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La danza en México no se explicaría sin las mujeres, su empuje y talento

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  • 90 aniversario del nacimiento de Laura Urdapilleta y 75 años de la Academia de la Danza Mexicana
  • Nellie y Gloria Campobello inspiración para varias generaciones, promotoras de la primera escuela de danza, hace 90 años

Libertad López

Las autoridades de Bellas Artes y la cultura recuerdan acciones y a decenas de mujeres constructoras de un estilo nacional. Ello con motivo del 75 aniversario de la Academia de la Danza Mexicana (ADM) y el 90 aniversario del nacimiento de Laura Urdapilleta, una de las más célebres bailarinas de México.

Las dependencias de la Secretaría de Cultura anuncian actividades –sin calendario aun- y llaman la atención sobre la importancia de la danza en México, las contribuciones de las mujeres como las hermanas Nellie y Gloria Campobello, o la intensa y fructífera labor que realizó, Anna Sokolow, quien revolucionó la danza en nuestro país. A las hermanas Campobello se atribuye el nacimiento de la primera escuela, que también cumple 90 años.

Por ejemplo, la ADM nació en 1947 a iniciativa de otra de las grandes, Guillermina Bravo y por Ana Mérida como un taller de experimentación y creación de la nueva danza mexicana. 

Pero en su 90 aniversario de su nacimiento a Laura Urdapilleta se la recuerda; para celebrar el nacimiento de la Academia de la Danza mexicana, ella dice fue, en rigor, la iniciadora de la danza moderna en México, dice en comunicado el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal).

Anna Sokolow llegó a México en 1939, a través de sus coreografías renovó la danza, fue una de las fundadoras de la danza moderna estadounidense.  Y las hermanas Nellie y Gloria Campobello dieron a la danza mexicana una visión nacional bailando el Jarabe tapatío en un campo de beisbol, en 1932.

Los 75 años de la fundación de la ADM se celebró este primero de febrero. Fue concebida en 1947 por Calos Chávez, fundador y primer director del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), como un taller de experimentación y creación de la nueva danza mexicana.  

Considerada un pilar inigualable en la danza mexicana, con gran personalidad y carisma, la bailarina Laura Urdapilleta es recordada en el 90 aniversario de su nacimiento, por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Compañía Nacional de Danza (CND), en la que se desempeñó como una de las primeras bailarinas más reconocidas de la agrupación.

Originaria de Guadalajara, Jalisco, la destacada figura del ballet compartió clases, de acuerdo con la cofundadora de la CND, la maestra Nellie Happee, con Nelsy Dambre en el estudio que tenía la maestra y bailarina francesa de la Ópera de Paris en la sala de su casa. 


Desde pequeña, Laura Urdapilleta (2 de febrero, 1932) mostró inclinaciones dancísticas al estudiar con los maestros y formadores Estrella Morales, Gloria Campobello, Michel Panaieff y Sergio Francheli.


Se distinguió por sus actuaciones en los papeles principales de GiselleEl lago de los cisnesCoppéliaCombateLas sílfidesEl CascanuecesPas de quatreHuapangoLa Luna y el venado, entre otras coreografías.

 
El codirector de la CND, Cuauhtémoc Nájera, asegura que fue “la Primera bailarina más destacada que la agrupación tuvo en su momento, una inspiración para varias generaciones de bailarines”. 


Para Happee, ella “es muy importante, no solo por su desempeño profesional y hermoso, sino por su excelencia y entrega a la profesión. Fue un gran ejemplo, tenía personalidad, técnica y carisma para el ballet. Llenaba los escenarios, sabía llegarle al público. La quise mucho y lo que digo acerca de ella no es por cariño, es porque reconozco lo buena que era”. 

Recuerda que Laura, junto con Jorge Cano, llenaron toda una época —como Susana Benavides— en la compañía del Inbal.


Por su parte, para la maestra ensayadora y ex primera bailarina de la CND, Tihui Gutiérrez, la aportación que hizo Urdapilleta para la danza en México fue poner al ballet en el mapa. 


“Su carácter, su carisma, su personalidad magnética… Todos los que la vimos bailar nos maravillamos con su esencia. Hay papeles que jamás he visto que se interpreten como ella lo hacía. Me acuerdo de su solo en la variación Divertimento de Raymonda, y como Odette en El lago de los cisnes, en el Lago de Chapultepec. 

“Para mí fue una inspiración por ser la primera bailarina mexicana y la máxima representante de una compañía nacional a la que vi bailar. Creo que fue y es un pilar inigualable para la danza y la CND”, apuntó. 

Laura Urdapilleta debutó profesionalmente en diversas puestas en escena de agrupaciones mexicanas, siendo reconocida por su interpretación, en 1947, con la compañía Markova-Dolin, en México.

Viajó por la República mexicana como primera bailarina del Ballet Concierto de México que dirigían Sergio Unger y Felipe Segura. Participó con el American Ballet Theatre durante dos temporadas, fue artista invitada en la compañía de Michel Panaieff para bailar en Los Ángeles y huésped del Ballet de Guatemala. Entre 1963 y 1980 fue una de las primeras bailarinas del Ballet Clásico de México, hoy Compañía Nacional de Danza.

En su trayectoria fue distinguida por la Unión de Cronistas de Teatro y Música en 1957, recibió la Medalla de Oro del Inbal (1960), Medalla de Oro del gobierno de Jalisco (1965) y el premio Artista del Pueblo otorgado por el entonces Departamento del Distrito Federal (1970), entre otros galardones.


En 1980, luego de su retiro de los escenarios, estableció su Escuela de Ballet Clásico en Ciudad Juárez, Chihuahua, para compartir su vocación por la danza, configurándose como una de las personalidades más auténticas de este arte en México. 

La Academia de la Danza Mexicana celebra 75 años de vincular la tradición con lo contemporáneo 


La Academia de la Danza Mexicana (ADM) celebra 75 años de su fundación este 1° de febrero. Fue concebida en 1947 por Calos Chávez, fundador y primer director del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), como un taller de experimentación y creación de la nueva danza mexicana.  

La iniciativa de la conformación de la ADM fue de las bailarinas y coreógrafas Guillermina Bravo y Ana Mérida, a partir del legado creativo que dejaron en nuestro país dos figuras trascendentales para la disciplina a nivel internacional, Anna Sokolow y Waldeen, sólo un par de meses después de la creación del Inbal. 

En esta etapa inicial funcionó como taller coreográfico, con lo que logró una significativa trayectoria de éxitos internacionales y protagonizó momentos importantes en el movimiento de danza moderna nacionalista. Fue así como inició la línea coreográfica y artística que inspiró a la primera generación de maestros-bailarines de la escuela.

La ADM tiene previstas actividades conmemorativas que se darán a conocer próximamente, entre ellas un homenaje a Josefina Lavalle, quien dirigió la institución, y a quienes siguen presentes y son parte de la trayectoria de la escuela. 

En su primer periodo, agrupó a estudiantes a quienes formaba para incorporarlos a la compañía, lo que con el tiempo daría lugar a la separación de las funciones y al establecimiento de dos instancias: el Ballet de Bellas Artes, dedicado a la creación y difusión, y la ADM, consagrada a la educación dancística profesional. Esto derivó en la llamada “Época de oro” de la danza moderna mexicana. 

La trayectoria de la ADM está también asociada al talento y aportaciones de grandes figuras: Josefina Lavalle, Guillermina Peñalosa, Rosa Reyna, Guillermo Keys, Sonia Castañeda, Elena Noriega, Emma Duarte y Marcelo Torreblanca, entre otros. 

Además de tener una fuerte presencia en los escenarios, la ADM buscó constituirse como una institución educativa profesional, cuyo quehacer académico y artístico se basa en el rescate, revaloración y difusión de las expresiones artísticas mexicanas. 

En su historia, la ADM ha contado con diferentes planes de estudios y ha pasado por diversas reformas. En 1956 se elaboró el primer plan de estudios, por lo que se transformó oficialmente en centro de enseñanza profesional de la danza. En dicho programa se definieron los papeles de bailarín y docente, y de ejecutante y estudiante. Se crearon dos carreras: bailarín de danza moderna, con duración de cinco años, y de danza regional, de tres.

En la carrera de danza moderna se incluyó el clásico y el baile nacional, el primero, por su valor formativo muscular, y el segundo, en congruencia con el proyecto artístico que le dio origen a la ADM, que exigía una danza moderna propia enraizada en la cultura popular. Para enriquecer la preparación cultural del bailarín se introdujo el estudio simultáneo de materias teóricas que, al vincularse con las técnico-artísticas, favorecieran la formación integral del futuro artista. 

En 1959 se reestructuró este plan de estudios y fue nombrada directora la coreógrafa Josefina Lavalle. El gremio de los bailarines clásicos exigía una carrera especializada en ese género, ya que sólo se ofrecían estudios en danza moderna y regional. Para atender este reclamo, por primera vez se crearon tres carreras con un criterio de especialización: bailarín de danza clásica, bailarín de danza moderna y bailarín de danza regional, cada una con duración de nueve años, cuatro de ellos en un tronco común, además de un año para la formación de docentes, en el cual las y los estudiantes cursarían materias del área pedagógica, lo que totalizaba 10 años de estudios.


En este periodo, a pesar de que la propuesta curricular se enfocaba en la especialización, la idea de integración permaneció entre los objetivos de la escuela, pero sobre todo en las prácticas curriculares. Con ello se insistía en brindar a las y los futuros bailarines una preparación, aunque especializada, libre de los prejuicios existentes entre los géneros de danza.


En junio de 1977, el Consejo Nacional Técnico de la Educación aprobó un plan de estudios que incluía las carreras de Bailarín de Danza de Concierto y Bailarín de Danza Mexicana. En 1978, con motivo de la creación del Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza, la ADM vio interrumpidas sus labores debido a un desacuerdo de docentes con lo propuesto por éste, lo que motivó a trabajar en la reestructuración de su plan de estudios, mientras se realizaban las gestiones y acuerdos para su reapertura. Como resultado, se consolidó un nuevo plan de estudios y reiniciaron en el ciclo escolar 1982-1983. 


En las últimas décadas se han hecho modificaciones académicas con base en la necesidad actual de la sociedad. La ADM tiene una oferta educativa integrada por las licenciaturas en Danza Clásica, Danza Contemporánea, Danza Popular Mexicana y Danza Opción Multidisciplinar, con duración de cuatro años, con las cuales forma profesionales que vinculen la tradición y lo contemporáneo, capaces de aplicar de manera integral los saberes sociales, culturales, científicos, tecnológicos y artísticos en procesos creativos, educativos y de investigación, y desarrollen un pensamiento crítico que les permita reflexionar acerca de la realidad social y contribuir a su transformación.

Sus principios y valores son el desarrollo de la creatividad, la sensibilidad, la ética profesional y la solidaridad, así como la inclusión y respeto hacia las manifestaciones estéticas de otros individuos, sociedades y culturas.  

Es por ello que la ADM se mantiene en una labor permanente de análisis, reflexión, adaptación y renovación de las estrategias didácticas utilizadas para garantizar una educación de calidad, abierta a las improntas estéticas, educativas, sociales y culturales del mundo actual, tal como lo ha demostrado desde 2020 con el inicio de las actividades virtuales derivadas de la contingencia sanitaria. 

Página web: Academia de la Danza Mexicana: adm.inba.gob.mx/   

Se pueden seguir las redes sociales del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura en Instagram (@INBAMX), Facebook (/INBAmx) y Twitter (@bellasartesinba).  

Sigue las redes sociales de la Secretaría de Cultura en Twitter (@cultura_mx), Facebook (/SecretariaCulturaMX) e Instagram (@culturamx). 




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