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Madre e hija víctimas de discriminación por pánico de contagio del COVID-19, piden intervención de la CDHEG

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  • La bebe había sido intervenida quirúrgicamente en la CDMX
  • Habitantes de Tecoanapa las humillaron y les prohibieron la entrada a la comunidad, acusaron que estaban contagiadas de Coronavirus

Josefina Aguilar Pastor

SemMéxico. Chilpancingo, Guerrero, 21 de abril de 2020.- Aislada, en un cuarto de hotel, donde fue acogida luego de que haber sido discriminada por los habitantes de la comunidad de Barra de Tecoanapa, que por miedo a contagiarse de coronavirus, la recluyeron en una casa en construcción sin las menores condiciones para tener a su bebe recién operada del corazón, se encuentra la familia Meza Camacho, que pide la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG).

El jueves 16 del mes en curso, a través de redes sociales, la señora Lizeth Ariana Camacho, dio a conocer el acto de discriminación del que fue víctima junto con su esposo Santos Meza Camacho y su bebe Syli de 4 meses de nacida, al llegar a su comunidad de origen Barra de Tecoanapa, en el municipio de Marquelia, ubicado en la región de Costa Chica del Estado de Guerrero.

Llegaban de la Ciudad de México, donde la pequeña Syli, fue intervenida del corazón, nació amoratada, con una malformación en la que la válvula que bombea la sangre estaba muy pequeña, y la que lleva el oxígeno a los pulmones muy grande, recibía demasiado oxígeno, respiraba agitada, y requería una intervención de manera urgente, de no hacerlo, tenía el riesgo de no sobrevivir.

Al llegar a Barra de Tecoanapa, fueron detenidos por los pobladores, quienes al enterarse de que venían de la Ciudad de México, los acusaron de estar contagiados de coronavirus, les impidieron el paso; luego de un par de horas de discusión y ruegos, los lugareños decidieron dejarlos entrar, con la condición de quedarse en cuarentena.

“Nos rechazaron, nos dijeron que no nos podíamos quedar aquí en el pueblo, que nos fuéramos 15 días, que era peligroso porque podíamos contagiar a alguien, nosotros nos negábamos, veníamos de la ciudad de México, veníamos muy gastados, sin recursos y no teníamos a donde irnos, a donde regresarnos”, narra la señora Lizeth Ariana.

Los llevaron a la secundaria del pueblo. Ahí estuvieron desde las 8 de la mañana, hasta cerca de las 12 del día, alrededor de las 10, alguien les llevó poco de comida. En tanto, los pobladores, encabezados por la comisaria Nancy Ventura,  llevaron a cabo una reunión para definir la situación de la familia Meza Camacho.

Decidieron llevarlos a una casa en construcción, los hicieron rodear el pueblo caminando por la playa, a pleno rayo del sol, alrededor de 500 metros. Ella cargando la pañalera con dos botes con leche, otro más con agua y a la bebe, y su esposo con dos grandes maletas.

“Un señor nos iba cuidando a distancia para que no nos fuéramos a ir a la casa de mi abuelita, por la playa, con las maletas pesadas no podíamos ni caminar. La comunitaria estaba parada frente a la casa esperándonos, a un lado vivía una señora, le fueron a decir que se saliera porque llevábamos el virus del coronavirus, la señora cuando íbamos llegando salió corriendo con sus dos niños”, comenta la señora.

Les aseguraron que en la casa, les darían las condiciones para tener ahí a la bebe recién operada. La casa está sin luz, el agua del pozo sucia. Les fueron a dejar dos colchones y algunos trapos que sacaron de la casa que habitan. Ahí estuvieron hasta cerca de las 7 de la noche.

Por la insolación y el polvo, la bebe se puso muy molesta, estuvo llorando casi todo la tarde, la herida se enrojeció, y no podían salir por atención médica.

La propietaria de un hotel local, se condolió de la situación de la señora Lizeth Ariana, su esposo Santos Meza y sus pequeños hijos, Juan Alberto de 7 años, Melvin de 3, y la pequeña Syli de 4 meses de edad que conforman la familia Meza Camacho, fue por ella y la alojó en uno de los cuartos donde se encuentran en este momento.

Ninguna autoridad local, ni los propios lugareños, se ha ocupado de sus situación. Solo la familia que los alojó, les proporciona también los alimentos.

El sábado anterior,  personal del Dif municipal, acudió a visitarlos, les llevó dos despensas, un paquete de pañales y otro más de gasas. Una doctora y una enfermera, revisaron e hicieron curación a la niña, “y se tomaron fotos”. Quedaron de regresar, pero no lo han hecho.

Este lunes, la pequeña Syli, amaneció “más alegre, un poquito más risueña”, luego de varios días de estar molesta, al parecer comienza a recuperarse y eso da aliento a sus padres.

La señora Lizeth, pide la intervención de la Comisión de Derechos Humanos (CDHE), comenta que personal de esa dependencia, acudió a la comunidad pero los lugareños no los dejaron entrar.

Aunque este lunes, reiniciaron las clases vía internet, los pequeños Juan Alberto y Melvin no pudieron hacerlo, en el cuarto en el que están, no tienen televisión mucho menos computadoras. La maestra del kínder mando vía WhatsApp los trabajos que tiene que hacer Melvin, pero no pueden salir por las libretas. Pasan el tiempo, jugando, platicando, esperando que se cumplan los 15 días de cuarenta impuesta por los habitantes de Barra de Tecoanapa.

Esta situación de colocar filtros sanitarios en las entradas de las comunidades, se ha extendido en distintos municipios de Estado de Guerrero, como una forma de autoprotección de sus habitantes.

SEM/ja/IL

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