Rita Imelda Fernández González

Feminicidios son genocidio

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La república feminista

25 años de impunidad, 25 años de un estado omiso, cómplice

Rita Imelda Fernández

SemMéxico, 1 febrero 2018.- En 1993 en Juárez se empezó a evidenciar la violencia sistémica contra las mujeres. En ese entonces aparecían por primera vez de manera escandalosa cuerpos de mujeres y niñas en los descampados dentro de esa ciudad frontera que rugía con las industrias que allí se instalaron después de la implementación del tratado de libre comercio.

Este año se cumplen ya 25 años de que las mujeres han denunciado esta violencia estructural, 25 años de impunidad, 25 años de un Estado omiso, impune, cómplice, 25 años de permitir el exterminio de mujeres por el solo hecho de ser mujeres y aquí es donde debemos poner atención porque este exterminio se vuelve una respuesta societal, no son casos aislados, no son problemas de pareja, no son asuntos privados, es un asunto social, es un genocidio permitido, tolerado y aceptado por la sociedad en general.

Después de que familiares de las víctimas e Ciudad Juárez llevaron sus casos hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (revisar sentencia de Campo Algodonero) esta en 2009 emitió su sentencia y condenó al Estado mexicano por su pésima actuación en la atención a víctimas, por la revictimización, por incumplir el debido proceso, por no dar atención inmediata, por las irregularidades que tenían las carpetas de investigación, por la amenaza y violación de la integridada familiares, asi ordenó la reparación integral del daño y medidas para la no repetición de esta violencia institucional.

A pesar de esta sentencia y del cambio que significó para la región el reconocimiento de la violencia estructural y feminicida que en Juárez se había gestado, la violencia siguió y ahora se ha extendido. Solo en este sexenio hay registrados más de 12000 feminicidios a lo largo y ancho de nuestro país. No hay ya región que no sepa de casos de mujeres asesinadas, violadas y expuestas a la luz de la calle o encontradas después de haberlas despojado de toda dignidad, cuerpos de mujeres torturados, desfigurados, escondidos en ríos, en fosas, en refrigeradores pero para nadie es importante. Casos y más casos se acumulan y la impunidad persiste.

En Ciudad Juárez se habló de mafias, redes de la delincuencia organizada como responsables de estos crímenes atroces, hasta ahora no tenemos respuestas. Lo que si sabemos es que en el resto del país los crímenes sexuales, los feminicidios no son obra de desviados, de enfermos mentales o grupos criminales, los feminicidas son hombres comunes que algún día fueron a la escuela, van a las posadas del barrio, felicitan a su mamá los 10 de mayo y hasta lavan los platos. Todos estos hombres no parecen tener algún rasgo o perfil que los pueda identificar, que delate su personalidad agresora, delincuencial. Esto se debe a que las conductas agresoras de estos sujetos están inscritas en la normalidad de la masculinidad hegemónica, del macho que todos los hombres deben ser para ser aceptados hombres, de los rituales de masculinidad como mandar fotos por Whatsapp de mujeres jóvenes y adolescentes desnudas, de chiflar en la calle, de decir mamacita, de imaginar violar a una mujer como fantasía erótica, de ver pornografía que violenta e humilla mujeres, de ir a burdeles donde hay explotación sexual.

Cada uno de estos feminicidas son expresiones de una estructura simbólica profunda que organiza nuestros actos y nuestras fantasías y les confiere inteligibilidad. El agresor y la colectividad comparten el imaginario de género que coloca a las mujeres para uso y goce de los hombres. El agresor y la colectividad hablan el mismo lenguaje, se entienden y por ello el exterminio de mujeres no es motivo de escándalo, al contrario, cada caso se reduce a cuestionamientos sobre la víctima. Qué hicieron esas mujeres para exponerse ¿tomaron, salieron de noche, salieron solas, abandonaron a sus esposos, confiaron en algún desconocido? Algo hicieron mal ellas.

No dudo en afirmar que nuestra sociedad será juzgada por su indiferencia, por su indolencia, por su complicidad ante el genocidio de mujeres y no tendremos nada que decir a nuestro favor a las generaciones que nos juzguen, solo agacharemos la cabeza y voltearemos la mirada justo como hoy lo hacemos para evitar ver los 8 feminicidios diarios que suceden en nuestro país.

#FeminicidioEsGenocidio

@RitaIFdz

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