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Juego de Palabras| Día internacional de la mujer indígena

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Yaneth Angélica Tamayo Avalos

SemMéxico. Querétaro. 09 de septiembre 2021.- Los pueblos indígenas representan una gran diversidad: más de 5 000 grupos distintos en 90 países y aproximadamente 7 000 lenguas. Están constituidos por cerca de 476 millones de personas, es decir, más del 6% de la población mundial y representan alrededor del 15 % de las personas que viven en pobreza extrema

Sin embargo, esta diversidad ha estado marcada por la pobreza y la marginación, y no ha implicado, por lo general, respeto ni un mayor nivel de pluralismo o integración cultural, sino que, por el contrario, la mayoría de estos pueblos han sido incorporados de modo marginal y precario a los proyectos nacionales (Máiz, 2004), dándose así una combinación de injusticia cultural y material.

Estas circunstancias han generado mayor visibilidad, debido a la incapacidad de las políticas sectoriales para satisfacer sus demandas y reivindicaciones sociales, económicas y políticas. Convirtiéndolos en artífices sociales y políticos que desafía a las formas tradicionales de hacer política.

Siendo las mujeres una clave importante para el desarrollo comunitario, ya que ellas son quienes, en su mayoría han convertido el multiculturalismo en un fenómeno que plantea nuevos desafíos a la convivencia en las sociedades democráticas avanzadas.

Especialmente en lo que respeta a las reflexiones sobre el significado de ser mujer, colocando en el centro de sus luchas, la posición que ocupan dentro de sus comunidades.

Logrando poner de manifiesto dos prejuicios que se encuentran a la base del trato discriminatorio hacia las mujeres indígenas.

Por una parte, el androcentrismo, qué significa una observación o explicación de la realidad, bajo modelos masculinos. Es decir, un tipo de conocimiento sexista.

Y, por otra parte, el etnocentrismo; o sea, la tendencia a evaluar otras culturas, desde la perspectiva de nuestra propia cultura.

Si bien, en América Latina, la institucionalización del Género y laincorporación de políticas orientadas hacia la mujer desde el Estado, comienzan a partir de los años 90; en primera instancia, por el fin de las dictaduras que gobernaban en gran parte de los países de la región.

Y, por otro lado, la presión de las Naciones Unidas, por la ratificación de las convenciones internacionales de la mujer.

Lo cierto es que, la inclusión del ámbito comunitario a la agenda feminista, se ha dado por el surgimiento de varios movimientos indígenas, en diferentes países del continente.

Los cuales han tenido como fin común la noción del buen vivir, esto es, la relación respetuosa, armónica y recíproca, con la naturaleza y con la noción de que la comunidad es el espacio de ejercicio de derechos en condiciones de igualdad y equidad.

De ahí que, las mujeres indígenas, inmersas en movimientos de liberación de sus pueblos, han dado origen a un fuerte cuestionamiento de los procesos de inclusión a la mujer, en las políticas públicas estatales.

Principalmente en lo que respecta a la institucionalidad que reproduce la ideología de la élite y responde, preferentemente, a los intereses de las mujeres blancas de clase media y alta, urbanas, profesionales, vinculadas a los partidos políticos, con acceso a la educación y al poder.

Haciendo evidente, la perpetuación de los privilegios que el sistema racista les ha adjudicado a este grupo.

Por otra parte, los cuestionamientos de las mujeres indígenas han apuntado, al modo en que se reproducen las lógicas patriarcales, de dominación de las mujeres, en sus propias comunidades; generando situaciones de violencia, discriminación y opresión.

En este contexto, el feminismo comunitario a pugnado por plantear propuestas que no persigan un progreso identificado con la economía capitalista y la explotación indiscriminada de las personas y los recursos naturales.

Al mismo tiempo, propone enfocarse a mejorar las condiciones de vida de las mujeres indígenas; liberar a sus pueblos de las estructuras de violencia, opresión, discriminación, explotación y muerte qué identifican con el patriarcado; esto sin generar rupturas o tensiones con sus comunidades. A partir de esta idea, el feminismo comunitario re conceptualiza la propuesta política de la vida de cualquier mujer, en cualquier lugar del mundo, en cualquier etapa de la historia, que se haya revelado ante el patriarcado que la oprime.

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