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Juego de Palabras| Etnicidad y género

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Yaneth Angélica Tamayo Avalos

SemMéxico, Querétaro, Qro., 19 de agosto, 2021.- El descubrimiento de América, fue uno de los hechos más importantes de la historia Europea y condicionó la evolución política, social y económica de los siglos venideros.

En la versión que conocemos, Europa aparece como el centro de una historia mundial, que comienza en el año 1492 y que sitúa a España como la primera nación moderna.

De acuerdo a esta visión eurocéntrica, la «razón moderna» justificaría la violenta conquista de América; al suponer la supremacía de un pensamiento ilustrado, por sobre un pensamiento bárbaro, propio de las colonias y sus habitantes.

En donde las diferencias culturales se explicaban a través de los ritmos de desarrollo histórico.

Esas diferencias culturales entre indios y europeos no es el resultado de distintas disposiciones psicológicas o modelos de sociedad; síno el lugar que sus culturas habían alcanzado en una escala temporal histórica.

De acuerdo a estas teorías, los indios americanos debido a su educación escasa y bárbara, estaban incapacitados temporalmente para crear sociedades civiles.

Por lo tanto, la Corona Española tenía el deber cristiano de cuidar estos pueblos que todavía se encontraban en una condición de ignorancia infantil.

Sin embargo, las crónicas de la época muestran que, a medida que avanzaba en América, el expansionismo europeo, también lo hacía la práctica de la esclavitud como forma de dominación. aceptada.

Si bien ya, en 1501, la realeza insistía que los indios no fueran tratados como esclavos, debieron transcurrir varios decenios para que el cambio de relaciones entre indígenas y europeos, fuese respetado y se reconociera la igualdad jurídica entre colonos y nativos americanos, dada su condición de cristianos.

En suma, la invención y conquista de América, fue uno de los más intensos procesos de confrontación entre identidades e historias que nos habla, en definitiva, de la incapacidad del hombre en aceptar a un otro distinto, cuya existencia equivalía a romper con la concepción unitaria de un mundo construido sobre el dogma de la unidad fundamental del género humano.

Durante el descubrimiento y conquista de América, los lugares, creencias y costumbres de esta tierra y sus habitantes fueron renombrados y silenciada las lenguas y sus hablantes.

Si bien, la historía nos a presentado la conquista europea como aquello que permitio alcanzar la máxima evolución en la historia de la humanidad.

Lo cierto es, que en oposición al atraso de los habitantes de las colonias;  se afirmó una supuesta  inferioridad de lo indígena, frente a la supremacía cultural europea.

Si bien, la esclavitud de los indios americanos fue prohibida en las colonias durante el siglo XVI. La diferenciación entre personas se reflejo historicamente en el capitalismo, ya que tan solo el trabajo asalriado (forma principal del capitalismo), estuvo reservado solamente para hombres blancos.

Diversos autores señalan que el trabajo libre asalariado no podría haberse desarrollado ni sostenido en el tiempo las colonias. Es decir, sin esclavos africanos y servidumbre indígena, no habría capitalismo.

La historia que conocemos reconoce esta connotación racial del trabajo asalariado, dejando en claro que la idea de raza reordenó el conjunto de normas y reglas de la sociedad colonial y permitió la clasificación social de los habitantes de América, de acuerdo con su relación con el cristianismo, la pureza de sangre y la lengua materna.

Sin embargo, esta misma historia no profundiza mayormente en la connotación de género, de su definición del trabajo asalariado, que encubre que, para expandir el trabajo asalariado que realizan los hombres libres, fue necesario primero someter a las mujeres, tanto en la metrópolis, como en las colonias.

Así, los reinos de Europa del siglo XV, protestantes o católicos, sometieron a las mujeres, a través de la caza de brujas. Mientras que, en las colonias, el sometimiento de las mujeres se materializó, a través de las violaciones masivas de indígenas, como instrumento de guerra, de conquista y asentamiento colonial.

De ahí que, algunas de las teorías feministas predominantes, originadas en Europa y Estados Unidos, consideran las prácticas culturales de las mujeres indígenas como algo arcaico e inmadura para desarrollar una acción política.

Como plantea la antropóloga, Aura Cumes, es necesario una reflexión mayor que permita a las mujeres indígenas tejeer los hilos de su propia historia y superar las formas fraccionadas de leer la realidad.

Indagando en el antiguo texto maya Popol vuh, Aura Cumes reconoce un dominio masculino sobre lo femenino en la sociedad maya; pero descubre elementos en su cultura y cosmovisión, que denotan horizontalidad, dualidad, complementariedad y equilibrio entre hombres y mujeres y que incluye la diversidad sexual.

Por el contrario, en el patriarcado colonial, no es posible la paridad entre hombres y mujeres; supone una división radicalmente jerarquizada entre sexos, subordinando lo femenino respecto de lo masculino, mediante tres mecanismos: la violencia, la ley y la religión.

Es posible concluir entonces, que en los procesos de colonización, las mujeres de esta parte del mundo colonizado, no solo fueron discriminados por su raza; sino que, al mismo tiempo, fueron reinventadas como mujeres, de acuerdo a códigos y principios discriminatorios de género occidentales.

Comprender esto es clave para entender la América Latina de hoy: los femicidios, el tráfico de mujeres pobres, el turismo sexual o la feminización de la industria y la pobreza, como consecuencia de las políticas neoliberales, son ejemplos contemporáneos de la persistencia de esta lógica que ha buscado encubrir, ocultar y silenciar a América y sus habitantes y, en particular, a sus mujeres.

 Universidad de Chile

Profesor Claudio Millacura.

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