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ESCARAMUZAS POLÍTICAS

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¿Está exponiendo AMLO su ventaja en las encuestas?

El espíritu de clase y los intereses empresariales acabaron con la posibilidad de un juego democrático en México.

Gloria Analco

SemMéxico, 22 febrero 2017. El discurso político de AMLO no es el de “dar paredón” a los empresarios corruptos, él no es un radical -nunca lo ha sido-, pero abrirle las puertas de par en par de la negociación política para apaciguar al país a empresarios tan ricos como Carlos Slim, Germán Larrea y Alberto Baillères, quienes han hecho sus fortunas al amparo de gobiernos corruptos -no de manera legal-, ¿qué tanto le podría restar apoyos ciudadanos?

Paralelo a esto llamó la atención que Andrés Manuel López Obrador arropara en una misma semana a dos personas fuertemente confrontadas por el caso de la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, donde Vicente Fox, entonces presidente, pidió al gobernador de ese estado que arremetiera contra Napoleón Gómez Urrutia, para proteger precisamente al empresario Germán Larrea, propietario de la mina, y cubrir su responsabilidad. 

Ahora que AMLO lo nombró candidato al Senado, los medios de comunicación han seguido ese mismo guion de la intriga que se armó en 2006, como si Gómez Urrutia no hubiera sido exonerado y no se supiera el trasfondo de la verdadera historia, como parte de los ataques frontales al líder de MORENA.

La verdad es que el espíritu de clase y los intereses empresariales acabaron con la posibilidad de un juego democrático en México. Los ideales de cambio y justicia social siempre chocaron con su persistencia en ser cada vez más ricos, y la clase política terminó por envilecerse, sobornada por la clase empresarial más pudiente, nacional y extranjera.

Ahora, en pleno año electoral, el país está enfrascado en el proceso de esos tironeos y negociaciones que incluyen quitar de en medio a López Obrador, en momentos en que México está atravesando por una crisis integral, cuya profundidad y alcances son de gran envergadura y que trasciende con creces a otras épocas.

Hay que subrayar que las elecciones presidenciales serán, en definitiva, una transacción de negocios para definir quiénes serán los beneficiados y quiénes deberán pagar los costos.

Las elecciones son una transacción de negocios porque definirán quién ejercerá el presupuesto nacional en el próximo sexenio. ¿Si favorecerá al país o a las castas económicas de siempre? Eso dependerá de quién llegue a Los Pinos, en definitiva. 

AMLO representa los intereses de la nación, de acuerdo a su discurso político, 

y en los hechos José Antonio Meade, del PRI, y Ricardo Anaya, del PAN, a los beneficiarios del sistema que todo mundo conoce. 

En este contexto, López Obrador ha hablado de reconciliación, de parar pleitos y terminar con la confrontación, y pidió unidad de todos los mexicanos, incluida la adinerada clase empresarial.

Pero, ¿cómo conciliar intereses opuestos sin que la intención despierte sospechas?

Parece ser que AMLO ha entendido la magnitud del problema por el que atraviesa México en materia de corrupción, la cual afecta gravemente a la economía y a la paz social, y por esa razón ya está instalado en el país un paisaje lleno de convulsiones políticas y sociales, pero también se está presentando -por lo mismo- una creciente toma de conciencia en la sociedad mexicana que está reclamando un cambio político.

En esas circunstancias, México necesita contar con un líder político que posea ciertas características y cualidades, con una militancia intensa e irreprochable, que haya sabido construir un liderazgo creativo, no alguien surgido de las estructuras políticas amañadas cuyo encumbramiento dependa exclusivamente de los aparatos de propaganda y mercadotecnia.

AMLO ha prometido acabar con el dispendio y canalizar los recursos sobre todo al crecimiento económico, entre otras cosas, y por el buen gobierno que hizo en la Ciudad de México está sonando creíble.

Meade y Anaya, respectivamente, están haciendo toda clase de promesas, las mismas que hicieron sus antecesores antes que tomaran el poder, quienes no cumplieron y ahora sus partidos políticos están pagando el precio.

En mi opinión, AMLO ha apelado a la buena conciencia de esos empresarios que ha mencionado y que, al igual que otros, se han servido de México para amasar enormes fortunas con un alto costo para el pueblo de México. Y ha considerado que llegó la hora de que devuelvan algo de lo que han recibido de manera desmedida, si bien no sacrificando parte de su fortuna pero sí invirtiéndola en México y contribuyendo a no obstaculizar el avance del país.

gloriaanalco@gmail.com

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