Emergencia COVID-19

La pandemia agudizó la pobreza para las mujeres, último informe de CEPAL

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Un millón 260 mil muertos por Covid 19 y sólo el 13,6  por ciento de vacunación en la región.

Alicia Bárcena  urgió a un nuevo modelo de desarrollo restructurando sistemas de salud, educación y bonos contra el hambre

Elda Montiel 

SemMéxico, Cd. de México, 9 de julio 2021.-  La crisis derivada de la pandemia ha aumentado la desigualdad y la pobreza, afectando principalmente a las mujeres, escolares y personas mayores aseguró la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) Alicia Bárcena. 

Lamentó las muertes por COVID 19 que en la región al 30 de junio llegaron a un millón 260 mil, lo que representa el 8,4 por ciento a nivel global y las brechas en la vacunación con sólo un 13,6 por ciento en 30 países de la Región, mientras que en la Unión Europea es de 34,9 por ciento y en América del Norte 46,3 por ciento.

Por lo que urgió a los gobiernos a mantener las políticas de transferencias de emergencia y a desarrollar un nuevo modelo de desarrollo en el que se reestructuren los sistemas de salud y educación, universalizar un ingreso básico de emergencia, implementar bonos contra el hambre, asegurar el acceso a una canasta básica digital, fortalecer el apoyo a las mipymes.

Al dar a conocer el documento “La Paradoja de la Recuperación en América Latina y el Caribe. Crecimiento con persistentes problemas estructurales: desigualdad, pobreza poca inversión y baja productividad “en conferencia de prensa virtual.   

El informe señala que en términos de ingresos per cápita, la región continúa en una trayectoria que conduce a una década perdida.

Advierte que la región ya estaba estancada, sin enfrentar la crisis de largo plazo de la inversión, el empleo y la diversificación productiva sostenible y que las medidas fiscales adoptadas por los países han sido importantes, pero insuficientes en monto y duración. 

La tasa de crecimiento actual de 5,6 por ciento no es sostenible si bien hubo un rebote con el 6,8 por ciento del 2020, existe un riesgo de retorno a trayectorias mediocres, con insuficiente inversión y empleo, y mayor deterioro ambiental.

En el último año, la tasa de pobreza extrema habría alcanzado el 12,5 por ciento y la de pobreza el 33,7 por ciento. Las transferencias de emergencia a los sectores más vulnerables permitieron atenuar el alza de la pobreza en la región en 2020 (pasó de 189 millones en 2019 a 209 millones pudiendo haber sido de 230 millones, y de 70 millones en 2019 a 78 millones pudiendo haber sido 98 millones en el caso de la pobreza extrema). 

Estas transferencias beneficiaron a 326 millones de personas, el 49,4 por ciento de la población. Sin embargo, la desigualdad en la distribución del ingreso aumentó (2,9 por ciento del índice de Gini).

 En tanto, la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó a 40,4 población de la población en 2020, 6,5 puntos porcentuales más que en 2019. Esto significa que hubo 44 millones de personas más en inseguridad alimentaria moderada o grave en la región, y 21 millones pasaron a sufrir inseguridad alimentaria grave.

El informe indica que en el período enero-abril de 2021, 20 países anunciaron o extendieron transferencias de emergencia por 10 mil millones de dólares (0,26 por ciento del PIB de 2020). 

De mantenerse este nivel de gasto en los restantes ocho meses de 2021, el gasto en transferencias anual sería de solo 0,78 por ciento del PIB de 2020, es decir, la mitad del gasto de 2020: 1,55 por ciento del PIB. De esta forma la cobertura sería mucho menor y alcanzaría a 60 millones de hogares (231 millones de personas y 29 por ciento de la población, comparado con los 326 millones y 49,4 por ciento de la población alcanzada en 2020).

En materia fiscal, el estudio de la CEPAL reafirma que es imprescindible mantener las políticas fiscales para apoyar las transferencias sociales de emergencia, apoyar a los sectores productivos y revertir la persistente caída de la inversión para continuar mitigando los efectos de la pandemia y avanzar en una recuperación transformadora con igualdad. Además, las políticas fiscales deben tener un enfoque de género en todo el ciclo fiscal. 

En materia de comercio exterior el panorama es más favorable, ya que se prevé que las exportaciones regionales se incrementen 22 por ciento en 2021 (luego de experimentar un descenso de 10 por ciento en 2020), lo que se explica por el aumento de los precios de las materias primas, la recuperación de la demanda en China, Estados Unidos y la Unión Europea, y la recuperación de la actividad económica en la región. 

En tanto, en el período enero-abril de 2021, el valor del comercio intrarregional se expandió un 19 por ciento respecto de igual período de 2020, con lo que recuperaría valores cercanos a los de 2019 (que ya eran muy bajos).

La CEPAL indica que la pandemia deja a 2021 en un peor estado ambiental que es difícil de revertir. Si bien hubo mejoras temporales en la calidad del aire y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, las emisiones repuntarían 5 por ciento este año, mientras que en 11 países de la región se observó una caída de 35 por ciento en el presupuesto o gasto de protección ambiental en 2019-2020.

Ante la deuda nueva arquitectura financiera: Alicia Bárcena

Es necesaria una nueva arquitectura financiera internacional para responder a la emergencia y al desarrollo de la región, enfatizó Alicia Bárcena. 

Abundó que se necesita un foro multilateral para debatir condiciones de emisión de nueva deuda y restructuración de deuda.

Una agencia multilateral de calificación crediticia, la inclusión de países de ingreso medio en todas las iniciativas de alivio y acceso a liquidez tanto concesional como no concesional, la implementación de instrumentos de financiamiento innovadores, como bonos verdes y bonos SDG. 

La capitalización y fortalecimiento de la banca de desarrollo en todos sus niveles, acceso a mecanismos multilaterales para la aplicación de impuestos globales, eliminación de la elusión, evasión y flujos ilícitos, y repensar el sistema de cooperación para lograr una medición multidimensional más allá del PIB per cápita.

Lo anterior debido a que América Latina es la región con el mayor peso de la deuda externa en el PIB (56,3 por ciento) y con el mayor servicio de la deuda externa en términos de exportaciones de bienes y servicios (59 por ciento). 

Esos niveles de endeudamiento reducen el espacio fiscal y ponen en peligro la recuperación y el crecimiento futuro. 

El espacio fiscal se debe aumentar vía crecimiento de los ingresos tributarios y reducción de gastos innecesarios. También hay que consolidar los impuestos sobre la renta, extender el alcance de los impuestos a la propiedad y al patrimonio (riqueza), revisar y actualizar de forma progresiva las regalías a la explotación de recursos no renovables, y considerar impuestos a la economía digital, ambientales y relacionados a la salud pública, precisa el informe.

“Los esfuerzos para una recuperación transformadora deben aprender de la crisis ambiental: las otras ventanas de oportunidad también se irán cerrando si no se actúa ahora”, remarcó Bárcena.

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