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La desigualdad estructural y la violencia institucional de AMLO

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Yaneth Angélica Tamayo

SemMéxico. 12 de marzo de 2021.- Uno de los principales temas de debate en las ya reiterativas conferencias matutinas de campaña no oficiales del actual presidente, versan sobre la inacción que este a tenido frente a la situación de violencia por razón de género que se ha visto rebasada a raíz de la emergencia sanitaria, de los recortes presupuestales y de los caprichos políticos de AMLO, quien en vez de tomar una posición como jefe de Gobierno a optado por politizar las exigencias de las mujeres.

Escudándose tras el argumento de que las cifras por feminicidios son erróneas, que las denuncias no existen, que las exigencias de las mujeres no se encuentran justificadas; que ellas simplemente están siendo manipuladas para afectar su imagen y gobierno.

Y quien a pesar de las exigencias de colectivos y de las múltiples manifestaciones que las mujeres han hecho, prevalece su capricho político al no pronunciarse y darle la espalda a las víctimas y mujeres que constituyen mas del cincuenta por ciento de la población, re victimizándolas y desacreditándolas mediante el uso de recursos gubernamentales como son sus conferencias matinales.

Indolencia presidencial que ha puesto en evidencia la violencia misógina de un presidente que mas que pretender erradicarla, la ha institucionalizado en cada espacio en donde al hacer uso de la voz la normaliza, enviando el mensaje de que la violencia contra las mujeres puede ser tolerada e impune.

Impactando de forma negativa en perjuicio de las mujeres en el ámbito social, cultural y jurídico de un país, a tal grado de abanderar a un violador como gobernador, lo que refleja que el ejercicio de poder del país se inclina a favor de un sistema patriarcal que disminuye la posibilidad de defensa de los intereses individuales y colectivos de las mujeres.

Esta invisibilidad social contribuye a continuar con una “desigualdad estructural” que se genera como “resultado de la situación de exclusión social y de ‘sometimiento’ que de forma sistemática y debido a las complejas prácticas sociales, prejuicios y sistemas de creencias” se han ejercido en contra de las mujeres y las cuales se siguen insertando en el criterio vacío de quienes ven en AMLO a un digno representante a seguir.

La discriminación estructural en asuntos de género no debe ser avalada por el orden social. Se debe tener en mente que actualmente las mujeres se enfrentan a distintos escenarios sociales, políticos, económicos y éticos, y a diferentes oportunidades de desarrollo y de consecución de sus planes de vida, debido al hecho biológico de ser mujeres.

Y que en muchos casos factores como los prejuicios sociales y culturales han impedido que ese desarrollo se materialice, además es pertinente mencionar que también estos han generado asesinatos de odio que han sido perpetrados de forma sistemática y masiva contra las mujeres y niñas por varios años.

De ahí que, las mujeres estén en todo su derecho de exigir a AMLO que como jefe de Gobierno abandone sus posturas conspirativas y ejerza un rol activo para generar equilibrios sociales que contribuyan a que el Estado abandone su neutralidad y realice un diagnóstico real de la situación social.

Las mujeres requieren ser escuchadas y recibir medidas urgentes y especiales de protección. Ya no se debe gobernar bajo estructuras de posición que ven en el poder una forma de control económico, político y social en donde se disfracen las relaciones de opresión y de explotación ocultándolas bajo el manto de la naturaleza y la benevolencia

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