Internacional

Iom Kipur y las lecciones del 11 de septiembre

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  • Si no aprendimos nada más de esta tragedia, por lo menos debemos aprender que la vida es breve y que no hay tiempo para odiar .

Por Rav Benjamín Blech

SemMéxico/aish Latino. 11 de septiembre 2021.- Aquellos que lo presenciaron nunca lo olvidarán. Fue un momento de transformación, para los Estados Unidos, para el mundo y para cada uno de forma personal.

El vigésimo aniversario de este evento histórico cae en Shabat Shuvá, el Shabat entre Rosh Hashaná y Iom Kipur, durante los diez días de arrepentimiento. Es el día en el cual más debemos prepararnos para Iom Kipur, el ‘Día del Perdón’, para definir el significado espiritual de nuestra vida, así como nuestro rol histórico en el perfeccionamiento del universo de Dios.

Hasta el año 2001, los norteamericanos de forma personal se sentían lejos de la guerra. La guerra era algo que ocurría del otro lado del océano, cruzando el Atlántico o el Pacífico. Estábamos protegidos por la distancia.

El atentado del 11 de septiembre nos hizo comprender que no somos una isla protegida del mal del terrorismo ni de los horrores del conflicto.

El atentado del 11 de septiembre nos hizo comprender que no somos una isla protegida del mal del terrorismo ni de los horrores del conflicto.

Tal como los últimos dos años nos hicieron reconocer que una pandemia no respeta fronteras nacionales, lo que ocurrió con el World Trade Center corroboró que todos somos posibles víctimas del terrorismo. Cerrar los ojos ante el terrorismo internacional es invitar su presencia a nuestras costas en un futuro no lejano, porque nuestros enemigos notan rápidamente que no tenemos la voluntad de luchar contra aquellos que quieren destruirnos.

Las palabras de la liturgia de Iom Kipur, «quien vivirá y quien morirá», se aplican incluso a los norteamericanos que erróneamente creyeron la tranquilizadora canción de cuna que dice que «eso nunca ocurrirá aquí».

Nunca más

Inmediatamente después del 11 de septiembre, se utilizó con frecuencia el mantra de «Nunca más» del Holocausto para expresar nuestro duradero compromiso a erradicar el terrorismo. El Museo y Memorial del 11/9 se autoproclamó como «la principal institución del país preocupada por explorar el 11/9, documentar su impacto y examinar su continua importancia». No pasó mucho tiempo antes de que las aspiraciones se redujeran o disminuyeran. Una exposición itinerante que había sido planeada para mantener vivo el recuerdo del 11 de septiembre en todo el país, fue reemplazada por lo que el New York Times describió como «carteles descargables» a disposición de las bibliotecas que los soliciten. El museo prácticamente no recibe fondos públicos. La ceremonia conmemorativa anual fue reducida y limitada a las familias de los muertos, ignorando a los bomberos, la policía y los médicos que arriesgaron sus vidas ese día.

Originalmente llamada la «Torre de la Libertad», la construcción que reemplaza al destruido World Trade Center volvió a ser nombrada One World Trade Center, porque la palabra «libertad» puede ser un centro de atracción para los terroristas. La promesa y el firme compromiso de «nunca más» quedarnos callados ante el terrorismo parece nada más que una broma espantosa visto desde la perspectiva de la indiferencia internacional frente a la incapacidad mundial de actuar contra los desenfrenados y alentados actos de terrorismo nacional.

«Nunca más» como un eslogan posterior al 11 de septiembre, sólo puede tener significado si realmente tenemos la intención de cumplirlo, y la realidad de estos últimos 20 años deja claro que todavía no hemos tomado estas palabras seriamente, no con respecto al estallido mundial de antisemitismo ni con respecto a las continuas amenazas terroristas antinorteamericanas.

Las lecciones importantes

No sabemos quién escribió el siguiente mensaje después del 11 de septiembre. Sigue siendo uno de los resúmenes más bellos y sucintos de la lección vital que debemos aprender de un evento que tiene la fuerza de alterar nuestras vidas; un mensaje que este año hace eco en el día de Shabat Shuvá que coincide con el aniversario número veinte del atentado del 11 de septiembre.

«En este día… 246 personas se fueron a dormir preparándose para sus vuelos a la mañana siguiente. 2.606 personas se fueron a dortmir preparándose para ir a trabajar a la mañana. 343 bomberos se fueron a dormir preparándose para su guardia de la mañana. 60 oficiales de policía se fueron a dormir preparándose para una patrulla matutina. 8 paramédicos se fueron a dormir preparándose para su turno matutino. Ninguno de ellos llegó más allá de las 10 de la mañana del 11 de septiembre del 2001. En un solo instante la vida puede no volver a ser lo mismo. Hoy, y esta noche, ahora que vives y disfrutas cada vez que respiras, antes de irte a dormir preparándote para tu vida mañana, besa a quienes amas, abrázalos un poco más fuerte, y nunca des por sentado ni un segundo de tu vida».

Sandy Dahl, la esposa de Jason Dahl, el piloto del vuelo 93, lo convirtió en su plegaria personal: «Si no aprendimos nada más de esta tragedia, por lo menos debemos aprender que la vida es breve y que no hay tiempo para odiar».

Así también un sobreviviente del 11 de septiembre nos suplica que recordemos «que la vida es pasajera, temporal e incierta. Por lo tanto, debemos aprovechar cada momento y nutrirlo con afecto, ternura, belleza, creatividad y risa».

Estas son algunas de las razones que necesitamos recordar. Recemos pidiendo que a través del recuerdo podamos convertir un día trágico en un mensaje profético que nos dé la sabiduría de acercar la llegada de un día de paz, amor y entendimiento universal.

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