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Ganando Espacios| Sin lugar para protegerse

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Noemí Muñoz

SemMéxico, Toluca, Estado de México, 11 de octubre del 2022.- ¿Qué pasa en las redes sociales? ¿Qué miran nuestros hijos e hijas? ¿Cuándo navegamos quién está del otro lado? Hoy más que nunca, el peligro crece en la gran red de direcciones IP. La pregunta antes era ¿Sabes dónde están tus hijos e hijas? Y crecía la incertidumbre. Ahora sabemos dónde están, a veces están en su cuarto, otras a centímetros de nosotros y nosotras, pero navegan en territorios en los que no tenemos injerencia, en los que no hay los suficientes candados o señales como para saber con quién están hablando y de qué.

De sobra conocemos por las noticias historias terribles de personas que sufren extorsiones, ciberbullying, sexting o mensajes de odio a través de distintas aplicaciones.

Sin embargo, muy poco se ha podido hacer. En el Estado de México la autoridad encargada de revisar este tipo de delitos es la Policía Cibernética quien previene, atiende y combate incidentes a través de los medios digitales, tales como: extorsión, robo de identidad, explotación sexual, maltrato animal, acoso, etc.

La red es inmensa, están las plataformas que difunden contenido, como Facebook, Instagram, Snapchat, donde pequeños, pequeñas y adultos emiten fotos, videos, bailes y retos virales.

Estos últimos se han convertido en un problema social. Desde hace tiempo los retos son una forma de hacer algo diferente, algo que se haga tendencia y que llame la atención de todos de forma rápida y sobre todo una manera de generar likes en poco tiempo.

Dichas prácticas se han vuelto nocivas para una sociedad que presenta graves carencias mentales. Tengamos claras varias cosas. Internet no es malo, son quienes lo manejan, las perversiones, las carencias, las frustraciones que encuentran una salida por ese medio, las que realmente son peligrosas.

En esta semana supimos del espantoso asesinato de una estudiante de Física de la Facultad de Química. Lucero Yazmín fue contactada por medio de un videojuego por una persona, que seguramente le pareció que tenía los mismos intereses que ella. Obviamente, no pudo adivinar sus tétricas intenciones. ¿Cómo saber que alguien que está en tu universo de diversión es un depredador o depredadora?

Fue tarde, no quiero ni imaginar el terror, al saberse presa de una persona trastornada que se aprovechó de la confianza para cometer la peor atrocidad.

Tampoco puedo entender el porqué. Un reto… ¿Sabes qué están haciendo tus hijos, hijas en las redes? ¿Con quiénes platican? ¿A qué juegan?

El reto por el cual murió Lucero pertenece a una plataforma de videojuegos llamada Free Fire donde se juega a matar. Al parecer él/ella tenía el reto de degollar a su víctima, obviamente perdió contacto con la realidad, y llevó a otro extremo el juego y decidió que su víctima fuera Lucero, así que se comunicó con ella y fue directo a matarla para después presumir su trofeo.

Se detuvo a este enfermo y sabemos que irá a la cárcel, junto con el monstruo de Ecatepec, junto con el otro caníbal de Neza. Es ahí donde uno reflexiona sobre esta sociedad enferma, donde a cualquiera se le hace fácil matar.

Es forzoso que este tema se lleve no solo a debate. Este tema es del cuidado familiar. Están a cinco centímetros de nosotros/as, pero a una distancia considerable de nuestro cuidado.

Los depredadores no sólo están en la calle, están en cualquier lugar donde se puedan esconder y la red es el mejor lugar.

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