver a quedar embarazada, porque su mamá, es decir mi abuela materna, le había dicho que sí salía un corte acá atrás del pelo, -del hermano o hermana anterior- y era redondo la próxima será mujer, si es en pico será hombre; mi mamá dijo, si me tardo mucho a lo mejor, eso que dijo mi mamá, no se cumple. Ojo eso no, no me impresionó.

¿Y porque, no me impresionó?, porque salí bailarina.

Hay una condición que tienen los niños que les gusta bailar, bailan, hay algunos que su obsesión o su placer por la danza es mayor y está mezclado con los juegos…mi juego de niña, chiquitita era ser maestra, jugaba a la maestra con mi hermano y mi mamá, bailaba y enseñaba danza en la azotea de la casa, jugaba a que tenía muchos alumnos, entonces la danza estuvo presente siempre. No sé si era herencia genética. Nunca investigué mi árbol genealógico. No puedo, no supe si había alguien dedicado al arte o a la danza, no sé.

Lo que sé es que mi papá me tenía prohibido estudiar danza, pero mis tías, hermanas de él, le dijeron que me tenía que llevar al Colón, que era la única escuela de ballet, la única escuela que existía, era la escuela Nacional de Danza Clásica y estaba en La Plata, no había danza contemporánea en esa época.

Sara Lovera: ¿Pero sí fuiste a alguna de esas escuelas o hasta cuando fuiste o nunca fuiste? 

Mirta: No, yo vi que a dos cuadras de la casa de donde vivía de niña había una academia de danza. A unas cuadras, entonces en esa época. en ese lugar no había problemas, salías de tu casa a la calle, caminabas y estaba todo tranquilo, entonces yo salía, iba ahí, me pasaba toda la tarde mirando las clases de danza.

Volvía a casa y hacía todos los pasos y después mi hermana tenía una amiga querida que iba siempre visitarnos, había estudiado ballet, y entonces yo la volvía loca para que me enseñara pasos. En realidad, yo bailaba por todos lados, y en casa decían, ¡ah ¡la nena baila bonito, entonces –me hacían-  bailar en todos lados, en las fiestas y bailaba, bailaba.

Sara Lovera: Era evidente que había vocación, no sé cómo decirlo, ¿una inclinación?

Mirta: Era brutal, bailaba todo el tiempo. Ya en la adolescencia se me hizo. Tenía una compañera en la escuela y hacíamos las tareas juntas, a veces poníamos música y yo bailaba. Cuando terminé la prepa -hice una prepa técnica algo así como ayudante de contador- pues dije quiero estudiar danza.

A los diecinueve años estaba totalmente determinada. Fui a ver a María Fux, mi primera maestra. Ella era una de las personalidades más importantes de la danza, además una mujer con una ubicación política o sea una tipa muy fuerte. Si, esa era María Fux, entonces no existía el feminismo, pero ella tenía ubicaciones ideológicas y políticas muy importantes.

Bailó y bailó y tomo camino

Mi papá era del partido comunista. Muy crítico, se fue del partido, por todos los errores que cometen ya desde aquella época, aunque nunca hablo mal del partido. Tal vez los años 40 o 50. En casa, claro, había toda una presencia con conciencia política o sea eso lo vas mamando y yo leía mucho, pero las conversaciones en casa te van conformando.

María Fux tenía un espacio en el estudio y a esa personalidad la fui a ver y le dije que quería estudiar con ella, pero que no tenía dinero para pagarle, entonces me dijo muy bien, veo que es usted perito mercantil, entonces usted puede cobrar a mis alumnos, ver las entradas y salidas de dinero y puede tomar todas las clases que quiera. Estuve cinco años con ella y entré a bailar en su grupo de cámara que era uno de los más importantes. Al año de estar estudiando con ella, cuando tenía entre 19 o 20 años, ya estaba en el escenario.

Sara Lovera: Pudiste haber militado en un partido

Mirta: No, fíjate que no, siempre los sentí sectarios, cerrados. En ese momento mi vida pasaba solo por bailar, y me gustaba esto del enseñar

Con María Fux tuve mi primer trabajo, mi primera presentación en un teatro importante de la Argentina y con otras jovencitas que en esa época eran amigas y teníamos un grupo de danza. Antes que nada, creaba junto con todas estas amigas, nos inventábamos danzas o sea ya ahí, como profesional. Y con las amigas compartía esta locura de bailar.

Sara Lovera: Eso se llama talento …

Mirta: Se llama talento o vocación

Sara Lovera ¿Tiempos políticos?

Mirta: Por supuesto, pero no éramos peronistas.

La libertad

Sara Lovera: ¿Cómo miras a distancia esa época, esta historia de libertad que te daba la danza?

Mirta: Y bueno  ello  se convirtió en que muchas de mis obras, puesto que muy pronto  empecé a crear. Tendría 22 años. Mis obras tenían un contenido social, pero no hice obras panfletarias, no estoy de acuerdo, nunca estuve de acuerdo, esta actitud fue muy criticada en esa época, primero no me afilié a ningún partido, no militaba en el momento, bueno eso de no militar es entre comillas, porque si iba a Villa Miseria, hacía trabajo social. Esto de que te dicen de que creas conciencia con tu trabajo, bueno eso yo hacía y en mi casa se guardaba a los guerrilleros, porque mi exmarido era militante, entonces yo viví una situación muy difícil, porque era bailarina, no militaba especialmente en ningún partido, sí tenía compromiso social y político.

Había una obra de teatro infantil en la que trabajaba, se llamaba el Gordo Amarillo, ahí hablaba de que la tierra es del que la trabaja o de quien la compra. Tenía unas canciones bellísimas, un vestuario muy sencillo, pero muy lindo, entonces ahí estaba en los 20 años y hacíamos eso y después iba a trabajar a las Villas Miseria.

Ser mujer, no feminista

Sara Lovera:  Pensando en tu obra y en el cuerpo ¿hay algún momento en que piensas de manera particular en tu ser mujer o cuando llego eso?

Mirta: No se hacia dónde apunta tu pregunta o si la entiendo. Siento que hay en las mujeres de mi generación una toma de conciencia entre comillas porque más bien te guiaban muchas voces que hablaban de libertad, de tienes que ser dueña de tu cuerpo y ahí empieza la historia de si tenías relaciones sexuales o no antes del matrimonio y bueno de mi grupo yo creo que fui la única que empezó a tener relaciones sexuales a los 17 años, cosa que era imposible en esa época y no se lo podías decir a nadie, ni a tu mejor amiga, ni a tu hermana. Digamos que entre esta cosa romántica o esta cosa de ilusión desde mi sentir siempre hubo una ubicación desde que una es mujer y se apropia de eso, no de una manera teórica, si no con conocimiento de causa, es lo que vas viviendo y nada. Además ese valor de defensa, de hecho, tampoco me enrolé con ninguna corriente feminista, por ejemplo, porque las sentía cerradas, pero claro que no, ya en esa época una pensaba en que hay injusticia contra la mujer, los privilegiados son de los hombres, por la sociedad. Entiendo que las mujeres necesitaban hacer un rompimiento tajante, nunca lo vi como una cosa productiva, pero era tajante. Los hombres también tienen su problemática, imaginaba entonces, que el sistema mientras más divide mejor.

La tesis de Mirta: la conciencia corporal y el lenguaje del cuerpo, habla vehemente, del sentido de su vida

Y dice: del pensar, o sea la danza y el cuerpo, se te desarrolla tu pensamiento, por eso es tan importante desarrollar conciencia corporal que es uno de mis temas. No donde vivo o mi propio crecer como mujer, como ser humana o sea porque eso se entronca en esta conciencia corporal, metida en el cerebro y tu mente. Al trabajar en la manera conciente, tu cuerpo….

Espera, te diré tema importante. ¿Sabes?  te voy a meter ahora esto que importa; al desarrollar el lenguaje de tu cuerpo en tu propia danza, se abren caminos de pensamientos muy importantes.

A partir de desarrollar con conciencia tu lenguaje corporal vas a ir desestructurando patrones de movimiento y es muy importante porque en los patrones de movimiento te llevan a los patrones de pensamiento, a veces un ida y vuelta, el apropiarte de tu ser cuerpo, el tener conciencia de tus órganos, sentirlos no racionalizarlos, el poder moverte desde distintas zonas de tu cuerpo va a hacer que tu lenguaje se desarrolle y con eso va ser que tu pensamiento crezca. Yo trabajo mucho un ítem que es movimiento pensamiento, pensamiento movimiento, entonces es muy interesante lo que sucede cuando la gente se ánima hacer un proceso en uno de los talleres que doy.

Trabajas con las y los otros en lo que era expresión corporal. Más con las mujeres porque los hombres no se apuntan, porque el movimiento y la danza es prohibido, alguno que otro se animaba, pero en realidad cuando tú hablas movimiento ¡uy los hombres van pa tras¡, inclusive hoy en día o sea en los talleres hay muy pocos hombres. Todavía hay prejuicios muy fuertes y se dice que el hombre no siente y no se emociona y todas esas cosas. En realidad, así es, arranca desde la expresión corporal en talleres donde tu desarrollas lenguaje corporal, tu danza propia.

La enseñanza

Empezó a enseñar cuando tenía entre 17 o 18 años. Cuando estuvo con María Fux, trabajaba el jardín de infantes y espectáculos teatrales, no en escenario.

Fue maestra.

Y no era importante. Es decir.  No el escenario de las estrellas. Así lo dice: “siempre he sido una ilustre y maravillosa desconocida, sin premios, pero con mucha pasión, He tenido un solo y glorioso apoyo, en realidad dos, aquí en México el primero fue para montar una obra y después tuve la maravillosa beca del FONCA de creadores escénicos con trayectoria, en el 2013.

Además, daba clases a domicilio y explica: a veces me contrataban en algún espacio privado daba un taller, pero digamos que era picar piedra. En aquella época – años 80-  éramos menos habitantes, entonces había más chance que pudieras manejarte, ahora siento que los jóvenes lo tienen un poco más difícil en ese sentido.

El trabajo, la enseñanza, la danza y el descubrimiento del lenguaje del cuerpo te hace llorar mucho porque descubres tus partes obscuras, que tienes que aceptarlas también. Creo que fue duro,  muy difícil, pero yo creo que lo más importante es cuando tu cumples tu deseo. A veces la gente reprime mucho los deseos, ese querer ser, los reprime por prejuicios, porque no puede, por x o z.

Creo que una de las cosas que me ayudó a vivir y a atravesar todas las problemáticas que uno pasa en la vida fue la danza, y particularmente esta danza que parte de la conciencia corporal.

Llegar a sus convicciones y propuestas, dice Mirta le costó.

Fue un largo camino de búsqueda el poder llenar o cargar el movimiento –la danza-  de sentido profundo. Fue a lo largo del tiempo que se convirtió no en forma nada más. Mi preocupación siempre fue, ¿cómo cargas, cómo llenas el movimiento de sentido y entonces fui al teatro. Estudié mucho teatro, pero me di cuenta que no era suficiente, entonces empecé a conectarme con lo que en el siglo pasado se llamó trabajo corporal profundo o concientización corporal.

Empecé a tomar la técnica del movimiento consiente que desarrolló Fedora Aberastury una mujer muy poco conocida, pero se conoce en Argentina, en Uruguay y tal vez Brasil, se la identifica como técnica de Fedora.

Con esa técnica entre a sentir mi energía interna, mi dinámica de movimiento a través de una cosa que muy sencilla, son exploraciones que se hacen con las manos, descubro una energía y una dinámica en los movimientos que conocía… pero ese camino técnico se truncó al salir Argentina, en 1974, pasé por Chile, por Perú, y llegué a México en 1977. …seguimos.

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