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Habría que cuestionarnos ¿En verdad el Tren Maya trae desarrollo? ¿Qué es desarrollo? ¿Qué pasa con las mujeres y hombres mayas?

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  • Tren Maya cambia la anatomía del sureste mexicano
  • Afectaciones Ambientales, a la riqueza arqueológica y a la tierra y el territorio indígena

Sara Lovera

SemMéxico/Agencias, Sureste Mexicano, 12 de julio del 2022.- El primero de octubre del 2020, durante el “Primer foro de Mujeres en Defensa de la Vida y Territorio” en la Península de Yucatán, donde asistieron  mujeres de todo el país, se analizaron las consecuencias de la construcción del megaproyecto. Ellas alzaron la voz, antes que nadie y denunciaron la falsedad de las supuestas consultas.

Durante su análisis, mismo que se ha reiterado en casi año y medio, advirtieron que el sureste mexicano necesita inversión y no un tren. Además, dijeron, que nadie les comprará su dignidad, al señalar los efectos funestos  que para ellas  tendría la construcción del Tren Maya, megaproyecto estrella de López Obrador. 0

También, adelantadas en el tiempo, señalaron que habría que defender a los pueblos indígenas, derechos de las mujeres y del territorio, y calificaron esa construcción, como uno de los mega-proyectos estrella de la 4T. Convocadas por “Siempre Unidas Muchuuk balo´on A. C.” Y el tiempo les dio la razón. Durante meses se discuten los efectos contrarios al desarrollo de esta construcción.

Un año y medio después de esa reunión, ahora acerca de la tierra y el territorio; se disputan los hallazgos arqueológicos, los daños ambientales, las concesiones a consorcios fuera de las reglas transparentes. Temas  que han causado interés, hasta en los medios de comunicación chinos. No obstante, desde la Presidencia de la República, ayer mismo -11 de julio-  el Gobierno mexicano reconoció el hallazgo de más de medio millón de objetos patrimoniales en medio de la construcción del Tren Maya. Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), detalló que la mayor cantidad de objetos recuperados, hasta el 10 de julio, son 489 mil 67 fragmentos de cerámica, de las que se podrán “encontrar temporalidades, relaciones culturales, frecuencias estilísticas”, y reconoció que no se debería continuar la construcción ante este hallazgo.

El arquitecto Octavio del Río, espeleólogo con especialidad en arqueología subacuática por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en entrevista, habló sobre que el Tren Maya afectaría vestigios arqueológicos. Ante las diversas polémicas que se han generado por la construcción del tren, el especialista en el tema, aseguró que además de la naturaleza, también se podría perder parte de la historia de México. «Los cenotes aquí en la Riviera Maya, conectan a una serie de terrenos subacuáticos».

Ante ello, reveló que «en la actualidad se conoce 58 sitios con restos arqueológicos y esto ha sido un trabajo de aproximadamente 40 años», asimismo, agregó que los hallazgos bajo el agua son más complicados.  «No es lo mismo estar en superficie para hacer un registro que el sumergirse para detectar hallazgos».

Por ello, consideró que «la obra del Tren Maya pone en riesgo todo esto», agregó que «llevamos tres décadas de investigación en estos lugares», por lo que es imposible dar con más hallazgos arqueológicos en un tiempo determinado o en menos de un año. Estas declaraciones forman parte de una recopilación de información y artículos inquietantes sobre que la Construcción del Tren Maya.

Síntesis del Proyecto

Un artículo publicado en la plataforma informativa Diálogo Chino, elaborado desde Escárcega, Campeche, dice que ésta es una ciudad mexicana de casi 60 mil habitantes en el sudoriental estado de Campeche, que integra la ruta del Tren Maya (TM), el megaproyecto más ambicioso del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. El tren pasará por la avenida principal de la ciudad, a pocos metros del Palacio Municipal, una calle llena de ruido del tráfico y de comercios.

Esta ciudad de la península de Yucatán, debe su nombre al ferrocarril, pues albergó desde los años 30 del siglo pasado una estación de tren, bautizada en homenaje a Francisco Escárcega, jefe de las obras ferroviarias en el sureste mexicano. Ahora, más de nueve décadas después, los habitantes de Escárcega tienen la esperanza de que el ferrocarril, a cargo del gubernamental Fondo Nacional de Turismo (FONATUR), deje beneficios al sitio.

El Tren Maya

Lanzado en 2018 como un proyecto emblemático del presidente de México, AMLO como se le conoce localmente, el Tren Maya tiene previsto recorrer 1500 kilómetros en la península de Yucatán, con el objetivo de conectar los destinos turísticos del sureste del país. Su finalización está prevista para finales del 2023.

“Esperamos que traiga empleos y turistas, que la gente venga a visitar”, dice a Diálogo Chino Betsy Rodríguez, empleada de una tienda.

Pero la obra encierra una paradoja, pues mientras el gobierno promete turismo sostenible en otras áreas de la región, amenaza los propios imanes de ese flujo, como los cenotes, las cuevas y todo el bioma.

Según fuentes oficiales, el Tren Maya tendrá 21 estaciones y 14 paraderos a lo largo de unos 1500 kilómetros. Pasará por 78 municipios de los estados del sur y el sureste del país: Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tabasco y Yucatán, los tres primeros en la península de Yucatán, con uno de los ecosistemas mexicanos más importantes y frágiles, y que en total acogen a 11,1 millones de habitantes.

Su locomotora trasladará a miles de turistas y llevarán carga de soja transgénica, aceite de palma y carne de cerdo, grandes actividades agropecuarias en la región.

Un proyecto de interés mundial

A los antiguos rieles del tren ya los despojaron de su esqueleto metálico y ahora duermen en un poblado cercano, como comprobó Diálogo Chino en un recorrido por la ruta. Una valla de alambre, de corta estatura, separa la ruta de la calle aledaña, flanqueada de casas vacías.

En entrevista para SemMéxico, el investigador y académico del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Rodrigo Medellín, alertó sobre el riesgo que supone el Tren Maya para la mayor población de jaguares que existe en el país, especialmente en los tramos 5, 6 y 7, que recorren Campeche y Quintana Roo.

Según El Economista, durante una rueda de prensa virtual convocada por la organización S.O.S Cenotes, el experto aseguró que un muestreo realizado en el 2010 arrojó que sobrevivían en ese entonces alrededor de 2,097 ejemplares, 10 años después ese mismo muestreo, arrojó una cantidad exactamente igual a la registrada una década antes. “Esto es evidencia de que aún se puede salvar a la especie, si se conserva el ecosistema”. Además, alertó sobre el riesgo para el volcán de murciélagos que se encuentra en Campeche, donde también pasará muy cerca la vía del tren.

El investigador recordó que desde el 2020 fue buscado por gente del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), solicitándole apoyar el tren públicamente, pero él les pidió conocer el plan maestro y el proyecto. Durante su exposición compartió un video en el que se aprecia que la brecha de 60 metros de ancho que se abrió hace dos meses para darle paso al Tramo 5 sur del Tren Maya, en la zona selvática al poniente de Playa del Carmen, destruyó lo que era un sitio arqueológico maya, del que hasta el momento FONATUR no ha dado ninguna explicación.

Las inversiones ocultas

En el 2020, FONATUR asignó la construcción del Tramo 1 a un consorcio integrado por la portuguesa Mota-Engil México, China Communications Construction Company (CCCC), que posee una participación del 30 por ciento en la empresa portuguesa; y los mexicanos Grupo Cosh, Eyasa y Gavil Ingeniería que invertirá más 630 millones de dólares.

El Tramo 1, de los siete que componen el proyecto, partirá del municipio de Palenque (Chiapas), seguirá a Boca del Cerro y El Triunfo, en el vecino Tabasco, para arribar a Escárcega, en Campeche, a lo largo de 227 kilómetros. La ruta tendrá paradas en Candelaria (Campeche) y Tenosique (Tabasco).

En la construcción también está involucrada Angang Group, con sede en la provincia de Hunan –en el centro de China–, que provee de rieles a los tramos 2 y 4. Mientras, la estadounidense Steel Dynamics abastece al Tramo 1 y la japonesa Sumitomo, a los 3 y 5.

Para Sergio Prieto, académico del público Colegio de la Frontera Sur, el ferrocarril busca la reconfiguración del territorio, con pugnas entre lo público, lo colectivo y lo privado, basada en la llegada de población extrarregional y una nueva idea de desarrollo socioeconómico, cimentada en el turismo y la creación de empleos.

“Se promueve la idea de que no es una obra extractivista (de recursos naturales), que no daña el ambiente. Pero no es solo un tren, ni es maya. Es un gran proyecto regional que incorpora otras iniciativas”, señala Prieto.

El Tren Maya implica efectos ambientales, culturales, económicos, sociales y territoriales. El Tramo 1 alberga dos zonas de alto impacto ecológico, por la presencia de selva y ríos en Chiapas y Tabasco. Las consecuencias ecológicas han suscitado protestas de organizaciones ambientales en todo el país, que han recibido el apoyo de cantantes y figuras del espectáculo, y han generado un enfrentamiento directo con López Obrador.

En medio de la selva, la vía es una marca a hierro candente sobre el territorio que ha concitado simpatía y rechazo, según crean en los beneficios futuros –que como todo mañana, es hipotético– y los impactos tangibles, más ciertos.

Obras a contrarreloj

A pesar de la improvisación, las prisas y la obstinación presidencial, las obras van retrasadas, como constató Diálogo Chino.

La construcción del Tramo 1, que arrancó en el 2020, inició sin estudios ni permiso ambiental. No obstante, las vicisitudes y las denuncias de grupos ambientalistas de daños al ecosistema, López Obrador ha prometido que el tren completo pitará en diciembre del 2023, contra viento y marea.

Obra en el tramo 1 de la ruta del Tren Maya. Foto: Emilio Godoy

A lo largo del Tramo 1, los constructores ya retiraron los rieles del antiguo tendido, abren el trazo, edifican puentes vehiculares y levantan las estaciones.

Las brigadas trabajan las 24 horas en dos turnos, a veces incluso domingos, y ahora enfrentan las tareas más complejas, como instalar el nuevo tendido, la construcción de la infraestructura inmobiliaria, la colocación de los trenes y la habilitación de los sistemas electrónicos.

En su evaluación de la cuenta pública 2020, la oficial Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la contraloría Nacional, ya había advertido del rezago, pues el megaproyecto reportó un avance de una quinta parte respecto al plan del 2019 y 2020 debido a rediseño del recorrido, demora en obtención de derechos de vía de paso y en el retiro del tendido existente, que FONATUR achaca a la pandemia.

En una solicitud de información pública, FONATUR respondió a Diálogo Chino que las obras de la ruta Palenque-Escárcega tienen un avance del 21 por ciento, mientras que la dependencia reportó un avance de 14 por ciento en la ruta Escárcega-Calkiní (también en Campeche). En un año y medio, las obras deben estar finalizadas.

Además, la ASF evidenció el aumento del costo de 7,320 millones de dólares en el 2019 a 8,830 millones al año siguiente, con la falta de explicación del gasto por al menos 13 millones.

En Palenque, una zona de fuerte influencia de López Obrador por la presencia de su finca “La Chingada”, la construcción está a un nivel similar a la de Escárcega. En el barrio Pakal-na, en Palenque, la ruta discurre en paralelo a la carretera, entre vías secundarias y selva baja, en las proximidades del antiguo aeropuerto.

“El gobierno decía que solo era la rehabilitación (de la vía) y se puede constatar que no es así. Hay una diferencia enorme, porque el impacto es mucho más fuerte, porque hay que excavar de nuevo, remover tierra, flora y están los efectos sobre la fauna”, señala Elisa Cruz, académica de la pública Universidad Autónoma de Chiapas, a Diálogo Chino.

El estudio del 2021 “Impacto de las vías de comunicación sobre la fauna silvestre en áreas protegidas. Estudios de caso para el sureste de México”, elaborado por investigadores de Ecosur, concluyó en que el Tren Maya exacerbará la fragmentación y el deterioro de la calidad del hábitat en un periodo de solo 10 años.

El reporte citado indica que el tren “tendrá una repercusión ambiental mayor que la causada por la red de carreteras de la región”, con un efecto “negativo”, “directo”, de “magnitud alta” y cuya superficie afectada “de forma irreversible” representa 15 por ciento de las 25 000 hectáreas perdidas por la construcción de carreteras en dos siglos.

La pérdida de hábitats, provocada por la operación del ferrocarril, puede incrementar significativamente durante la primera década de funcionamiento por el hipotético fomento a la agricultura y ganadería debido a la baja de costos de transporte.

El camino es preparado para la colocación de la nueva vía del Tren Maya, cerca de Palenque. Foto: Emilio Godoy

Favorece a los de siempre, los ricos

Para el recorrido de unos 600 kilómetros entre Palenque e Izamal (Yucatán), FONATUR solicitó a la autoridad ambiental el permiso para talar más de 800 hectáreas. En total, el Tren Maya demanda 1,681 hectáreas, que implican el corte de 30 000 árboles, según el estudio original de impacto ambiental.

El gobierno mexicano asegura que no daña el ambiente y, por lo contrario, trabaja en su mejoramiento. FONATUR arguye que el programa Sembrando Vida, que paga cada mes unos 250 dólares a sus beneficiarios por sembrar árboles frutales y maderables, ya cubre 19 mil 707 hectáreas en Palenque y La Libertad, un municipio vecino. A lo largo del Tren Maya, ese plan se extiende por 142 mil 852 hectáreas.

Para Prieto, el tren puede dejar enormes beneficios económicos. “Pero va a favorecer a los ya favorecidos, como la industria turística, la inmobiliaria. Se dan concesiones de grandes extensiones territoriales al capital privado para que exploten los recursos. Va a salpicar a quienes se suban al tren, pero hay que ver más allá del corto plazo”, alerta el especialista.

Cruz insiste en la divulgación de todos los estudios oficiales sobre el Tren Maya. “Siempre nos hemos opuesto a las malas prácticas. Y ahora nuestra posición es más insistente, porque queremos un cambio”, argumenta.

12 de julio dice el Gobierno

El Gobierno mexicano anunció el hallazgo de más de medio millón de objetos patrimoniales en medio de la construcción del Tren Maya, obra emblemática del presidente Andrés Manuel López Obrador para la zona sureste del país.

Diego Prieto, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), detalló que la mayor cantidad de objetos recuperados, hasta el 10 de julio, son 489 mil 067 fragmentos de cerámica, de las que se podrán “encontrar temporalidades, relaciones culturales, frecuencias estilísticas”.

Además, en la rueda de prensa diaria del Palacio Nacional, Prieto precisó que se han registrado y preservado 24 mil 067 bienes inmuebles como cimientos con núcleo, albarradas (paredes de piedra seca), basamentos, nivelaciones, entre otros.

El titular del INAH apuntó que se hallaron otros mil 345 objetos arqueológicos también identificados como bienes inmuebles semicompletos, como metates, piezas de cerámica, esculturas en piedra u otros artefactos que se utilizaban en las antiguas civilizaciones mayas.

También se informó sobre 380 vasijas completas en proceso de análisis y restauración y 775 rasgos naturales asociados al contexto arqueológico alrededor de la construcción del Tren Maya como cuevas, pozos o cenotes.

Igualmente, Prieto detalló que se encontraron 384 enterramientos humanos, hallazgos que se dieron en entierros de superficie, en cavernas y cuevas sumergidas.

El presidente López Obrador afirmó que “es muy importante el rescatar y mejorar las antiguas ciudades mayas, que son joyas artísticas culturales”, para que “los visitantes nacionales y extranjeros puedan admirar la belleza, el esplendor artístico cultural de toda la región”.

Las mujeres

Las mujeres indígenas, desde ese octubre del 2020 tenían como objetivo no solo generar mayor difusión sobre las problemáticas que implica la construcción del Tren, sino emprender un análisis desde la perspectiva feminista en el que se plantee repensar lo que la sociedad y las comunidades indígenas entienden por “desarrollo” frente al discurso capitalista con el que el Gobierno Federal ha ido vendiendo la idea para que socialmente sea aceptado este devastador proyecto.

Durante el foro se tuvo la participación de tres especialistas en temas ambientales, de biodiversidad y jurídicos que han tenido una destacada participación en la Defensa de comunidades indígenas contra el Tren Maya: Fernanda Lases Hernández, Sandra Ortíz Amador y Lizbeth Lugo Hernández, como panelistas, también participaron mujeres activistas y defensoras que forman parte de las comunidades en las que este proyecto está siendo implantando.

Una de las distintas denuncias que se expusieron, ha sido la falta de legitimidad y honestidad, pero mucha alevosía con la que se realizó la famosa consulta en torno a la aceptación o rechazo de la construcción del Tren, ya que expresan que existe una enorme falta de comunicación e información por parte del gobierno hacia los pobladores y por ende el desconocimiento del impacto y los alcances que implica construirle. Denunciaron, además, que la violencia de género ha estado siempre presente y claramente se percibe desde la organización política de sus comunidades, al ser hombres los que mayoritariamente encabezan la representación de sus ejidos; mismos, que toman las decisiones sin previa consulta o apertura a las mujeres indígenas.

Ante la falta de información y ante el empobrecimiento es, que tanto el gobierno como los líderes de las comunidades se aprovechan de la población para vender la idea de que el Tren Maya traerá progreso a sus comunidades, cuando en realidad se trata de un proyecto neoliberal de reordenamiento territorial y antropocéntrico que claramente obedece a la mercantilización que atenta entre muchas otras cosas, contra la cultura, la autonomía de los pueblos, conocimiento ancestral y patrimonio biocultural.

Las mujeres mayas no piden un Tren, exigen inversión en infraestructura, acceso a la educación y acceso a la salud principalmente porque tienen hospitales, pero no cuentan con equipos médicos suficientes ni medicamentos.

Dulce Pat, joven miembro de la Coordinadora de Mujeres Mayas de Quintana Roo (CONMAYA) mencionó que los padres ven esto como una opción de trabajo, pero no cuestionan qué tipo de trabajo y bajo qué condiciones, haciendo alusión a la precarización laboral que se sufre de manera general, pero que se agudiza aún más por la desigualdad y discriminación hacia los pueblos y comunidades indígenas. Dulce, también compartió la experiencia de indignación que tuvo durante la participación en una de las mesas de trabajo organizadas por la ONU en torno al tema, en la que las autoridades de gobierno les preguntaron: ¿Ustedes como mayas qué le pueden ofrecer al tren? Cuestionamiento que deja muy claro la manera en que el Gobierno Federal les ve como una oportunidad de inversión, no solamente de sus tierras sino de la cultura en sí misma, considerando esta, como atracción turística en potencia. Es ahí donde se invita a que todas y todos reflexionemos sobre el valor y respeto que gracias al capitalismo hemos perdido a la humanidad, a nuestro origen, a la cultura, naturaleza, historia, tradiciones ancestrales, a la vida.

Habría que cuestionarnos ¿En verdad el Tren Maya trae desarrollo? ¿Qué es desarrollo? ¿Qué pasa con las comunidades indígenas y su profunda conexión con el entorno? ¿Qué pasa con las mujeres y hombres mayas?

SEM/MG

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