Internacional

Irán: mujeres y ajedrez

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Shohreh Bayat sin hiyab arbitrando el Campeonato femenino en 2020 en Shangái.

Las prohibiciones y la persecución las hicieron huir

 Jesús Cabaleiro Larrán

SemMéxico/PeriodistasenEspañol, Madrid, 22 de octubre, 2022.- Las protestas masivas en Irán provocadas por la muerte de la joven de origen kurdo Mahsa Amini, de veintidós años (su nombre kurdo era Jina), prosiguen. Ella murió después de ser arrestada por la llamada policía de la moral en Teherán, aparentemente porque se consideró que al llevar mal colocado el hiyab (pañuelo que cubre la cabeza) había violado las estrictas reglas del país que rigen la vestimenta.

Se calcula que dese el inicio de las protestas hace un mes han muerto 215 personas en diferentes ciudades iraníes, entre ellas veintisiete niños, según Irán Human Rights con sede en Noruega.

Entre las numerosas mujeres que huyeron del régimen iraní debido a sus ataques a los derechos humanos y la obligatoriedad del uso del hiyab se encuentran destacadas ajedrecistas.

Pero antes conviene recordar que la Federación Internacional de Ajedrez, FIDE, llevó de forma polémica un campeonato femenino a Irán en 2017, donde el uso del hiyab era obligatorio, lo que conllevó el boicot de numerosas jugadoras viendo incrementada la polémica al llevar el posterior Campeonato de Rápidas y Relámpago a Arabia Saudí.

Entonces, el hoy directivo de FIDE Emil Sutovsky señaló: “Es el primer campeonato mundial femenino con tantas clasificadas que deciden no participar. Aquí hay una importante lección para aprender. Los campeonatos del mundo de mujeres deben ser en un lugar conveniente para todos, sin restricciones ni violaciones de derechos humanos».

Tampoco hay que olvidar manifestaciones de entonces como la de la mejor jugadora femenina, la mediática Susan Polgar, que apoyó el uso del hiyab: «Me gusta mostrar mi respeto por el estilo tradicional de su vestimenta, nadie me pidió que lo hiciera, solo lo hice. Personalmente no tengo problema en llevar un pañuelo en la cabeza». Es más, en su cuenta en la red social Twitter bloqueó a más de mil seguidores que la acusaban de no defender los derechos de las mujeres.

Por supuesto, no olvidemos tampoco al actual presidente de la federación española (FEDA), Javier Ochoa de Echagüen, quien declaró sobre el campeonato celebrado en Irán: «Fue un éxito y las jugadoras alabaron la organización, sin que hubiera ninguna queja; todas aceptaron el hiyab».

Curiosamente, por un lado, no fue ninguna jugadora española entonces a Irán y por otro, la ajedrecista Sabrina Vega fue galardonada en marzo de 2019 con el Premio Infanta Sofía que otorga el Consejo Superior de Deportes (CSD) «a un acto relevante de nobleza o juego limpio, o que ayude a erradicar la violencia en el deporte», debido a su renuncia a participar en Arabia Saudí por la obligatoriedad del hiyab.

Pero volviendo a la situación actual de las protestas, en el exilio, la árbitra internacional de ajedrez Shohreh Bayat, de 35 años, residente en Londres, instó a la comunidad internacional a actuar: «esto ya no es una protesta, es una revolución. Es muy importante para el mundo estar en el lado correcto de la historia. Estamos luchando por la libertad, por los derechos humanos y las mujeres».

Dorsa Derakhshani ante el tablero

Bayat huyó al Reino Unido y solicitó asilo en 2020 después de que un funcionario iraní la acusara de no usar correctamente el velo en el Campeonato mundial femenino disputado en Shanghái, por lo que podría ir a prisión si regresaba a su país y no se disculpaba por su gesto. Además, formaba parte de la directiva de la federación iraní de ajedrez.

«Se trata del dolor de todas las mujeres iraníes. Pensamos que todos nosotros somos Mahsa. Por eso todos somos su voz», insiste Bayat, actualmente miembro de la comisión de árbitros de FIDE, y Premio Internacional de Mujeres Coraje (IWOC) en 2021.

Por otra parte, la ajedrecista Dorsa Derakhshani, residente en Estados Unidos, desafió en su día a su gobierno al jugar en un torneo de Gibraltar sin hiyab. Es una gran maestra a la que se le prohibió representar a Irán desde 2017 porque dejó de usar un hiyab cuando jugaba para el equipo en el extranjero.

Aunque estudió en España, trasladó su residencia a la capital estadounidense del ajedrez, San Luis, aunque ahora estudia medicina en la capital de Misuri, Columbia, donde juega en el equipo de la universidad. Recientemente disputó unas simultáneas ante treinta personas en las que ganó todas excepto una que acabó en tablas.

Sobre lo que actualmente sucede manifiesta que es «un gran movimiento», aunque considera que los medios de comunicación «no lo están cubriendo lo suficiente. Y también me refiero a los medios iraníes, no pueden decir nada al respecto porque están controlados por el gobierno, es una dictadura». En todo caso, estima que el gobierno iraní «está cansado de pelear, pero al mismo tiempo, no tienen miedo de matar. Así que espero que muera menos gente, pero espero un cambio».

Por último, recordar a la ajedrecista Mitra Hejazipour, actualmente residente en Francia, quien era la número cuatro de Irán. La federación iraní anunció su expulsión en enero de 2020 argumentando que era por no usar el hiyab durante el campeonato de rápidas y relámpago celebrado en Rusia.

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