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Escaramuzas Políticas

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• ¡Se acabó la realeza política, burocrática y empresarial!

• Ahora, ¡todos al servicio del pueblo!, única manera al parecer de engrandecer a México

Gloria Analco

SemMéxico, 3 diciembre 2018.- El recién ungido Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, leyó la cartilla –como se dice coloquialmente- a quienes han logrado ascender en la escala social y ya se han creído de la realeza, incluidos los más ricos a ultranza, por robar y saquear: todos los dineros, sin excepción, irán directamente a los beneficiarios, sin intermediarios, y hasta tendrán su propio banco, en la mayoría de los casos.

Quebrarán, entonces, los lidercillos, empresarios y políticos cuya tarea no tenga ningún sentido en el proceso que se ha iniciado de abolir a la realeza mexicana para dar paso a la funcionalidad del Estado mexicano, en aras exclusivamente de estar al servicio de todos los mexicanos.

Se acabaron los ciudadanos de segunda clase –catalogados así por la minoría privilegiada-. ¡La crema y nata de la sociedad han pasado a ser ellos!

Los Pinos, el icono más sobresaliente del poder político, ha abierto sus puertas a todos los mexicanos, dejando en claro que junto con esa “casa real” ha quedado abolida la realeza política, y, por ende, la económica y social.

Hasta los gobernadores de otros partidos políticos que no sean de MORENA, tendrán que ceñirse a la idea de que se acabaron las dinastías políticas junto a su servidumbre y bienes mal habidos, y que el linaje conocido como “realeza” ha dejado de existir en México, para dar paso a una sociedad verdaderamente democrática.

¡No más castas privilegiadas, no más gente pavoneándose frente a los demás por creerse de la nobleza mexicana –sin títulos nobiliarios-, no más privilegios otorgados gratuitamente a nadie!

Las clases sociales ya no contarán como pretexto para el vasallaje de unos sobre otros, el poder político y económico deberá permanecer neutral frente a toda la población, sobre todo teniendo en cuenta que el rostro de esa realeza resultó ser de inmundicia, como bien lo señaló López Obrador cuando en su discurso inaugural como Presidente habló del “predominio de la más inmunda corrupción pública y privada” a costa del “perjuicio del pueblo”.

Ésos que protagonizaron un poder político deshonesto (PAN, PRI, PRD y MC), se pararon en la tribuna legislativa, previo a la toma de posesión de AMLO como Presidente de México, para expresar sus temores de un gobierno con “poderes meta constitucionales”, sin contrapesos, con ajustes a modo de las leyes existentes con el poder concentrado en una sola persona, sin equilibrio real de poderes y con lesiones al federalismo.

Estaban, en realidad, retratándose a sí mismos por haber estado alimentando poderes sumamente corruptos, al sentirse y creerse de la familia real mexicana, ejerciendo un dominio con un altísimo costo para el Estado por pensarse distinguidos miembros de una sociedad, cuando en realidad se trataba de delincuentes al más puro estilo de matones de barrio.

A los amantes de la realeza les tenemos muy malas noticias: las dinastías políticas y empresariales han dejado de existir en México como entes que succionan del presupuesto nacional a expensas de una mayor pobreza del pueblo mexicano.

Abolengo, alcurnia, estirpe, son palabras que sólo definen en México a quienes se han dedicado al robo y al ultraje de la economía nacional, y ya no representan la ascendencia ilustre de una persona. Ahora se honra la entrega incondicional para sacar al país del fango en que lo ha metido esa gentuza dizque de “alcurnia”.

gloriaanalco@gmail.com

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