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Hablemos de violencia sexual en Jalisco

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Columna de Cladem

Lorena Díaz*

SemMéxico, Guadalajara, Jalisco, 29 de junio, 2021.- Hablemos sobre la violencia sexual que vivimos las mujeres  en México y en Jalisco. Si bien día a día ocurren 10 feminicidios en el país, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, situación alarmante y terrible que ha ido en aumento en los últimos años, sigue siendo importante visibilizar y nombrar la situación de los distintos tipos de violencia, en este caso específico la violencia sexual cotidiana que vivimos las mujeres.

Según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la violencia sexual se define como “cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física”; en ésta se encuentra, así como entre otros, el acoso sexual, hostigamiento sexual, violación y abuso sexual; en éste último, Jalisco se posiciona en el tercer lugar con mayor incidencia después del Estado de México y de la Ciudad de México.

En lo que va de enero a abril de este año se encuentran registrados 224 casos de violencia sexual documentados por el Instituto de Información de Estadística y Geográfica de Jalisco, cifra que para el mismo periodo del año 2020 se encontraba en 176 casos. Este comportamiento similar sucede con las otras incidencias nombradas, que como se ya vio van en aumento alarmante este año.

Adicional a ello, tendríamos que considerar los casos de violencia sexual que no son documentados, aquellos que ocurren en espacios públicos y privados: en el transporte, en la escuela, en la oficina del trabajo, en el supermercado o en nuestro hogar. Enunciar en número los casos, es una forma de visibilizar y atender, sin embargo ¿Qué pasa con los casos que no se hablan? ¿Los casos qué no llegan a denuncia?

Todos los días alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo, sufre algún tipo de violencia sexual o física, según la Organización Mundial de la Salud, y como se mencionó anteriormente en Jalisco estos números van en incremento.

En muchos casos no se habla ni se denuncia por distintas razones, hablemos de una de ellas: la violencia sexual cotidiana, aquella que vivimos al subir al transporte público cuando alguien nos repliega sus genitales, cuando caminando por la calle pasa alguien o en casa algún familiar decide tocar sin autorización nuestro cuerpo, por mencionar algunos ejemplos. Pareciera que, porque es común o recurrente, no es alarmante o terrible o indignante, y que sobre todo porque es común que no le suceda nada al agresor, no se habla de ésta y se minimiza. Entonces, por qué tendrían que sufrir las mujeres algún tipo de violencia sexual y encima asumir que no es para tanto cuando los daños psicológicos que causan los distintos tipos de violencia sexual son terribles, tales como depresión, ansiedad, inseguridad, dependencia a alguna sustancia, trastornos alimenticios, insomnio, entre muchos otros.

En los casos de mujeres víctimas de violencia sexual que deciden buscar apoyo psicológico, éstas entran en un proceso de comprender lo vivido, y aprender a vivir con lo sucedido desde las herramientas de su historia y con las que se construyan; sin embargo, no es un proceso corto ni amigable, una cambia, una ya no es la misma, después de vivir algún tipo de violencia sexual algo se rompe y se trasgrede; por otro lado, hay mujeres que cuyo contexto y situación de vida imposibilita hablarlo o atenderlo, en estos casos se tienen menos herramientas para comprenderlo y abordarlo.

Por lo anterior, no podemos asumir que es una exageración el visibilizar las violencias sexuales que vivimos día a día, todas ellas sin excluir o minimizar ¿Por qué tendríamos que dudar de nosotras en lugar de cuestionar a los agresores? Es urgente que como sociedad tengamos una mirada que no esté nublada por la cotidianidad de la violencia sexual con un “siempre es así”; se requiere una mirada integral que pueda abonar a construir una prevención, atención y erradicación de las violencias sexuales que viven mujeres y niñas, desde lo público hasta lo privado, llegando a cada una de las personas que formamos parte de este contexto en Jalisco desde una postura activa.

En el caso de la violencia sexual que vivimos las mujeres, se puede comenzar a accionar desde lo personal en distintas formas, levantando la voz cuando veamos que algo está pasando, creyéndoles a las víctimas, visibilizando a los agresores, informándonos, importándonos lo que sucede.

Que la empatía y preocupación por la otra persona sea nuestra cotidianidad, que lo común sea que nos preocupe lo que pasa a nuestro alrededor, que nos importe ser parte de la solución y que nos importe la otra persona.

*Mtra. En Psicoterapia Interdisciplinar

lorediazorozco@hotmail.es

Colaboradora de Cladem Jalisco

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