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La de los cuidados es una revolución pendiente

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Foto: archivo AmecoPress.

  • Políticas, sindicalistas, académicas y activistas reflexionan durante la jornada «Una acción común europea sobre cuidados. Una estrategia de cuidados con perspectiva feminista y sindical», organizada por CCOO

Gloria López

SemMéxico/AmecoPress, Madrid,España, 14 de julio del 2022.- La de los cuidados es una revolución pendiente. Así lo defendieron políticas, sindicalistas, académicas y activistas en la jornada «Una acción común europea sobre cuidados. Una estrategia de cuidados con perspectiva feminista y sindical», organizada por CCOO (@CCOO) y celebrada en la sede del Consejo Económico y Social. Y es que los cuidados albergan dicotomías y hasta contradicciones: son tan esenciales como invisibles, tan necesarios como precarizados, tan universales como desiguales.

El trabajo de cuidados –remunerado y no remunerado- lo realizan, en su mayoría, las mujeres. Y lo hacen en condiciones de desigualdad y precariedad. En el sector sanitario, las mujeres son el 70 por ciento de la mano de obra, pero solo ocupan el 25 por ciento de los puestos de responsabilidad. En Europa, 7,7 millones de mujeres han abandonado el mercado laboral “para cuidar”, frente a 490.000 varones. De las personas que usan la parcialidad como forma de conciliación, el 97 por ciento son mujeres y 7 de cada 10 no querrían hacerlo. Verónica Fernández de @uniglobalunion recordaba en la primera mesa de la jornada que «el 80 por ciento de los cuidados en la UE son proporcionados por cuidadores no profesionales. De ellos, el 75 por ciento son proporcionados por mujeres».

“Las mujeres cuidamos el doble de tiempo de forma no remunerada”, sintetizaba Carolina Vidal López (@CarolinaVidal_L), Secretaria Confederal de Mujeres, Igualdad y Condiciones de Trabajo de CCOO, “con independencia de la clase, la procedencia o la edad”. En su intervención durante la segunda mesa ‘Una estrategia de cuidados: empleos dignos, servicios públicos de calidad, corresponsabilidad. Hacia un sistema estatal integral de cuidados’ reflexionó: “El problema es que el trabajo no pagado es invisible por la división sexual del trabajo”.

A pesar de los avances en materia de conceptualización y del empuje del feminismo sacando al debate público la dimensión de los cuidados, lo cierto es que todavía nos encontramos con una falta de consenso social sobre el significado de los cuidados, tal y como señalaba Teresa Torns, profesora jubilada de Sociología Universidad Autónoma de Barcelona, quien, junto a la mayor parte de las ponentes, criticó el “mito del cuidado en el espacio de la familia”. Tampoco es válido “pasar del modelo del cuidado familiar al cuidado con inmigradas en el domicilio con condiciones laborales muy deficientes”, denunciaba Dolors Comas.

“Hay que desfamiliarizar y despatriarcar el cuidado”, sentenció Paqui Guisado Adame (@Paqui_G_Adame), presidenta de la Plataforma Impacto de Género Ya (@GeneroYa). Las activistas defienden sustituir el trabajo no pagado de cuidados por servicios públicos y con ello pasar del “círculo vicioso” al “círculo virtuoso” mediante los cuidados: reducir el desempleo, paliar la pobreza, reactivar la economía y mitigar la desigualdad.

En esa dirección se manifestó M. Eugenia Rodríguez Palop (@MEugeniaRPalop), Vicepresidenta Comisión Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género Parlamento Europeo, cuando explicó que el feminismo relacional habla de la ética del cuidado que añade al debate las plusvalías afectivas que «les debemos a otros» y trata de romper las dicotomías entre el mundo reproductivo y productivo, el público y privado y la autonomía y dependencia.

Estrategia europea

Durante la jornada, se puso de manifiesto la necesidad de visibilizar y profesionalizar los cuidados, así como la importancia de una estrategia integral. En este sentido, Eugenia Rodríguez Palop explicó los rasgos significativos del Informe que la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales y la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género del Parlamento Europeo han elaborado sobre el fomento de una acción europea en materia de cuidados, recomendando la adopción de una estrategia integral europea de cuidados, con inversiones, servicios públicos, sistemas de protección social, entendiendo el cuidado como un derecho subjetivo a garantizar a lo largo de la vida, con especial atención a los cuidados de larga duración (dependencia, discapacidad) y a los de la primera infancia y sin olvidar que esta estrategia de cuidados debe estar basada en infraestructuras suficientes, servicios profesionalizados y empleo de calidad.

Está previsto que la Comisión apruebe en septiembre la Estrategia europea de cuidados, siguiendo la estela de la Estrategia Europea por la Igualdad de Género 2020-2025, que ratifica el Convenio de Estambul y busca articular medidas concretas para eliminar todas las formas de segregación laboral que existen en el mercado de trabajo. El pilar social de la Unión Europea se ha fortalecido con las directivas de salario mínimo y de transparencia salarial. También se ha reforzado la directiva de conciliación, lo cual es favorable para el mundo de los cuidados que está completamente feminizado. “La segregación que sufren las mujeres en el espacio público y laboral se debe a la sobrecarga de tareas domésticas y por tanto hay que legislar sobre la corresponsabilidad de mujeres y hombres al interior del hogar”.

En la clausura de la jornada, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, aseguró que “el gran pacto de Estado sobre los cuidados es uno de los elementos centrales para configurar el nuevo contrato social del siglo XXI”. No solo porque se trata de un nicho de empleo evidente sino porque hay que entender los cuidados como un servicio público que dar al conjunto de la ciudadanía. Por ello, «hay que asegurarse de que los cuidados se imparten con condiciones laborales decentes, con buenos salarios y con la responsabilidad última del poder público como garantía».

Dejemos de hablar de “la chica que ayuda en casa”

«Abordar los cuidados es abordar el debate pendiente del país y de Europa», enfatizó la vicepresidenta segunda del Gobierno y Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (@Yolanda_Diaz_) cerrando la jornada. “Vuelvo a hacer un llamamiento para que hagamos los cambios pertinentes todos juntos por un sector de los cuidados con el feminismo en el centro y la profesionalización de los cuidados”, dijo la ministra recordando de manera especial el empleo en el hogar: “cuidemos el lenguaje”, dejemos de hablar de “la chica que ayuda en casa” y nombremos a “la trabajadora, la limpiadora”.

“Hay que cambiar la organización empresarial”, enfatizó Díaz, abogando por empresas más racionales, más objetivas, más humanas y también más eficientes, que tengan en cuenta el cuidado, que “debe darse en todo ámbito donde se despliega la actividad humana”. La ministra insistió en una “reformulación de la cultura” que se concretará en una ley de usos del tiempo.

El cuidado en las empresas debe llevar a nuevas formas de producir y de actuar. Hay que reivindicar que los cuidados salgan de la esfera familiar y se instalen en el corazón de la sociedad. “Apostaremos por una democracia cuidadora y feminista, más ambiciosa en sus aspiraciones”.

SEM/MG

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