Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Justicia para Sol es justicia para todas

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BELLAS Y AIROSAS

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 9 de junio, 2021.- ¿Cómo se le dice a una madre que debe enterrar a su hija asesinada?

¿Qué puede hacer cuando una amiga, que además es una mujer que admiras, no encuentra justicia pese a sus mil denuncias, a su grito de madre herida, a su lucha que no parará hasta encontrar castigo a los asesinos de su hija?

Sólo unirte a su lucha, inventar un rito que trace en nuestros rostros los rasgos que nos preparen para otra ofensiva más.

Entonces, las sombras en los párpados, representan nuestro llanto dibujado.

El rojo en los labios, el grito de batalla.

Delineas en cada ojo una marca de guerra para sobrevivir, para continuar, para exigir justicia para Sol porque justicia para Sol es justicia para todas.

Nunca el mes de junio pudo ser más triste y doloroso que ese año de 2018, el día 2 quedó marcado por la tragedia y la impunidad. Una noche abatida por disparos inhumanos, fatales, indignos. Una luna silenciosa fue testigo de un acto más de violencia en este país sin esperanza, pero en esta ocasión lo ocurrido rasgaba el alma, María del Sol Cruz Jarquín, una joven de 27 años, hija de nuestra querida amiga Soledad Jarquín, nos dejaba para siempre, su partida injusta se convirtió en una razón para no morir de dolor, en una fuerza admirable para que su madre levantara el puño pese a las lágrimas derramadas, exigiera justicia pese a la impotencia de lo ocurrido.

Ya tres años y el dolor sigo latente, más intenso, neciamente aferrado a la justicia. Soledad Jarquín despidió a su hija con una carta desgarradora, palpamos junto con ella cada una de las balas que penetró ese cuerpo de niña buena, de mujer prometedora, de periodista genuina. Las mismas que esa madre fuerte palpó en el momento de reconocer a su hija muerta.

Uno, ¿dónde estaba dios esa noche?

Dos, que la rabia sea más fuerte que este duelo eterno.

Tres, una mano materna cierra los ojos de una hija que jamás dejará de amor.

Cuatro, que el olor de tu sangre llene nuestros pulmones de la entereza necesaria. Cinco, maldigo a tus asesinos.

Seis, no quiero venganza exijo justicia.

Siete, mi niña, tu crimen no quedará impune…

Y cada día Soledad Jarquín siente el vacío en el alma, pero al mismo tiempo cada día adquiere la fuerza suficiente para que nadie olvide, para que sus amigas nos unamos al reclamo, para denunciar y señalar a los culpables sin miedo, solamente por justicia. Por eso estas últimas semanas de mayo nadie dudó en usar su propia voz para repetir mil veces mil que justicia para Sol es justicia para todas. Cada una de nosotras nos unimos al reclamo y a la lucha de una madre herida, pero jamás frágil, ejemplo de firmeza. Ahí está Soledad Jarquín hablando de frente con el presidente de México, sin llanto, con el nudo en la garganta, pero una voz que delata el tono de la valentía, de la lucha, de la denuncia. La gente en el poder solamente promete, pero Soledad Jarquín no espera su generosidad ni tampoco su lástima, sigue adelante con su denuncia, sigue adelante con su exigencia: Justicia para Sol es justicia para todas.

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