Mujeres

La desigualdad y las triples jornadas en el regreso a clases

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  • Hoy inicia un nuevo ciclo escolar para los 30 millones de niñas, niños y adolescentes y sus mamás
  • Los quehaceres domésticos, el home office y la escuela en casa…sobre las mujeres

Olga Rosario Avendaño

SemMéxico, Cd. de México, 22 de agosto, 2020.- El regreso a clases de 30 millones de niñas, niños y adolescentes este 24 de agosto, está enmarcado en diversas desigualdades, entre quienes tienen internet, televisión y aquellos sectores que carecen de lo más elemental como es la energía eléctrica; a todas estas carencias hay que añadirle el triple trabajo que harán las mujeres madres de familia, quienes siempre se han desempeñado en la desigualdad.

Así como terminó el ciclo escolar pasado, inició uno nuevo: de manera virtual, en el que la mayoría de las personas involucradas son las madres de familia lo que conlleva a esa doble o triple jornada, al menos en zonas urbanas o semiurbanas, de las zonas rurales se merece un texto aparte, porque los contextos son muy diferentes.

Las mujeres en zonas urbanas o semiurbanas tienen que hacer trabajo de oficina en casa (home office), ahora en el mismo sitio donde desarrollan sus actividades profesionales deben ser profesoras para que sus hijos e hijas aprendan lo que el profesorado les explica a través de las clases virtuales, además de atender lo cotidiano de una casa.

Verónica, es secretaria en una universidad, sus funciones de secretariado las desarrolla en casa desde hace cinco meses y medio, lo mismo contesta su teléfono celular que lleva la agenda de eventos del departamento al que está asignada, envía correos electrónicos para los catedráticos, catedráticas y alumnado, a eso se suma la atención educativa que debe darle a dos de sus hijos (gemelos) de 9 años de edad, con esa dinámica terminó el ciclo escolar pasado y con la misma inicia este nuevo.

Entre las actividades de su oficina y los hijos, se da un tiempo para ir a la cocina y ver qué hará de desayunar o comer.

Para este ciclo escolar dice que su reto es “que mis niños aprendan igual que como lo hacían en la escuela, tener paciencia y tiempo para atenderlos, porque el trabajo de Home Office es absorbente; sin contar el tiempo que se le dedica a los quehaceres de la casa y hacer de comer, ya que se duplica el trabajo ahora que estamos todos en casa”.

Considera que “el ciclo escolar pasado lo terminamos bien, ya que afortunadamente Enrique, mi esposo, me apoya con los niños y entre los dos los apoyamos con las tareas”.

Con esta modalidad de clases en casa todo cambió para Verónica, incluyendo sus horas de descanso “tengo que levantarme más temprano para avanzar con el trabajo, preparar el desayuno y a ver con los niños la programación de televisión para aprender en casa de la SEP, revisar mi trabajo, hacer comida y por la tarde nuevamente estaré haciendo Home Office y revisando tareas con el apoyo de mi esposo”.

Por su parte, Elena –quien trabaja en un área administrativa de la Central de Abasto aquí en la Ciudad de México, ella algunos días hace home office, cuando le toca cuidar de su hija, se alterna con el padre de la niña y es cuando se traslada a su centro de trabajo— considera que la nueva modalidad de clases en línea es “abrumadora”.

Explica “quizá para las maestras sea cansado, pero para las mamás es cada vez más difícil, mi hija tiene siete años, pasó a segundo de primaria. El ciclo escolar pasado lo terminé exhausta, porque las maestras terminan su clase y se van, quizá con otro grupo, pero yo como mamá me quedaba todo el medio día viendo la clase con mi hija, porque había que apoyarla en hacer las anotaciones para las tareas, encontrar las páginas de los libros, etcétera, estaba en primero; segundo grado será lo mismo, aún requiere de mucho apoyo”.

A su vez, Inés, quien es una madre de familia en el municipio de Salina Cruz, Oaxaca, la situación es aún más difícil: Su hija que pasó a tercer grado de primaria no tendrá clases porque su escuela primaria está catalogada como rural y por el momento éstas no entran en la modalidad a distancia o por televisión.

Menciona que “la maestra quedó en avisar cómo será la modalidad de regreso a clases, pero aún nada, por mi parte le pongo actividades de una guía que compré y se está aprendiendo las tablas (de multiplicar). Aquí en Salinas no todas las escuelas aplicarán el calendario del Gobierno Federal.

“Explicó el director que en la escuela de Avril (su hija) por la situación económica de los padres que aún no cuentan con televisión y mucho menos teléfonos sofisticados es difícil que entren en esa modalidad (a distancia)”.

Ana Belem, es mamá de dos niños que cursan la primaria, ella se dedica a las ventas y de alguna manera puede manejar sus tiempos, pero esta nueva modalidad escolar le exige mayor organización y uno de sus retos es cultivar la paciencia, “ellos están en grados diferentes, ven diferentes temas, son diferentes personalidades, debo estar atenta, y mostrarme yo con paciencia para que ellos aprendan y se sientan tranquilos. Apoyarlos en un nuevo aprendizaje”.

Comenta que el ciclo escolar pasado lo terminaron bien, aunque “al principio fue un caos total, los maestros no sabían cómo actuar” y para ella “fue todo un cambio, estaba en dos grupos, se me hizo hasta más difícil, sobre todo porque era demasiada información”.

Explica que sus hijos están en escuela pública, lo que implica “ver la programación de la televisión en la que están las clases, aparte el trabajo que te mandaban los maestros; entonces era así como esto es demasiado, tanto para ellos, como para uno, bueno, tomando en cuenta que yo tengo la ventaja que mi trabajo me permite estar aquí en casa y acomodar totalmente mis horarios”.

Ana Belem, además de dedicarse a las ventas toma clases de inglés y justo el día de hoy tuvo examen, por lo que este primer día escolar “fue estresante”, aunque confía que poco a poco se irá acostumbrado y esto lo solucionará poniendo horarios establecidos, tanto a sus actividades como a las de sus hijos.

Cuenta cómo fue este primer día con sus dos hijos tomando clases en casa, “ahorita en la mañana fue un caos total, porque uno, era en dónde está la programación y la clase que te toca y no es ese canal, no se ve, y el otro en el zoom el más pequeño, tenía yo que estar ahí para la información que nos están dando y yo tenía mis clases y un examen”.

Para este nuevo ciclo escolar Ana Belem ya acomodó en su casa un lugar exclusivo “donde podamos estar sentados (tomando las clases), esta semana es el reacomodo”.

Para fortuna de ella, sus hijos están en escuelas públicas lo que implica que no estarán tantas horas frente a la pantalla de la televisión o computadora, “los maestros nos mandarán trabajos y uno ponerse sentarse (con los hijos)  y también es apoyarnos con lo de la tele, pero no es todo el tiempo por zoom como me he informado de unas escuelas privadas donde los niños van a estar sentados frente a la computadora a mí me gusta más cómo se va a manejar aquí y que no estén tanto tiempo frente a la compu y que eso me va a dar permiso un poco y yo trabajar un poco en lo que yo hago”.

Vidas como la de Verónica, Inés, Elena y Ana Belem, están en todos los rincones de este México desigual, en el que hoy inicia un nuevo ciclo escolar para los 30 millones de niñas, niños y adolescentes.

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