Mujeres

Feministas chilenas crean iniciativas para que el trabajo doméstico y de cuidado, sea reconocido en las políticas públicas

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  • Las feministas en Chile impulsan el trabajo doméstico y el cuidado como una corresponsabilidad  del Estado
  • Libertad e igualdad sustantiva, los derechos fundamentales de la Carta Magna: Aurora Delgado Vergara

Elda Montiel

SemMéxico, Ciudad de México, 13 de julio del 2022.- En Chile se llevó a cabo el primero, de los cuatro foros, “Trabajo y Cuidados”, convocado por la organización Género y Equidad, que fue presidido por la feminista y socióloga Teresa Valdés Echeñique en alianza con las organizaciones Nada sin nosotras, Central Unitaria de Trabajadoras (CUT), organización Yo Cuido, Corporación Humana, así como el Centro de la mujer; con el apoyo de la Cooperación Alemana. Cuyo motivo ha sido derivado de la interrogante ¿Cómo va a cambiar el mundo de las Mujeres con la nueva Constitución?

Conformando el panel, la convencionalista del Distrito 24 de la Región de Los Ríos, Aurora Delgado Vergara, la dirigente sindical Angélica Salgado, la vicepresidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Karen Palma y la representante de la organización Yo Cuido, Paloma Olivares.

El incluir en un marco constitucional el reconocimiento del trabajo doméstico, la corresponsabilidad del Estado para incluirlo en las políticas públicas y el crear un sistema integral de cuidados, es un hecho histórico; consideraron las panelistas y coincidieron que este es el principio y es responsabilidad de las feministas y de las organizaciones sociales, impulsar  las medidas concretas, cómo incluirlo en los contratos colectivos de trabajo, reflexionó Karen Palma, vicepresidenta de la Central Unitaria de Trabajadores.  

Karen Palma refirió que el mundo sindical ha tenido postergado el tema de las mujeres en lo general, hoy, expresó,  “se puede decir que hay paridad, pero hace un par de años no había sido así, tenemos que demostrar la presencia de las mujeres”. 

Agregó que las mujeres pudieron dar la cara frente al COVID y levantaron organizaciones, “es un cambio relevante en la Constitución, porque esa carga de los cuidados es cultural y no solo se refiere a las madres, ni a las personas en discapacidad, sino que también obliga a las mujeres a postergar su desarrollo personal.” 

Para la política independiente, Aurora Delgado Vergara integrante de la Convención Constitucional de Chile, la nueva propuesta de la Constitución a discutirse por el Congreso el próximo 4 de septiembre, irradia la presencia de las mujeres como convencionales que aportan sus luchas en la redacción de sus 388 artículos, 259 artículos más que la actual Constitución, legado de la dictadura de Augusto Pinochet.

La Matrona, (formación académica universitaria en salud pública, sexual y reproductiva), y convencionalista Delgado Vergara, refiere que esta nueva Constitución fue resultado de una lucha colectiva conjunta de las mujeres, las colectivas y los movimientos sociales que participaron en una gran capacidad de diálogo, en tanto mujeres, disidencias, diversidades sexuales y de género y “le toca a la bancada feminista materializar el trabajo, qué es lo que se tiene que hacer de aquí a septiembre”.  

En Chile, en octubre del 2020, un 78 por ciento de la ciuydadanía se manifestó a favor de reemplazar la Carta Magna y luego, en mayo de 2021, se realizó la elección de los convencionales. La Convención quedo integrada de forma paritaria: 77 mujeres y 77 hombres.  A partir del 11 de marzo de este año, asumió el cargo el actual presidente Gabriel Boric Font cuyo programa contempla un profundo camino de reformas.

De ser aprobada, será la primera Carta Magna redactada en forma paritaria y busca responder a las demandas de las revueltas feministas del 2019 cuando las mujeres de Chile salieron a las calles a exigir igualdad de oportunidades, el derecho al aborto y fin de la cultura patriarcal.

Aurora Delgado Vergara destacó que la nueva Constitución en su primer artículo declara a Chile como un “Estado social y democrático”, así como “plurinacional, intercultural y ecológico”. Establece una República solidaria y “para las mujeres tiene muy buenas noticias” porque predominan los valores fundamentales de libertad e igualdad sustantiva, esta última “la hemos puesto las feministas en el tapete en tanto exista acceso y las condiciones materiales para que sea plenamente ejercido”.

Respecto a la situación laboral de las mujeres, dijo que todas están conscientes de los estereotipos, aunque reconoció que poco se han ido reconstruyendo. Hay menos mujeres en el mercado laboral con menores ingresos en relación a los hombres, en el que se inscribe el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

En el texto de la Constitución se reconoce al trabajo doméstico y de cuidado como trabajo digno, así como la corresponsabilidad del Estado a través de un Sistema Integral de Cuidados, normas y políticas públicas. Se reconoce el derecho, dijo, pero tiene que haber una legislación que lo concrete.

Agregó que en los artículos 49 y 50 se demanda igualdad salarial y conciliación con la vida familiar y comunitaria. Ampliamos el punto de vista no solo al espacio laboral, se aborda la seguridad en el trabajo, responsabilidades maternales y paternales, los derechos sexuales reproductivos al interior del trabajo que sean reconocidos y protegidos.

Logramos dejar establecido la importancia económica del cuidado que debe ser considerado en las políticas públicas, así como el autocuidado desde el nacimiento hasta la muerte porque tenemos un artículo que se llama muerte digna, y nos referimos también a la atención a las personas con cierta vulnerabilidad. 

En su intervención Angélica Salgado dirigente sindical de Comershop, un sindicato de aplicaciones, y consejera de la Central Unitaria de Trabajadores expresó que es trascendental reconocer el trabajo doméstico y el cuidado por su valor al sostener la vida.

Cuando el sistema nos obliga a pensar que si el trabajo no lo podemos traducir en plata no existe. El trabajo de cuidado si lo podemos traducir en plata en esta nueva constitución en el que se obliga al Estado a participar. Considero que los hombres tienen que entender la perspectiva de las mujeres pues realizamos una doble jornada.

El cuidado dijo, es un tema cultural muy arraigado porque se heredó desde las madres que cuidan a las abuelas. Así crecimos.

Sabemos que va a ser un proceso engorroso, pero nos va a dar instrumentos necesarios para hacer una buena negociación. Estas normativas no sólo de la Constitución “es como refundar un país”, tal vez a algunas personas le suene violento, pero es un país solidario y la perspectiva de las trabajadoras va a permitir poder tener ese tipo de Constitución para avanzar en un trabajo decente.

Los hombres también tienen que acostumbrarse a escucharnos, “mi sindicato pertenece al área del comercio donde el 65 por ciento son mujeres y existe precarización y abuso, la mayoría son cuidadoras y el desempeñar tantos roles provoca un estrés brutal”. No es posible pensar en licencias, las estadísticas señalan que el 80 por ciento de las mujeres son madres solteras y las únicas sostenedoras de su familia.

Cambia el cuidado porque finamente va a permitir todas las personas a tener derecho a cuidar y ser cuidadas y el Estado deberá implementar un sistema integral de cuidados.

Paloma Olivares, de la organización “Yo Cuido” expresó que son las mujeres cuidadoras las que mueven al mundo, que han impulsado varios proyectos para mejorar su situación, pero al llegar al Senado, se detienen. 

Artículo 49 1. El Estado reconoce que los trabajos domésticos y de cuidados, son trabajos socialmente necesarios e indispensables para la sostenibilidad de la vida y el desarrollo de la sociedad. Constituyen una actividad económica que contribuye a las cuentas nacionales y deben ser considerados en la formulación y ejecución de las políticas públicas.

2. El Estado promueve la corresponsabilidad social y de género e implementará mecanismos para la redistribución del trabajo doméstico y de cuidados, procurando que no representen una desventaja para quienes la ejercen.

Artículo 50 1. Toda persona tiene derecho al cuidado. Este comprende el derecho a cuidar, a ser cuidada y a cuidarse desde el nacimiento hasta la muerte. El Estado se obliga a proveer los medios para garantizar que el cuidado sea digno y realizado en condiciones de igualdad y corresponsabilidad.

2. El Estado garantiza este derecho a través de un Sistema Integral de Cuidados, normas y políticas públicas que promuevan la autonomía personal y que incorporen los enfoques de derechos humanos, de género e interseccionalidad. El Sistema tiene un carácter estatal, paritario, solidario y universal, con pertinencia cultural. Su financiamiento será progresivo, suficiente y permanente.

3. Este Sistema prestará especial atención a lactantes, niñas, niños y adolescentes, personas mayores, personas en situación de discapacidad, personas en situación de dependencia y personas con enfermedades graves o terminales. Asimismo, velará por el resguardo de los derechos de quienes ejercen trabajos de cuidados.

SEM/MG

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