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Este 10 de mayo, «nada que celebrar»: Madres de personas desaparecidas

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  • A nuestros hijos e hijas nadie las busca, dicen en una marcha
  • Durante el trayecto escenifican una fosa clandestina, excavan y encuentran cuatro cuerpos

Monserrat Cárdenas

SemMéxico/Tlanesi, Colima, 9 de mayo 2022.- Son las cuatro de la tarde y, bajo el sol aletargador, madres y familiares de personas desaparecidas se congregan en la ahora conocida como Plaza de las Personas Desaparecidas, en la capital del estado. Sus camisetas blancas con leyendas que rememoran a sus hijas e hijos las identifican desde lejos. Son decenas y vienen acompañadas por sus esposos, amistades y otros hijos.

Hoy marchan para exhibir que pasarán otro 10 de mayo solitario, triste y pensando en sus hijos e hijas que nadie busca, solo ellas, dicen.


Los reporteros se apresuran a entrevistarlas: les solicitan datos sobre las últimas fosas clandestinas encontradas en Tecomán y Colima, donde yacían los restos de 28 personas; les preguntan por sus casos; y les toman fotografías.


A eso de las cinco inicia el recorrido. Son poco más de 150 personas que caminan gritando “Alerta, alerta, alerta que camina, las madres buscadoras por las calles de Colima”; “De norte a sur, de este a oeste, encontraremos a nuestros hijos, cueste lo que cueste”; y “este 10 de mayo, nada que celebrar… con ayuda del pueblo, les vamos a encontrar”.


Ahí va la familia de Amador Calixto Martínez Hernández, desaparecido el 26 de mayo 2019 y localizado sin vida en febrero pasado. Ahora, la lona con la que lo buscaban lleva un moño negro y su madre porta una cartulina que dice “Ya me localizaron. Gracias por buscarme”.


Más adelante, el contingente pasa por la casa de Joanna López Álvarez, La China, desaparecida el 26 de noviembre de 2019. Cada que las feministas marchan en Colima, hacen una parada obligada para recordarla y abrazar a su mamá. Pero hoy su mamá integra la manifestación. Va lento, con su bastón como apoyo y con lágrimas en los ojos, pero camina firme y sin dudar.


La gente que se encuentra sobre la calle Madero mira a las madres con atención y las graban con su celular, al mismo tiempo que un padre le explica a su hija: “son mamás que buscan a personas desaparecidas”.


Al llegar al jardín Libertad, las espera un gran bloque de tierra delimitado con cinta amarilla que dice “prohibido el paso”. Han colocado una fosa clandestina simulada y harán una recreación ante los medios de comunicación y la gente, de un hallazgo positivo de esos que logran cuando van al cerro a buscar cuerpos.


Una mamá toma una vara de metal; simula que ha encontrado algo. Otras mamás toman palas y comienzan a excavar. Desentierran cuatro cuerpos. Una más, hace anotaciones en una libreta: cómo van vestidos, qué edades aparentan, de qué sexo son. Pero Carmen Sepúlveda, representante de la Red de Desaparecidos en Colima, convocante de esta manifestación, advierte que no siempre los hallazgos son así. A veces encuentran sólo huesos, a veces nada.


Este es el tercer 10 de mayo que Rosa Rangel, madre de Salvador Cervantes Rangel, desaparecido el 29 de noviembre de 2019 en la localidad de Quesería, pasa sin su hijo. Explica que asiste a la marcha porque hacerlo la retroalimenta.

Además de marchar por su hijo, Rosa también lo hace por su sobrina, Lucía Trillo Rangel, desaparecida el 23 de abril de 2021 en los límites de Colima y Jalisco, al lado de dos amigas más.

“Al juntarnos todas las (que vivimos) el mismo dolor, nos damos un poco más de apoyo”, indica.

Aunque ha atravesado problemas de salud derivados de la depresión y la tristeza que le causa la ausencia de su hijo, sigue formando parte de la Red de Desaparecidos y asistiendo a las movilizaciones, a pesar, dice, de los señalamientos sociales que existen sobre las madres buscadoras y la criminalización hacia las personas desaparecidas.


“Hemos sufrido burlas, hemos sufrido señalamientos. Eso me encerró, porque yo no quería que me vieran la cara. Yo siento que las demás mamás sentían lo mismo: señaladas, por la misma gente del pueblo, de la ciudad. Pero hubo un tiempo que dice: ‘¡basta! Salgo y te busco, hijo’”, cuenta.


Por su parte, su esposo, Salvador Cervantes, habla esperanzado del trabajo de la titular de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desparecidas, Areli Santos, recientemente integrada al cargo.


“Ahorita están encontrando más personas, más fosas. (…) ojalá siga trabajando así para seguir encontrando gente desaparecida”, desea.


Sin embargo, ambos explican que la gobernadora, Indira Vizcaíno, no ha querido recibir a la Red de Desaparecidos, aunque en campaña les aseguró que estaría a su disposición cuando lo requirieran.


“Hemos hecho el intento. Se nos acercó mucho en campaña. Ahí sí nos dijo que nos iba a apoyar, que iba a estar al lado de nosotros, y sentimos confianza, pero ahora que ya agarró el papel, no”.


Mientras Rosa y Salvador dicen estas palabras, ya los asistentes a la marcha se van retirando. Sólo quedan algunos espectadores del documental “Hasta encontrarte te digo adiós”, que se proyecta en el jardín. Ahí quedan aún los cuerpos simulados desenterrados por las madres, entre el ir y venir de los asistentes, como una representación de cuando la gente es indiferente. Aun así, las madres buscadoras, dicen, seguirán utilizando las palas y los picos para reencontrarse con sus hijos.

SEM-Tlanesi/mc

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