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Feminismo, recurso de algunos literatos para dar de qué hablar

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¿La solución es “aprender a convivir con ello”?

Autores que atacan a los movimientos de mujeres, pero no al poder.

Drina Ergueta

SemMéxico. Barcelona-Cataluña/España. 20 de marzo de 2018.- Hay unos cuantos autores que no dejan de pronunciarse en contra de los grupos que demandan derechos y justicia para las mujeres. Luego de haberse realizado en España una de las movilizaciones de mujeres más masivas de la historia a nivel global, tras el llamado a la huelga general de mujeres por el 8 de marzo, hace unos días un autor de renombre se valió del feminismo para estar en el candelero mediático. 
El escritor Mario Vargas Llosa dijo que el feminismo es “el más resuelto enemigo de la literatura” ya que las críticas que hace a la normalización de la violencia machista a través de las obras literarias son consideradas por el Nobel de Literatura como “hogueras para quemar a escribidores y editores que desafiaban la moral y la ortodoxia”.
Vargas Llosa salió en defensa de autores que desde el feminismo son denunciados por su machismo en la literatura, como Pablo Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte, y en contra la escritora Laura Freixas que criticó obras como Lolita, de Vladimir Nabokov. Freixas señala que estas novelas debían ser leídas haciendo notar su contenido machista para evitar normalizar lo que relatan. 
Autores de la Escuela de Frankfurt, como Adorno y Horkheimer, recuerdan que “el arte siempre tuvo una orientación a lo largo de la historia” y que en nombre del arte no todo es posible defender. Hay atrocidades que se realizaron poniendo al arte por delante, tal es el caso de Nerón que quemó Roma. 
Es con ese criterio que se reconoce como dañinos misóginos a muchos autores famosos, cuyas frases son citadas recurrentemente, tales como Voltaire, Gustave Flaubert, Pierre de Marivaux, Fedor Dostoiesvki, Oscar Wilde… En fin, innumerables ejemplos a los que se suman filósofos, científicos, políticos, entre otros. 
Es cierto que se debe tomar en cuenta que su pensamiento corresponde a su tiempo y lugar; aunque, en muchos casos, en ese tiempo y lugar ya había reclamos y reivindicaciones de las mujeres por un espacio de igualdad en la sociedad. Hoy, por ejemplo, ciertas “costumbres” ya no pueden ser tratadas como normales.
En los distintos estudios que se hicieron sobre género y literatura salen a relucir algunos elementos comunes, como la omnipresencia masculina en las obras, mientras que las mujeres son personajes secundarios y en papeles poco activos, salvo que sean arpías y brujas pérfidas. Nunca faltan las prostitutas en los relatos, presentadas a veces de forma sublimada y otras con una normalidad que refleja la realidad de una sociedad que no relaciona la prostitución con la trata. Es habitual que haya alguna violación durante la novela, normalizando ese hecho y, es más, con un relato que refuerza la cultura romántica de la violación.
En fin, todo a nombre del arte y de la creatividad de la literatura. 
Por supuesto que también hay mujeres que como la periodista, articulista y novelista Rosa Cullell cita como ejemplo a Fernando Sánchez Dragó, por congratularse de “haberse acostado con ‘zorritas’ japonesas de 13 años” y acaba su artículo afirmando: “Hay que aprender a convivir con ello: distinguir entre el artista y su arte”.
¿En serio? ¿La solución es “aprender a convivir con ello”? como si fuera algo irremediable, algo que viene dado porque sí y que se debe aceptar porque de lo contrario se atenta contra el arte. Como si el artista estuviera más allá del bien y del mal, como si no tuviera pasiones y, especialmente, intereses, posicionamiento social y político y como si no fuera representante de una sociedad machista.
Por otra parte, es curioso que autores de ese arte transgresor, “que desafía la moral y la ortodoxia” a decir de Vargas Llosa, ataquen a las mujeres, y a quienes las defienden, y no se muestren así frente a sectores poderosos, sectores con quienes hoy conviven, se codean y regodean.
Es que tontos no son y, en algunos casos, la moral y la ortodoxia no importan, el feminismo en realidad tampoco, pero es útil cuando llega la hora de promocionar un libro.

SEM/gr

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