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Hallazgos| Mirada guerrillera

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Por Rocío Fiallega

SemMéxico, Cd. de México, 17 de octubre, 2021.- Mirna Paiz se decidió a escribir su testimonio como guerrillera y contarnos cómo compartió “toda la grandeza de la lucha en la sierra”, de ahí nació “Rosa María o la mujer en la guerrilla”, que podemos leerlo editado por Gabriela Vázquez, caminando del brazo de dos textos que nos contextualizan la experiencia de esta guatemalteca, unida en convicciones a sus hermanas Nora y Clemencia.

En siete relatos tenemos en nuestras manos un caleidoscopio de la experiencia de la guerrilla vivida por esta joven urbana que se une a la lucha y se decide a transitar los caminos de transformación social, pero también la del combate para hacer entender al propio grupo la igualdad de hombres y mujeres, entre mayo de 1965 y julio de 1966.

Rosa-Mirna nos narra las primeras semanas de adaptación no solamente ante la vida a la intemperie, “porque la montaña no es cosa de broma” sino la percepción de sus compañeros sobre las tareas que deberían ser asignadas a cada cual, hasta que se llega a un común acuerdo para la división de actividades entre todos los integrantes de este grupo insurgente.

También nos narra la mirada de las campesinas que al ver a mujeres como integrantes de la guerrilla les quieren dar algún pan de más, para que su estancia sea menos dura, pero precisamente ella les aclara que, así como ellas, todos sus compañeros necesitan el apoyo.

La disciplina, la valentía y la solidaridad, se enfrentan también al viento nocturno que agrieta la piel, endureciendo el cuerpo y la voluntad, con la ropa que se convierte en una segunda piel; realizando los cursos y las prácticas se conjugaban con la labor ideológica y política, siempre en la resistencia.

También conocemos las tácticas para el reclutamiento del campesinado, su posible deserción, la propaganda armada, la superación de vicisitudes, ampliar el radio de acción y mantener la disciplina; escuchar los testimonios del campesinado luego del paso represivo del ejército, así como sumar adeptos que incluso le encontraron un sentido de utilidad a su vida al participar con la guerrilla.

Mirna-Rosa escribe estos relatos luego de salir del encarcelamiento y del nacimiento de su primer hijo, en 1969, y hoy constituye un relato autobiográfico lleno de vitalidad.

Los textos que acompañan el testimonio de Rosa María-Mirna Paiz, están a cargo de la editora Gabriela Vázquez Olivera y Yosahandi Navarrete Quan.

La primera explica el contexto de la dictadura en Guatemala y el surgimiento de la resistencia revolucionaria y popular, en particular el surgimiento del Frente Guerrillero Edgar Ibarra, al que pertenecía Rosa María, así como la detención en México de esta guerrillera, su paso por Cuba y vuelta a Guatemala.

La segunda refiere la trascendencia del testimonio de Mirna Paiz al realizar “un relato colectivo a una sola voz”, aunque dejando hilos sueltos en sus relatos, destacando que estas memorias de la guerrillera se quedan con un final abierto, pues al momento de su escritura aún no se definía el destino del pueblo guatemalteco.

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