Internacional

Hebra: Gaby Carnero y Laura Samada reciclan y crean

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  • Desarrollan productos cubanos con materiales locales
  • La pandemia cambió la vida de muchas personas

Lisandra Fariñas

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 10 de enero, 2022.- A sus 26 años de edad, Gabriela Carnero Díaz y Laura Samada Rojas han encontrado un camino que las inspira, las reta, las entusiasma y les ha permitido realizar viejos sueños: un emprendimiento que lleva por nombre Hebra.


Desde que estudiaban diseño industrial en el Instituto Superior de Diseño (ISDi), tenían cierta inclinación por la creación de productos para satisfacer las necesidades del hogar cubano, lo cual las llevó a investigar mucho sobre esta línea y la casi inexistencia de artículos de factura nacional que suplieran algunas demandas.


«Nuestra línea de investigación se basaba en encontrar materias primas en nuestro contexto que nos permitieran desarrollar productos cubanos con materiales locales, sin necesidad de importarlos», recuerda a SEMlac Samada Rojas, quien añade que la pandemia de covid-19 fue un punto de giro para esos propósitos.


El confinamiento obligatorio y el sistema de teletrabajo que adoptaron muchos centros laborales, incluido el de ellas, les permitieron dedicarle más tiempo a la investigación, estudiar muchísimas técnicas y materiales, hasta enfocarse en un proyecto propio que diera vida a sus aspiraciones.


«En ese tiempo confeccionamos productos de cerámica, tela y soga. También investigamos materiales naturales como lufa, hojas de maíz, troncos y ramas de árboles», dijo Laura. Sin embargo, fue otro material el que definió lo que harían en el futuro.


«En los primeros meses de pandemia sucedió algo que nos cambió la vida. Muchas personas emplearon esa etapa en proyectos personales, para comenzar a hacer ejercicios o arreglar la casa, y así fue que un día la mamá de Gaby (Gabriela), haciendo la limpieza profunda que normalmente se posterga, sacó cajas y cajas de papeles para desechar», relató.


«Hay que hacer algo con ese papel, no se puede botar», pensó en ese momento Gabriela Carnero Díaz y, en la búsqueda de una solución, encontraron una técnica llamada mimbre falso, que emplea la misma forma de tejido que el mimbre o el ratán, pero usando papel.


«En nuestro caso, el papel es totalmente reciclado. Nos gusta saber que podemos diseñar y producir a partir de materiales reciclados que sean amigables con el medio ambiente y darles una segunda vida», agregó Gaby.


Pero llegar a la fórmula precisa que aporta durabilidad y resistencia a la humedad no fue algo sencillo. Les tomó todo un año de estudios y pruebas con distintos materiales, diferentes formas de cortar el papel y diversos acabados, e incluso pasaron un curso online gratuito ¡en ruso!; todo para llegar a lo que hoy es Hebra.


Carteras, organizadores, artículos para decoración del hogar y otros pedidos cobran vida desde los diseños de Gaby y Laura, confeccionados completamente a mano, con materiales naturales y reciclados.


«Encontramos un valor increíble en los productos hechos a mano», acotó Samada Rojas. «Cada pieza es única y tiene cierto grado de imperfección que la hace diferente y preciosa. Detrás de cada una hay tiempo, dedicación, entrega y abundante amor. Trabajamos muchísimas horas para que el resultado sea óptimo y satisfacer las expectativas».


Con esa visión, más que una cesta, cartera u organizador, lo que entregan a sus clientes es una obra hecha con cariño y trabajo. «Es muy hermoso cuando recibimos mensajes de felicidad de las personas que solicitan el trabajo de Hebra. Nos hace sentir completas y es cuando realmente el trabajo está terminado», afirmó la joven diseñadora.


Cada pieza nueva las llena de amor. Así lo confiesan en su perfil de Instagram, donde a través de @hebra-hogar comparten elementos del proceso creativo y productos nuevos, lo cual les sirve además como promoción.


Sus artículos también pueden encontrarse en la tienda Matty Habana, en La Habana Vieja; en Casa 5ta, en el municipio capitalino Playa y, próximamente, en Tarecolandia. Todo este viaje es una experiencia que asumen como un desafío, pero a la vez les resulta gratificante.


Según cuenta a SEMlac Carnero Díaz, ha sido un reto sacar adelante su emprendimiento en medio de la pandemia y de los cambios económicos que se implementan en el país, que incluyeron varias medidas en 2021 como la reunificación monetaria, la reducción de importaciones y el racionamiento de varios productos, en medio de una inflación monetaria que se hace sentir en el poder adquisitivo y el consumo.


No obstante, valoran el hecho de sentirse motivadas, productivas y en constante proceso creativo.


«Ha sido muy bueno e importante para asumir positivamente y con energías estos momentos tan tensos y tristes que hemos vivido en los meses de pandemia, endurecidos además por el cierre de fronteras, la ausencia de turismo y el recrudecimiento del bloqueo económico y comercial impuesto por los Estados Unidos», precisó.


El apoyo familiar ha sido fundamental en esta etapa, sostuvo. Cada miembro ayuda con ideas, conocimientos de contabilidad, dirección de empresa, ventas, marketing y en todo lo que pueden aportar.


Las amistades también han sido un eslabón importantísimo desde la creación de Hebra, añadió. «En medio de un aislamiento social casi total, hemos logrado crear un pequeño equipo de trabajo muy unido y comprometido. Ha sido un proceso de aprendizaje interminable para todos».


Para las jóvenes emprendedoras, otro aspecto positivo es que no han sido las únicas en desarrollar sus potencialidades en esta etapa, que posibilitó el surgimiento de numerosos negocios, sobre todo dirigidos por mujeres.


«La forma en que colaboran, la admiración que sienten unas por otras, sin competencia, ha hecho que sea muy gratificante haber conocido este mundo», apuntó Laura.


«En esta etapa hemos aprendido a comunicarnos de la mejor manera, a usar las redes sociales, a establecer precios de nuestros productos. Hemos comenzado la venta varias tiendas físicas. Todas han sido metas importantes que queremos seguir mejorando», explicó Carnero Díaz.


El deseo es crecer, agregó, aumentar la tipología de productos, emplear otros materiales, ofertar diseño cubano, de producción nacional, con materiales locales que puedan satisfacer necesidades de la sociedad.


«Aspiramos a tener una tienda propia que sea, además, un espacio de encuentro para las personas, pero también para otros emprendimientos», afirmó Gaby.

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